La verdad detrás de la supuesta pelea entre Anthony Hopkins y Jodie Foster durante el rodaje de El silencio de los inocentes
Anthony Hopkins salió al cruce de los rumores que durante años sugirieron una supuesta disputa con Jodie Foster en el rodaje de El silencio de los inocentes. En una reciente entrevista para el pódcast Armchair Expert With Dax Shepard, el actor negó rotundamente cualquier conflicto y aclaró que el distanciamiento entre ambos obedeció exclusivamente a una estrategia actoral.
“Dicen que Jodie nunca me habló. No es cierto. Fuimos bastante cordiales. No hay nada espeluznante en ello. Eso es una tontería pública”, afirmó Hopkins, desmontando así una de las versiones más extendidas sobre el histórico thriller estrenado en 1991.
Una distancia profesional, no personal
Según relató el actor —y como también detalla en sus memorias We Did OK, Kid: A Memoir— tanto él como Foster decidieron mantenerse alejados durante la filmación para intensificar la tensión dramática entre sus personajes: el temible Hannibal Lecter y la joven agente del FBI Clarice Starling. Este aislamiento deliberado buscaba reforzar la atmósfera inquietante que caracteriza la película.
La primera lectura del guion fue determinante para marcar el tono. Hopkins recordó que, al interpretar por primera vez la voz de Lecter, Foster reaccionó sorprendida y le dijo: “Das miedo”. Aquel instante marcó el inicio de una interacción cargada de tensión artística. “Hubiera podido escucharse caer un alfiler”, relató el actor, quien aseguró haber visto a su compañera ponerse inmediatamente tensa.
Un rodaje que reforzaba la tensión
Durante la producción, los actores casi no compartieron espacios fuera de cámara. Foster explicó que muchas de sus escenas con Lecter se grabaron mirando directamente a la cámara y no al rostro de Hopkins, lo que aumentaba la sensación inquietante y la distancia emocional. Incluso los traslados del actor hasta el set, pasando por las estructuras que simulaban la celda de Lecter, podían tardar hasta 20 minutos, prolongando la separación física.
Hopkins relató que recién al final de la filmación ambos pudieron conversar con naturalidad. En un almuerzo en Pittsburgh, Foster le confesó que él realmente le había causado miedo, algo que él admitió sentir también. Allí compartieron impresiones sobre la “extraña distancia” que habían mantenido, alimentada por la potencia del guion de Thomas Harris, la adaptación de Ted Tally y la dirección de Jonathan Demme.
Una relación marcada por el respeto
Tras concluir el rodaje, los efectos de esa tensión narrativa se disiparon y ambos actores mantuvieron una relación de cordialidad y aprecio mutuo. La dedicación de ambos intérpretes tuvo un impacto directo en el resultado final: El silencio de los inocentes recaudó más de 270 millones de dólares y arrasó en los premios Oscar, llevándose los cinco galardones principales, incluidos mejor actor para Hopkins y mejor actriz para Foster.
Fuentes varias
