Salud

Consumo excesivo de vitaminas y suplementos puede aumentar el riesgo de cálculos y daño renal

El consumo indiscriminado de vitaminas y suplementos alimenticios, especialmente cuando se realiza sin supervisión médica, puede representar un riesgo para la salud de los riñones y favorecer la aparición de cálculos renales, advirtió la nefróloga Adriana Dejman.

La especialista llamó particularmente la atención sobre el uso excesivo de vitamina C, vitamina D y calcio, productos que muchas personas incorporan a su rutina diaria bajo la idea de que, al tratarse de vitaminas o minerales, su consumo siempre resulta beneficioso.

Sin embargo, ingerir cantidades superiores a las necesarias puede generar efectos adversos y aumentar el trabajo que realizan los riñones para filtrar y eliminar determinadas sustancias del organismo.

Más vitaminas no significa necesariamente más salud

Los suplementos nutricionales se han vuelto cada vez más habituales y son promocionados ampliamente en redes sociales como una alternativa para mejorar la energía, fortalecer las defensas, prevenir enfermedades o compensar posibles deficiencias alimentarias.

El problema aparece cuando las personas comienzan a consumirlos sin saber si realmente los necesitan o combinan varios productos que contienen los mismos nutrientes.

De acuerdo con la advertencia de Dejman, una suplementación innecesaria puede terminar sobrecargando la función de los riñones y, dependiendo del producto y de la cantidad ingerida, facilitar la formación de piedras.

La National Kidney Foundation también señala que determinadas vitaminas pueden acumularse o generar problemas cuando se consumen en cantidades inadecuadas, especialmente entre personas con enfermedades renales.

Vitamina C, vitamina D y calcio bajo la lupa

Entre los suplementos que requieren especial atención se encuentra la vitamina C. Aunque cumple funciones esenciales en el organismo, cantidades excesivas pueden aumentar la presencia de oxalato y favorecer, en determinadas personas, la formación de cálculos de oxalato de calcio.

La vitamina D y los suplementos de calcio también deben utilizarse siguiendo las indicaciones correspondientes, ya que su consumo excesivo puede alterar los niveles de calcio en el organismo y aumentar el riesgo de complicaciones.

Esto no significa que estas vitaminas deban eliminarse ni que sean perjudiciales cuando se utilizan correctamente. El riesgo aparece principalmente con dosis innecesarias, excesivas o consumidas durante períodos prolongados sin seguimiento profesional.

Especialistas alertan sobre la automedicación

Una de las principales preocupaciones de los médicos es la tendencia a iniciar tratamientos con suplementos basándose en recomendaciones encontradas en internet, testimonios publicados en redes sociales o consejos de personas sin formación sanitaria.

La nefróloga recomendó que antes de incorporar suplementos de manera habitual se determine mediante una evaluación médica y, cuando corresponda, análisis de laboratorio, si existe realmente alguna deficiencia nutricional que necesite tratamiento.

La dosis adecuada puede variar considerablemente dependiendo de la edad, alimentación, estado general de salud, enfermedades preexistentes y medicamentos que utilice cada persona.

Los riñones pueden verse afectados silenciosamente

Los riñones tienen entre sus funciones principales filtrar la sangre, eliminar residuos y mantener el equilibrio de líquidos y minerales. Cuando determinadas sustancias circulan en cantidades excesivas, estos órganos tienen que intervenir en su procesamiento y eliminación.

En algunos casos, la acumulación de minerales puede facilitar la formación de cristales que posteriormente se convierten en cálculos renales.

Las organizaciones especializadas en salud renal recomiendan utilizar los suplementos vitamínicos con cautela y consultar con profesionales sanitarios cuando existan antecedentes de cálculos o enfermedades del riñón.

El mensaje de los especialistas no es abandonar las vitaminas, sino evitar la idea de que consumir dosis más altas necesariamente proporciona mayores beneficios.

Una alimentación equilibrada suele ser la principal fuente de vitaminas y minerales para la mayoría de las personas, mientras que la suplementación debe responder a necesidades individuales y utilizarse en las cantidades apropiadas.

La creciente popularidad de estos productos vuelve especialmente importante recordar que incluso sustancias necesarias para el organismo pueden provocar efectos negativos cuando se consumen en exceso.

Fuentes varias

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