Christa Pike sobrevive a intento de ejecución por inyección letal en Tennessee
TENNESSEE.— Christa Pike, condenada a muerte por el asesinato de una joven de 19 años cometido en 1995, sobrevivió a un intento de ejecución mediante inyección letal en Tennessee y posteriormente fue trasladada a un centro médico, luego de que el procedimiento no lograra causarle la muerte.
Pike, de 50 años, llevaba tres décadas en el corredor de la muerte y debía convertirse en la primera mujer ejecutada en Tennessee en aproximadamente 200 años. Sin embargo, el procedimiento terminó de manera inesperada después de la administración de pentobarbital.
El Departamento Correccional de Tennessee confirmó que Pike fue trasladada a un centro médico fuera de la prisión. Según las autoridades, durante el procedimiento se siguieron los pasos establecidos en el protocolo estatal de ejecución.
La defensa cuestionó esa versión y aseguró que durante el intento se produjeron serias complicaciones. Los abogados denunciaron dificultades para acceder a las venas de Pike y afirmaron que, pese a perder el conocimiento, la mujer continuaba con pulso, respiraba e incluso podía escucharse cómo roncaba.
Ante lo que estaba ocurriendo dentro de la cámara de ejecución, los abogados presentaron una moción de emergencia para intentar detener el procedimiento. Posteriormente señalaron que Pike había recibido dos jeringas de pentobarbital y que necesitó atención médica.
Testigos describen una ejecución fuera de lo habitual
Periodistas autorizados para presenciar la ejecución también relataron momentos de incertidumbre dentro de la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend.
John North, reportero de investigación de la cadena WBIR, señaló que las cortinas de la cámara fueron cerradas alrededor de las 7:46 de la noche y volvieron a abrirse aproximadamente tres minutos después.
Más tarde fueron cerradas nuevamente. De acuerdo con el periodista, Pike todavía respiraba en ese momento.
Tori Gessner, periodista de WKRN que había presenciado anteriormente otras cinco ejecuciones en Tennessee, describió lo sucedido como un procedimiento completamente diferente a los que había observado anteriormente.
Antes de recibir la inyección, Pike pronunció sus últimas palabras y manifestó que se marchaba “en paz”.
Sin embargo, después de la administración de la sustancia, los testigos continuaron escuchando su respiración. Finalmente fueron evacuados del área de observación mientras vehículos de emergencia llegaban al centro penitenciario.
El especialista Joel Zivot, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory y contratado como perito por la defensa, planteó que Pike posiblemente no alcanzó una concentración suficiente de pentobarbital en la sangre para provocar el paro respiratorio y cardiovascular esperado durante una ejecución.
La condición médica de Pike no fue detallada inicialmente por las autoridades penitenciarias.
Una larga batalla judicial
El procedimiento estuvo precedido por una intensa disputa judicial que llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.
Horas antes de la ejecución, un tribunal de apelaciones había concedido una suspensión para disponer de más tiempo para estudiar los argumentos presentados por la defensa. Posteriormente, la Corte Suprema permitió que el estado continuara con la ejecución.
Los abogados de Pike habían argumentado que el jurado que la condenó a muerte en 1996 no tuvo la oportunidad de valorar adecuadamente circunstancias atenuantes relacionadas con los abusos que, según documentación presentada por la defensa, sufrió durante su infancia.
El gobernador de Tennessee también había rechazado una solicitud de clemencia presentada en favor de Pike, quien era la única mujer en el corredor de la muerte del estado.
Tras el fallido procedimiento, el gobernador anunció la suspensión de las restantes ejecuciones previstas para este año.
El asesinato que llevó a Pike al corredor de la muerte
Christa Pike tenía 18 años cuando participó junto a su entonces novio, Tadaryl Shipp, en el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años.
Ambas jóvenes se habían conocido en un programa de capacitación laboral para adolescentes en Knoxville. Slemmer fue golpeada y torturada antes de morir en 1995, en un crimen que recibió una enorme atención mediática.
Durante el proceso judicial, testigos declararon que Pike había hablado del asesinato antes y después de cometerlo y que posteriormente mostró a otras personas un fragmento del cráneo de la víctima.
En años recientes, Pike reconoció la gravedad del crimen y expresó arrepentimiento. En su solicitud de clemencia sostuvo que inicialmente pretendía agredir a Slemmer, pero no matarla, y afirmó que tardó años en comprender plenamente las consecuencias de sus actos.
La familia de Slemmer, por su parte, había defendido el cumplimiento de la sentencia. Su madre manifestó públicamente que llevaba décadas esperando la ejecución de Pike.
El caso vuelve a colocar bajo escrutinio los protocolos utilizados para aplicar la pena capital en Estados Unidos y las complicaciones que pueden producirse durante una ejecución mediante inyección letal.
Fuentes varias

