“Gracias, Messi”: el capitán argentino engrandeció su leyenda a los 39 años
Lionel Messi volvió a emocionar a todo un país. Esta vez, las lágrimas de los argentinos no fueron por la consagración alcanzada en Qatar 2022, sino por la dignidad, la entrega y el liderazgo mostrados por el capitán durante el Mundial de 2026.
Argentina perdió la final ante España en Nueva Jersey, pero la actuación de Messi durante el torneo volvió a colocarlo en un lugar privilegiado dentro de la historia del fútbol. A sus 39 años, el delantero condujo a la Albiceleste hasta su segunda final mundialista consecutiva y disputó la tercera de su carrera.
Aunque no levantó el trofeo ni recibió el premio al mejor jugador del campeonato, el capitán argentino cerró una participación extraordinaria: marcó ocho goles, entregó cuatro asistencias y tuvo intervención directa en 12 de los tantos convertidos por su selección durante siete partidos.
A una edad en la que muchas figuras ya se encuentran retiradas, Messi continuó desafiando el paso del tiempo. El MetLife Stadium lo despidió con una ovación que confirmó la dimensión alcanzada por su figura. Después del legado de Diego Armando Maradona, parecía difícil imaginar que otro número 10 pudiera generar una identificación semejante con el pueblo argentino.
El líder de las remontadas
El recorrido de Argentina en el Mundial estuvo marcado por la capacidad para superar situaciones adversas. El equipo tuvo que remontar el marcador ante Cabo Verde, Egipto e Inglaterra.
Frente a Cabo Verde, el conjunto africano igualó el encuentro en dos oportunidades. Contra Egipto, Argentina llegó a encontrarse dos goles abajo antes de imponerse por 3-2. En las semifinales ante Inglaterra, la Albiceleste perdía a seis minutos del final y parecía quedar fuera de la definición.
En esos momentos apareció el liderazgo de Messi. Sin perder el control y apostando por la circulación de la pelota, el capitán ayudó al equipo a mantener la calma y continuar buscando el resultado.
“Es una locura cómo se están dando las cosas. Yo, sinceramente, antes de empezar el Mundial confiaba en este grupo y sabía que entre los cuatro íbamos a estar, que lo íbamos a pelear. Ahora estamos en la final”, declaró después de eliminar a Inglaterra.
Durante las cinco semanas del torneo, Messi ofreció un rendimiento que puso en duda la posibilidad de que esta haya sido su última Copa del Mundo. Sin embargo, el propio jugador descartó competir en la edición de 2030.
Una actuación para la historia
Messi comenzó el campeonato con un triplete ante Argelia. Después convirtió dos goles frente a Austria, marcó de tiro libre contra Jordania y volvió a anotar ante Cabo Verde.
Contra Egipto fue decisivo para iniciar una remontada memorable. Primero asistió a Cristian Romero con un centro preciso y posteriormente convirtió el tanto del empate. Argentina terminó ganando aquel encuentro por 3-2.
Su actuación más determinante llegó en las semifinales. Aunque no convirtió, buscó espacios constantemente y entregó las dos asistencias que permitieron revertir el marcador frente a Inglaterra.
Su influencia también se hizo sentir fuera del campo. Messi fue el referente indiscutido del plantel y el futbolista alrededor del cual se organizaban sus compañeros. Durante los entrenamientos, nadie comenzaba a moverse hasta que el capitán estuviera al frente del grupo.
La final presentó un desafío diferente. España fue un rival ordenado, riguroso y efectivo. Argentina no consiguió repetir las remontadas anteriores y sufrió su primera derrota en una final desde la Copa América Centenario de 2016.
Al terminar el partido, Messi lloró. También lloraron sus compañeros y miles de aficionados argentinos que corearon su nombre desde las tribunas. Las lágrimas parecían expresar algo más profundo que la derrota: la posibilidad de estar presenciando el último Mundial de uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.
El camino iniciado en Qatar
El 18 de diciembre de 2022, en el estadio Lusail, Messi consiguió el único título que todavía le faltaba: la Copa del Mundo con Argentina. Fue él quien levantó el trofeo y quien lo llevó a Buenos Aires para celebrar junto a una multitud histórica.
Aquel momento parecía el escenario perfecto para una despedida. Tenía 35 años y había ganado prácticamente todo tanto con sus clubes como con la selección. Sin embargo, decidió continuar.
En 2024 volvió a disputar la Copa América y conquistó su segundo título consecutivo en el torneo continental. Su etapa en el Inter Miami le permitió mantener continuidad, competencia y preparación de cara a un nuevo desafío mundialista.
En 2026 sorprendió con un despliegue físico inesperado y una influencia comparable, por momentos, con la de Maradona en México 1986. La diferencia fue la edad: Diego tenía 25 años durante aquella Copa del Mundo, mientras que Messi cumplió 39 en pleno torneo.
Un legado difícil de igualar
Messi forma parte de la selección mayor desde 2005. En más de dos décadas se convirtió en el máximo goleador de Argentina, con 127 tantos, y en el futbolista con más apariciones con la camiseta nacional, con 207 partidos.
También es el argentino con más mundiales disputados, con seis participaciones. En la historia de la Copa del Mundo acumuló 12 asistencias y 21 goles, cifras que lo colocan entre los jugadores más decisivos de la competición.
Con Argentina ganó cuatro títulos mayores: el Mundial de Qatar 2022, dos Copas América y la Finalissima ante Italia.
Tras la derrota frente a España, comenzó a crecer un sentimiento de incertidumbre entre los aficionados. Messi ya aseguró que no estará en el Mundial de 2030, por lo que la final de Nueva Jersey pudo haber representado su última aparición en el torneo más importante del fútbol.
“Tus lágrimas son las nuestras, capitán. Nos diste las alegrías más grandes de nuestras vidas. Gracias por la entrega, por la magia y por dar la vida hasta el último segundo. ¡Te amamos para siempre, Leo!”, expresó la Asociación del Fútbol Argentino en sus redes sociales.
Messi no terminó el Mundial con una nueva copa, pero volvió a demostrar que su legado trasciende los resultados. Enseñó a competir sin desesperación, a controlar las emociones y, especialmente, a no rendirse nunca.
Tal vez no exista una forma suficiente de agradecer todo lo que entregó durante más de 20 años. Para los argentinos, la respuesta volvió a aparecer en las tribunas: corear su nombre y despedirlo entre lágrimas.
Fuentes varias

