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Tom Homan atribuye a la desobediencia de las víctimas dos muertes durante operativos migratorios

El responsable de la política fronteriza de la Casa Blanca, Tom Homan, afirmó que dos inmigrantes hispanos abatidos recientemente por agentes federales estarían vivos si hubieran obedecido las órdenes de las autoridades durante los operativos.

Las declaraciones se refieren a Lorenzo Salgado Araujo, trabajador de la construcción que llevaba 35 años residiendo en Estados Unidos, y a Joan Sebastián Guerrero, ciudadano colombiano con permiso de trabajo que murió durante una intervención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ICE, en Biddeford, Maine.

“Todo se reduce a un hecho simple: estas personas no acataron las órdenes de las autoridades”, expresó Homan ante periodistas en las inmediaciones de la Casa Blanca.

Según la información difundida, ninguno de los dos hombres era el objetivo principal de los procedimientos de detención. También se ha cuestionado que los agentes y los vehículos utilizados en los operativos no contaban con distintivos claramente visibles que permitieran identificarlos como parte de una fuerza federal.

Homan extendió su defensa de las actuaciones policiales a otros episodios ocurridos durante las protestas contra las redadas migratorias en Minnesota. Entre ellos mencionó las muertes de Renée Good, madre de tres hijos que recibió disparos cuando conducía su vehículo, y de Alex Pretti, enfermero de 37 años que participaba en las manifestaciones y fue abatido mientras varios agentes intentaban inmovilizarlo.

El funcionario rechazó que estos hechos deban ser considerados necesariamente errores operativos y sostuvo que existe una campaña de hostilidad contra los integrantes del ICE y sus familias.

Homan aseguró que las críticas y amenazas relacionadas con su labor le obligan a desplazarse acompañado por personal de seguridad, incluso para realizar actividades cotidianas. En su intervención, defendió a los agentes migratorios y recordó que también son padres, madres, cónyuges e integrantes de comunidades.

Las recientes muertes han incrementado las críticas contra las políticas migratorias impulsadas por el Gobierno del presidente Donald Trump. Organizaciones defensoras de los derechos humanos reclaman investigaciones independientes y una mayor transparencia sobre el uso de la fuerza durante los operativos federales.

De acuerdo con cifras atribuidas a Médicos por los Derechos Humanos, 52 personas habrían muerto en centros de detención del ICE durante el último año y medio. La organización sostiene que la tasa de mortalidad se encuentra en su nivel más alto en más de una década y que se ha duplicado desde el inicio del segundo mandato de Trump.

Homan no se pronunció sobre estas cifras durante sus declaraciones.

Fuentes varias