Bacterias intestinales podrían ayudar a eliminar los contaminantes “eternos” del cuerpo humano
Un nuevo estudio científico ofrece una posible solución natural a un problema de salud global: la acumulación en el cuerpo humano de los llamados “contaminantes eternos” o PFAS, presentes en productos de uso cotidiano y relacionados con diversos problemas médicos.
Investigadores de la Universidad de Cambridge descubrieron que ciertas bacterias intestinales humanas son capaces de absorber y eliminar una parte significativa de estos compuestos químicos persistentes, cuyo nombre científico es sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas. Los resultados del estudio, publicados en la revista Nature Microbiology, revelan que algunas especies bacterianas lograron eliminar hasta el 75% de los PFAS del organismo de ratones de laboratorio.
“Encontramos que ciertas especies de bacterias intestinales humanas tienen una capacidad notable para absorber PFAS de su entorno en diferentes concentraciones y almacenarlas en cúmulos dentro de sus células”, explicó el equipo liderado por los científicos Kiran Patil, Indra Roux y Anna Lindell.
Los PFAS están presentes en objetos comunes como sartenes antiadherentes, envases de comida rápida, ropa impermeable y cosméticos. Estas sustancias son altamente resistentes a la degradación, lo que permite que se acumulen en el cuerpo humano durante años. Diversos estudios han vinculado su presencia con efectos negativos en la fertilidad, el sistema inmune, el desarrollo infantil, e incluso con ciertos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
El equipo de Cambridge buscó identificar un mecanismo natural dentro del cuerpo que pudiera combatir esta acumulación tóxica. Para ello, se enfocaron en el microbioma intestinal, el cual ya cumple funciones importantes en la eliminación de compuestos extraños. Seleccionaron nueve especies bacterianas comunes en el intestino humano, las cultivaron en laboratorio y luego poblaron con ellas el sistema digestivo de ratones libres de gérmenes. Al introducir PFAS marcados en la dieta de los animales, comprobaron que los niveles de contaminantes en las heces eran significativamente mayores en los roedores con el microbioma “humanizado”.
A partir de este hallazgo, Lindell y Patil cofundaron una startup junto al emprendedor Peter Holme Jensen, con el objetivo de desarrollar probióticos que, en el futuro, podrían ser utilizados para ayudar al cuerpo humano a eliminar los PFAS de manera más eficiente y natural.
“Todos nos estamos exponiendo a los PFAS por el agua y la comida”, advirtió Lindell. Debido a esta exposición generalizada, restos de estas sustancias se detectan actualmente en la sangre y tejidos de casi toda la población mundial. Solo una fracción mínima se elimina por la orina, mientras que el resto puede permanecer en el organismo durante décadas.
El estudio representa un avance en la búsqueda de soluciones biológicas al problema de la contaminación química y abre una nueva vía en el desarrollo de terapias basadas en el microbioma.
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