El cometa interestelar 3I/ATLAS reaparece tras su paso por el Sol y desconcierta a los astrónomos
Espacio. — El cometa 3I/ATLAS, un visitante proveniente de otro sistema estelar, reapareció en los cielos tras su paso detrás del Sol, ofreciendo a los científicos una oportunidad única para estudiar uno de los objetos más enigmáticos jamás observados en el Sistema Solar. El fenómeno fue captado por el astrónomo Qicheng Zhang, del Observatorio Lowell en Arizona, quien logró fotografiar el cometa con el telescopio Discovery, confirmando su reaparición el 31 de octubre, coincidiendo con la noche de Halloween.
El 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar detectado en la historia, después de ‘Oumuamua (2017) y Borisov (2019). Viaja a más de 210.000 kilómetros por hora, en una trayectoria hiperbólica que lo llevará nuevamente al espacio profundo tras su paso cercano al Sol y la Tierra. Su brillo inusual y su color azul intenso, más azul que el propio Sol, han desconcertado a la comunidad científica, que busca explicaciones físicas al fenómeno.
Según la NASA, el cometa sobrevivió a su acercamiento al Sol y emergió aún más luminoso, un comportamiento poco común. Los análisis preliminares muestran una composición química inédita, con altos niveles de dióxido de carbono y una aleación de níquel nunca observada en otros cuerpos del Sistema Solar. Algunos astrónomos, como Avi Loeb, de la Universidad de Harvard, han sugerido hipótesis audaces —incluida la posibilidad de una nave de origen artificial—, aunque la mayoría de los expertos considera que aún faltan evidencias para sostener esa teoría.
“Hablar de extraterrestres es prematuro”, aclaró Laura Nicole Driessen, investigadora en radioastronomía de la Universidad de Sídney. “El 3I/ATLAS podría tener más de 7.000 millones de años, mucho más que nuestro propio Sistema Solar, y su estudio nos permitirá entender cómo se formaron los primeros compuestos químicos de la galaxia”.
El cometa alcanzará su punto más cercano a la Tierra a finales de diciembre, a unos 270 millones de kilómetros, y será visible con telescopios de aficionado bajo cielos despejados. Su paso, aunque breve, promete revelar valiosa información sobre los orígenes de la materia estelar y los misterios aún ocultos del universo.
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