EE.UU. define nueva Estrategia de Seguridad Nacional para América Latina para contener la influencia de China y Rusia
La administración de Donald Trump publicó un documento oficial de 33 páginas que establece una nueva Estrategia de Seguridad Nacional para América Latina, centrada en frenar la influencia de China y Rusia en el hemisferio y reforzar el apoyo a los aliados regionales de Washington. El texto incorpora el llamado “Corolario Trump” de la Doctrina Monroe, una reinterpretación contemporánea del principio geopolítico que desde 1823 ha guiado la proyección estadounidense en el continente.
Según el documento, la Casa Blanca busca “restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental”, negando a potencias extrahemisféricas —como China, Rusia, Corea del Norte e Irán— la posibilidad de instalar capacidades militares, controlar activos estratégicos o expandir su influencia mediante inversiones clave. La estrategia también identifica a Venezuela, Cuba y Nicaragua como actores alineados con estos gobiernos, considerados adversarios de los intereses estadounidenses.
Un nuevo enfoque basado en “Alistar y Expandir”
El plan se estructura en torno a dos ejes: “Alistar” y “Expandir”. Bajo el primer concepto, Estados Unidos busca fortalecer alianzas existentes para controlar la migración, combatir el narcotráfico, estabilizar la región y promover economías de mercado. También promete recompensar a los gobiernos que se alineen con su visión estratégica y presionar a aquellos que mantengan vínculos con potencias externas.
El eje “Expandir” plantea una ampliación activa de la red de aliados mediante incentivos diplomáticos, comerciales y de seguridad. El documento señala que el hemisferio dispone de recursos críticos —minerales estratégicos, energía e infraestructura tecnológica— que Washington pretende desarrollar en conjunto con socios regionales, evitando que empresas extranjeras obtengan posiciones de control.
Reconfiguración militar y comercial
La estrategia implica una revisión del despliegue militar estadounidense en América Latina, con mayor presencia de la Guardia Costera y la Marina para vigilar rutas marítimas, frenar migración ilegal y enfrentar a los cárteles, incluso contemplando el uso de fuerza letal. Además, propone ampliar el acceso a instalaciones estratégicas en la región.
En el plano económico, la Casa Blanca priorizará la diplomacia comercial, el uso de aranceles y la construcción de cadenas de suministro regionales que reduzcan la dependencia de Asia. Países considerados aliados cercanos —como Argentina— serían beneficiados con mejores condiciones comerciales, mientras que naciones con vínculos estrechos con China podrían enfrentar restricciones o medidas punitivas.
El documento también destaca la necesidad de que funcionarios estadounidenses impulsen activamente el éxito de empresas nacionales en licitaciones estratégicas de la región, limitando la entrada de compañías extranjeras en sectores clave.
Un mensaje claro para la región
La Estrategia de Seguridad Nacional concluye con una advertencia: los países latinoamericanos deberán elegir entre un mundo liderado por Estados Unidos, con economías abiertas y soberanas, o uno influenciado por potencias extrarregionales. Para la administración Trump, asegurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio es una condición indispensable para su seguridad y prosperidad.
Fuentes varias

