El Salvador abandona su ambicioso experimento con el bitcoin: ¿qué quedó de las promesas de Nayib Bukele?
Cinco años después de convertirse en el primer país del mundo en adoptar el bitcoin como moneda de curso legal, El Salvador modificó radicalmente su estrategia. La escasa aceptación entre la población, las promesas incumplidas y las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional marcaron el rumbo del proyecto.
El ambicioso experimento del presidente Nayib Bukele para convertir a El Salvador en el primer país del bitcoin ha experimentado un cambio profundo desde su lanzamiento en 2021. Lo que comenzó como una iniciativa revolucionaria para transformar la economía nacional terminó con la eliminación del carácter obligatorio de la criptomoneda, mientras el dólar estadounidense continúa siendo la única moneda de curso legal.
En junio de 2021, Bukele anunció ante una conferencia internacional de entusiastas de las criptomonedas su intención de convertir a El Salvador en un referente mundial de innovación financiera.
La propuesta prometía impulsar la inclusión bancaria, reducir los costos de las remesas enviadas por los salvadoreños residentes en el extranjero, atraer inversiones y generar nuevas oportunidades económicas.
Sin embargo, cinco años después, gran parte de esos objetivos no se ha materializado, según un análisis publicado por BBC Mundo que recoge estadísticas oficiales, investigaciones académicas y opiniones de especialistas.
Una inversión millonaria para impulsar el bitcoin
El Gobierno salvadoreño destinó importantes recursos públicos para promover la adopción de la criptomoneda.
Entre las primeras medidas se incluyó la creación de un fideicomiso de 150 millones de dólares, además de aproximadamente 50 millones adicionales para infraestructura tecnológica, instalación de cajeros automáticos y otros gastos operativos.
También se lanzó la billetera digital estatal Chivo Wallet, acompañada de un incentivo de 30 dólares para los ciudadanos que descargaran la aplicación.
La expectativa oficial era que millones de salvadoreños comenzaran a utilizar bitcoin en sus compras, pagos y transferencias.
No obstante, las investigaciones mostraron que numerosos usuarios abandonaron la aplicación después de utilizar el incentivo inicial.
Una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública de la Universidad Centroamericana reveló que el 71% de los consultados consideraba que la implementación del bitcoin no había beneficiado su economía familiar.
La mayoría de los salvadoreños nunca utilizó la criptomoneda
Uno de los principales obstáculos del proyecto fue la limitada aceptación del bitcoin entre consumidores y comerciantes.
Según una encuesta publicada en enero de 2025, el 91,8% de los salvadoreños afirmó no haber utilizado bitcoin durante 2024, mientras que el 76,2% de ese grupo reconoció no haberlo usado nunca.
El uso de la criptomoneda quedó concentrado principalmente en determinados establecimientos turísticos y comunidades como Bitcoin Beach, ubicada en la zona costera de El Zonte.
El propio presidente Bukele reconoció en una entrevista con la revista Time, publicada en agosto de 2024, que la adopción de bitcoin había sido menor de lo esperado.
Los especialistas consideran que el principal problema fue intentar establecer mediante una ley una tecnología financiera que no contaba con suficiente confianza ni demanda entre la población.
Las remesas continuaron llegando por canales tradicionales
Otra de las grandes promesas del proyecto era reducir los costos de las remesas familiares, una fuente fundamental de ingresos para la economía salvadoreña.
En 2025, las remesas representaron aproximadamente el 26,3% del Producto Interno Bruto del país.
Sin embargo, las transferencias mediante billeteras de criptomonedas continuaron representando una proporción mínima.
De acuerdo con estadísticas del Banco Central de Reserva, entre enero y abril de 2026 se enviaron 23,1 millones de dólares mediante billeteras de criptomonedas, equivalentes a apenas el 0,7% de los 3.286 millones de dólares recibidos en remesas durante ese período.
Aunque estas operaciones registraron un crecimiento frente al año anterior, la inmensa mayoría de los salvadoreños continuó utilizando bancos y empresas tradicionales de transferencias.
Bitcoin City y los bonos volcán siguen sin concretarse
Entre las propuestas más llamativas del Gobierno figuraba la construcción de Bitcoin City, una ciudad futurista proyectada cerca del volcán Conchagua.
El plan contemplaba utilizar energía geotérmica para alimentar instalaciones dedicadas a la minería de bitcoin y desarrollar una zona económica destinada a atraer inversionistas internacionales.
Para financiar el proyecto, el Ejecutivo anunció los denominados bonos volcán, instrumentos financieros que permitirían obtener recursos para comprar criptomonedas y construir la nueva ciudad.
Sin embargo, hasta octubre de 2026, los bonos no habían sido emitidos y la construcción de Bitcoin City tampoco había avanzado como se había anunciado.
A pesar de ello, defensores del proyecto sostienen que El Salvador logró establecer un marco regulatorio para activos digitales que podría facilitar el crecimiento de nuevas empresas tecnológicas y financieras.
El Fondo Monetario Internacional cambió el rumbo del proyecto
El punto de inflexión llegó en diciembre de 2024, cuando el Gobierno salvadoreño alcanzó un acuerdo de financiamiento por 1.400 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Como parte de las condiciones del préstamo, El Salvador aceptó reducir los riesgos asociados al bitcoin y modificar la legislación que lo había convertido en moneda de curso legal.
En enero de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó una reforma que eliminó la obligatoriedad de aceptar bitcoin como medio de pago.
Desde entonces, su utilización quedó limitada a transacciones voluntarias entre particulares y empresas privadas.
Posteriormente, el Gobierno también avanzó en la transferencia del control mayoritario de Chivo Wallet a un operador privado, manteniendo una participación estatal.
La administración de Bukele aclaró que esta operación no incluía las reservas nacionales de bitcoin.
El Salvador conserva millones de dólares en bitcoin
Aunque el proyecto original perdió buena parte de sus características, el Gobierno salvadoreño mantiene una importante reserva de la criptomoneda.
Según las cifras citadas por BBC Mundo, el país acumulaba aproximadamente 7.798 bitcoins, valorados en unos 636 millones de dólares al momento del reporte.
El valor de esas reservas está sujeto a las constantes fluctuaciones del mercado de criptomonedas.
Las compras gubernamentales también generaron controversia por las dudas sobre el origen de determinados fondos y la transparencia en la administración de los activos digitales.
El FMI indicó que las adquisiciones más recientes procedían de donaciones privadas y no de recursos públicos, al tiempo que señaló el compromiso gubernamental de evitar nuevas inversiones estatales.
¿Fracaso económico o precedente histórico?
Las opiniones sobre el experimento salvadoreño están divididas.
El economista Carlos Acevedo, expresidente del Banco Central de Reserva de El Salvador, considera que el proyecto no cumplió sus objetivos originales de adopción masiva e inclusión financiera.
Por su parte, Frank Muci, investigador de la London School of Economics, sostiene que la iniciativa tuvo un impacto económico limitado, a pesar de la enorme atención internacional que recibió.
Sin embargo, defensores de las criptomonedas, como Samson Mow, director ejecutivo de JAN3, destacan que El Salvador abrió un precedente histórico al demostrar que un Estado podía incorporar bitcoin a su sistema monetario.
Para sus partidarios, la experiencia contribuyó a posicionar internacionalmente al país y a promover el desarrollo de una industria de activos digitales.
Para sus críticos, en cambio, el proyecto implicó importantes gastos públicos sin producir los beneficios económicos prometidos.
Una experiencia que deja lecciones para el mundo
Cinco años después de su lanzamiento, El Salvador continúa siendo un caso de estudio internacional sobre las posibilidades y limitaciones de las criptomonedas en las economías nacionales.
La experiencia demuestra que una decisión gubernamental, incluso acompañada de inversiones millonarias e incentivos económicos, no garantiza que la población adopte masivamente una nueva tecnología financiera.
Aunque el bitcoin ya no ocupa el lugar central que Bukele imaginó originalmente para la economía salvadoreña, el país conserva sus reservas digitales y un marco regulatorio especializado.
El futuro del proyecto dependerá de la evolución del mercado, la confianza de los usuarios y la capacidad de transformar la innovación tecnológica en beneficios económicos concretos para la población.
Fuentes varias

