Richard Gere y Pretty Woman: De la Necesidad Económica a un Cambio Artístico
Richard Gere es uno de los rostros más icónicos del cine romántico, pero su participación en Pretty Woman (1990) no fue fruto de una inspiración artística, sino de una decisión meramente económica. En declaraciones a Far Out, el actor confesó que su motivación inicial para aceptar el papel de Edward Lewis estuvo marcada por la necesidad y no por el interés en la historia o el personaje.
Antes de su consagración con la comedia romántica dirigida por Garry Marshall, Gere ya había demostrado su talento en cintas de tono dramático como Days of Heaven (1978) de Terrence Malick, American Gigolo (1980) y An Officer and a Gentleman (1982). Sin embargo, su carrera atravesaba un periodo de declive cuando se le presentó la oportunidad de protagonizar Pretty Woman. En una entrevista con Movieline, reconoció que el guion no le generaba interés y que, en otro contexto, no habría aceptado el papel.
La historia de Pretty Woman sigue a Edward Lewis, un empresario exitoso que contrata a Vivian (Julia Roberts), una joven prostituta, para acompañarlo a eventos sociales durante una semana. Lo que inicia como un acuerdo financiero se transforma en una relación sentimental que conquistó al público y llevó a la película a convertirse en una de las comedias románticas más exitosas de la historia. La química entre Gere y Roberts fue clave en el triunfo del filme, a pesar de la falta de entusiasmo inicial del actor.
El inesperado éxito de Pretty Woman transformó la imagen pública de Richard Gere y le permitió reposicionarse en la industria cinematográfica. Más allá de lo económico, la experiencia resultó reveladora para el actor. “Me la pasé muy bien haciendo la película y, probablemente gracias a la falta de presión por hacer algo importante, pude explorar otras cosas en mí mismo”, confesó.
Nueve años después, Gere y Roberts volvieron a coincidir en Runaway Bride (1999), reafirmando la química que habían demostrado en su primer trabajo conjunto. Lo que empezó como una decisión mercantil terminó marcando un punto de inflexión en la carrera del actor. Su historia con Pretty Woman demuestra cómo, en el mundo del cine, las elecciones estratégicas pueden derivar en hallazgos personales y artísticos inesperados.
Fuentes varias

