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Estados Unidos 250: inmigrantes reflexionan entre gratitud, incertidumbre y esperanza

A las puertas del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, diversas comunidades de inmigrantes y defensores de sus derechos reflexionan sobre el significado de vivir en un país construido, en gran parte, por quienes llegaron en busca de libertad, seguridad, trabajo y nuevas oportunidades.

La conmemoración histórica llega en medio de un ambiente de tensión para muchas familias inmigrantes, preocupadas por el endurecimiento de las políticas migratorias, los retrasos en trámites legales y el temor a quedar fuera de la promesa del llamado sueño americano.

Berenice Méndez, quien llegó desde Guadalajara, México, cuando tenía apenas dos años, es una de esas voces. Beneficiaria del programa DACA, la joven de 28 años enfrentó recientemente la pérdida de su empleo luego de que expirara su autorización temporal, pese a haber presentado a tiempo su solicitud de renovación. Aunque finalmente recuperó su permiso y volvió a trabajar como gestora de casos y defensora de salud mental, la experiencia la dejó marcada.

Méndez asegura que no se siente plenamente bienvenida en el país que considera su hogar. Para ella, los retrasos en las renovaciones de DACA afectan directamente la estabilidad económica y emocional de miles de jóvenes que estudian, trabajan y pagan impuestos, pero que aún no cuentan con una vía clara hacia la ciudadanía.

Su inquietud contrasta con la gratitud de Anna Rosen, una refugiada ucraniana que llegó a San Francisco junto a su hija adolescente tras la invasión rusa de 2022. Rosen reconoce que Estados Unidos le ofreció seguridad, trabajo y una comunidad que la acogió en Santa Rosa. Sin embargo, también advierte que muchos refugiados enfrentan dificultades para renovar permisos laborales y sostenerse legalmente mientras esperan respuestas del sistema migratorio.

Para Carlos Mayerstein, profesor de español e inmigrante mexicano radicado en Santa Rosa, el aniversario debe servir como un momento de reflexión profunda. Considera que la idea de Estados Unidos como una “nación de inmigrantes” se encuentra bajo presión y que el idioma español se ha convertido, en muchos espacios, en una forma de resistencia cultural.

Mayerstein sostiene que hablar otra lengua en público puede ser también una afirmación de identidad frente a los temores de asimilación forzada o discriminación. Desde su labor educativa, insiste en la importancia de construir comunidad, promover la empatía y reconocer que conceptos como libertad, oportunidad y sueño americano no deben idealizarse sin mirar las dificultades reales que enfrentan millones de personas.

Otros inmigrantes, como “José” y “Luz”, quienes pidieron usar seudónimos por temor a represalias migratorias, viven el aniversario desde la discreción. Ambos llegaron a Estados Unidos en 2005 y encontraron en el condado de Sonoma una vida tranquila, aunque marcada por el trabajo duro, problemas de salud y la necesidad de mantenerse alejados de cualquier riesgo migratorio. Aun así, expresan gratitud por la ayuda recibida y por poder vivir con estabilidad.

Allen Nishikawa, estadounidense de origen japonés de tercera generación, ve el aniversario como una oportunidad para recordar que la historia del país ha estado marcada por avances y retrocesos. Al comparar el internamiento de japoneses durante la Segunda Guerra Mundial con el temor actual en comunidades migrantes, afirma que su esperanza está en las personas que se organizan para defender los derechos civiles y acompañar a quienes se sienten vulnerables.

También hay voces que mantienen viva la fe en el sueño americano. Kaleb Asfaha, quien emigró desde Etiopía cuando era niño y hoy dirige el restaurante familiar Abyssinia Ethiopian Restaurant en Santa Rosa, asegura que Estados Unidos le permitió formarse, trabajar y construir un futuro. Ciudadano estadounidense desde hace aproximadamente una década, Asfaha busca ahora retribuir al país participando en la vida comunitaria y preparándose para una eventual carrera en el servicio público.

A 250 años de su fundación, Estados Unidos aparece ante estas comunidades como un país de contrastes: un lugar de oportunidades, pero también de incertidumbre; de acogida, pero también de exclusión; de promesas históricas, pero con desafíos aún pendientes. Para muchos inmigrantes, la celebración del aniversario no se limita a fuegos artificiales o actos oficiales, sino a una pregunta más profunda sobre pertenencia, justicia y futuro.

Fuentes varias