Tecnovisión

La NASA lanza su nueva “máquina de descubrimientos” para explorar el universo invisible

La NASA puso en marcha una de sus misiones astronómicas más ambiciosas con el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman, un observatorio diseñado para estudiar fenómenos que hasta ahora permanecen ocultos y ampliar de manera significativa el conocimiento sobre la estructura y evolución del universo.

El telescopio despegó este domingo desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX y alcanzó la órbita pocos minutos después del lanzamiento.

Con un tamaño comparable al de un autobús, el observatorio iniciará ahora un viaje de aproximadamente tres meses hasta su posición definitiva, ubicada a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, en el punto de Lagrange 2, conocido como L2.

Desde allí comenzará una misión científica prevista inicialmente para cinco años.

El telescopio espacial James Webb (abajo) puede hacer observaciones de seguimiento de los descubrimientos realizados gracias al amplio campo de visión de Roman.

Energía oscura y materia oscura, entre sus grandes objetivos

Uno de los principales propósitos del telescopio Roman será investigar dos de los mayores misterios de la cosmología moderna: la energía oscura y la materia oscura.

La energía oscura es el nombre que los científicos utilizan para describir la fuerza desconocida asociada con la expansión acelerada del universo, mientras que la materia oscura desempeñaría un papel fundamental en la estructura del cosmos, pese a que no puede observarse directamente.

Roman buscará recopilar una enorme cantidad de información que permita conocer mejor cómo se distribuyen estos componentes y de qué manera han influido en la evolución del universo.

La misión también tendrá capacidad para detectar galaxias extremadamente lejanas y tenues que hasta ahora han sido difíciles de observar.

Un gran censo de planetas en la Vía Láctea

El nuevo telescopio también tendrá como objetivo buscar exoplanetas, es decir, mundos que orbitan estrellas diferentes al Sol.

Los investigadores consideran que Roman podría descubrir decenas de miles de planetas hasta ahora desconocidos y ayudar a establecer qué tan comunes son en nuestra galaxia los sistemas planetarios similares al sistema solar.

Entre sus objetivos más llamativos se encuentran los denominados planetas errantes, cuerpos que viajan por el espacio sin orbitar una estrella.

La misión también podría aportar las primeras pruebas concluyentes sobre la existencia de exolunas, satélites naturales que orbitan planetas ubicados fuera del sistema solar.

Incluso existe la posibilidad de identificar pequeños agujeros negros u otros objetos extremadamente débiles que actualmente pasan desapercibidos.

Más de mil veces más rápido que el Hubble

Uno de los aspectos que distingue al telescopio Nancy Grace Roman es su enorme capacidad para examinar grandes regiones del cielo.

La NASA estima que podrá realizar determinados estudios más de mil veces más rápido que el telescopio espacial Hubble, gracias principalmente a su instrumento de campo amplio.

Su campo de visión será más de 100 veces mayor que el del Hubble, lo que permitirá observar enormes extensiones del universo manteniendo al mismo tiempo una elevada resolución.

Los científicos han comparado esta capacidad con observar un bosque entero sin perder los detalles individuales de cada árbol.

En términos astronómicos, esto significará estudiar simultáneamente grandes grupos de galaxias, estrellas, supernovas y planetas sin renunciar a la precisión necesaria para analizar objetos individuales.

Complementará al Hubble y al James Webb

Roman no reemplazará a los telescopios Hubble o James Webb. Por el contrario, los científicos esperan que los tres observatorios trabajen de manera complementaria.

Mientras Hubble y James Webb pueden realizar observaciones extremadamente detalladas de regiones determinadas, Roman está diseñado para efectuar grandes censos del cielo y localizar fenómenos que posteriormente podrán ser estudiados con otros instrumentos.

El telescopio espacial James Webb también opera cerca del punto L2, donde la combinación de las fuerzas gravitacionales del Sol y la Tierra permite mantener a las naves espaciales en una posición estable y favorable para las observaciones.

Un terabyte de información cada día

Otro de los grandes desafíos de la misión será manejar el extraordinario volumen de información generado por el observatorio.

Se espera que Roman transmita aproximadamente un terabyte de datos cada día desde el espacio profundo.

La enorme cantidad de fotografías y mediciones permitirá construir una especie de nuevo atlas del universo y generará material científico para investigadores de todo el mundo durante años.

Antes del comienzo de las operaciones científicas, los equipos de la NASA deberán completar la fase de puesta en servicio, que incluye pruebas de los instrumentos, calibraciones y el despliegue de la antena encargada de transmitir los datos hacia la Tierra.

Las primeras imágenes están previstas antes del inicio de los grandes programas de observación científica.

Una misión de US$ 4.300 millones

El telescopio Nancy Grace Roman tiene un costo estimado de US$ 4.300 millones y su desarrollo tomó cerca de una década.

Sin embargo, el concepto científico detrás de la misión comenzó a ser considerado prioritario por la comunidad astronómica muchos años antes.

Los investigadores consideran que su verdadero potencial estará no solo en responder preguntas conocidas, sino también en descubrir fenómenos que todavía no han sido imaginados.

Por esa razón, algunos científicos de la NASA lo describen como una auténtica “máquina de descubrimientos”.

El legado de Nancy Grace Roman

El observatorio lleva el nombre de la astrónoma Nancy Grace Roman, quien fue la primera jefa de astronomía de la NASA durante la década de 1960.

Roman fue una de las principales impulsoras de la astronomía espacial y defendió tempranamente la idea de instalar telescopios fuera de la atmósfera terrestre para obtener observaciones más precisas.

Su trabajo resultó determinante para el desarrollo de futuras misiones y le permitió ser reconocida posteriormente como la “madre del telescopio espacial Hubble”.

Ahora, el observatorio que lleva su nombre busca ampliar ese legado científico.

Con su enorme campo de visión y su capacidad para observar repetidamente extensas zonas del cielo, Roman permitirá detectar fenómenos transitorios, objetos extraordinariamente débiles y eventos poco frecuentes.

La misión promete así abrir una nueva etapa de la astronomía, en la que los científicos no solo intentarán responder grandes interrogantes sobre el universo, sino también encontrar aquello que todavía no saben que existe.

Fuentes varias

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