Voyager 1 hará historia al alcanzar una distancia de un día luz de la Tierra después de 49 años en el espacio
ESTADOS UNIDOS. – La sonda espacial Voyager 1 de la NASA está a punto de alcanzar un nuevo récord en la historia de la exploración espacial. El próximo 18 de noviembre de 2026, después de 49 años de viaje, se situará a una distancia aproximada de 25.900 millones de kilómetros de la Tierra, equivalente a un día luz, convirtiéndose en el primer objeto fabricado por el ser humano en alcanzar semejante distancia.
Según los cálculos de la NASA, el histórico acontecimiento ocurrirá alrededor de las 5:16 de la madrugada, hora del este de Estados Unidos, cuando las señales de radio enviadas desde nuestro planeta necesiten 24 horas completas para llegar hasta la nave.
Esto significa que cualquier instrucción transmitida desde la Tierra tardará un día en alcanzar la Voyager 1 y otro día adicional en regresar como respuesta, estableciendo un tiempo de comunicación de aproximadamente 48 horas.
Casi medio siglo explorando el universo
La Voyager 1 fue lanzada el 5 de septiembre de 1977, apenas unas semanas después de su nave gemela, la Voyager 2, que despegó el 20 de agosto del mismo año.
Ambas sondas fueron diseñadas originalmente para estudiar los planetas gigantes del Sistema Solar, aprovechando una alineación planetaria poco frecuente que permitió realizar una serie de encuentros científicos extraordinarios.
Durante su recorrido, las naves enviaron imágenes y datos que revolucionaron el conocimiento sobre Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, así como sus lunas, anillos y campos magnéticos.
Entre los descubrimientos más sorprendentes estuvo la identificación de volcanes activos en Ío, una de las lunas de Júpiter, donde se observaron enormes columnas de material volcánico que alcanzaban cientos de kilómetros de altura.
La Voyager 1 también permitió estudiar de cerca la Gran Mancha Roja de Júpiter y los complejos anillos de Saturno, mientras que la Voyager 2 continuó su recorrido hasta Urano y Neptuno.
La primera nave en llegar al espacio interestelar
En agosto de 2012, la Voyager 1 marcó otro acontecimiento histórico al atravesar la heliopausa, el límite de la región dominada por el viento solar, e ingresar al espacio interestelar.
La Voyager 2 alcanzó esa misma región en 2018.
Desde entonces, ambas sondas continúan recopilando información sobre partículas, campos magnéticos y fenómenos del espacio profundo, proporcionando datos científicos imposibles de obtener directamente desde nuestro planeta.
Uno de los momentos más emblemáticos de la misión ocurrió en 1990, cuando la Voyager 1 tomó la famosa fotografía conocida como el “Punto Azul Pálido”, a solicitud del astrónomo Carl Sagan.
En aquella imagen, la Tierra aparece como un diminuto punto suspendido en la inmensidad del espacio, convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocidos de la exploración espacial.
Una misión que supera todas las expectativas
Cuando las Voyager fueron lanzadas en 1977, sus responsables jamás imaginaron que continuarían funcionando casi cinco décadas después.
Linda Spilker, científica planetaria del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, reconoció que la duración de la misión ha superado ampliamente las expectativas originales.
Sin embargo, mantener operativas estas naves representa un enorme desafío tecnológico.
A diferencia de otros vehículos espaciales, las Voyager no utilizan paneles solares. Su electricidad proviene de generadores termoeléctricos de radioisótopos, que transforman en energía el calor generado por la desintegración radiactiva del plutonio.
Con el paso del tiempo, estos sistemas pierden aproximadamente cuatro vatios de potencia cada año, obligando a los ingenieros de la NASA a desconectar instrumentos científicos y otros equipos para prolongar su funcionamiento.
Los especialistas también han conseguido solucionar fallas informáticas y reactivar propulsores que permanecieron inactivos durante décadas, realizando complejas operaciones a miles de millones de kilómetros de distancia.
Voyager 2 alcanzaría la misma distancia en 2035
Aunque ambas sondas fueron lanzadas prácticamente al mismo tiempo, sus trayectorias y velocidades son diferentes.
La Voyager 1 se convirtió en el objeto humano más distante gracias a una ruta más rápida, mientras que la Voyager 2 realizó un recorrido más extenso que le permitió visitar Urano y Neptuno.
De acuerdo con las estimaciones de la NASA, la Voyager 2 alcanzaría la distancia de un día luz de la Tierra en noviembre de 2035, aproximadamente nueve años después de su nave hermana.
Un mensaje de la humanidad hacia las estrellas
Los científicos calculan que las Voyager podrían continuar enviando información durante algunos años más, dependiendo de la energía disponible y del estado de sus instrumentos.
Aunque eventualmente dejarán de comunicarse con la Tierra, ambas naves seguirán viajando por el espacio interestelar durante miles de años.
En aproximadamente 40.000 años pasarán relativamente cerca de otras estrellas, llevando consigo el famoso Disco de Oro, una cápsula que contiene sonidos de la naturaleza, música, imágenes y saludos en distintos idiomas de nuestro planeta.
Este mensaje fue diseñado como un testimonio de la existencia de la humanidad, con la esperanza de que algún día pueda ser encontrado por otra civilización.
A casi cinco décadas de su lanzamiento, la Voyager 1 continúa representando uno de los mayores logros de la ingeniería y la exploración científica, demostrando hasta dónde puede llegar la tecnología humana en su búsqueda por comprender el universo.
Fuentes varias

