Operativos de ICE generan temor y movilización comunitaria en Danbury
DANBURY, Connecticut. — Una amplia operación de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) alteró durante varios días la rutina de Danbury, provocando temor entre familias inmigrantes, movilizaciones de activistas y cuestionamientos de autoridades locales sobre la forma en que se desarrollaron algunas de las detenciones.

Organizaciones comunitarias que monitorean la actividad migratoria aseguraron que decenas de personas fueron detenidas durante operativos realizados en distintos puntos de la ciudad, entre ellos supermercados, parques y zonas donde trabajadores jornaleros suelen reunirse a primera hora de la mañana.
Uno de los grupos que se mantuvo activo durante las redadas fue Danbury Unites for Immigrants, cuyos integrantes organizaron equipos de respuesta rápida para recorrer la ciudad, identificar posibles vehículos de ICE, documentar procedimientos y alertar a residentes.
Helen Garcia, integrante de uno de esos equipos, salió desde Hartford antes del amanecer para participar en los recorridos. Como parte de las precauciones adoptadas por los voluntarios, utilizó ropa que cubriera características que pudieran identificarla y llevó consigo suministros de protección, incluyendo mascarillas, agua, gafas y silbatos.
Durante buena parte del día, los activistas recorrieron sectores frecuentados por trabajadores y zonas cercanas a escuelas y paradas de autobuses, después de recibir reportes sobre presencia de agentes federales.
Garcia describió como difícil de asimilar el contraste entre la vida cotidiana de Danbury, con familias caminando por sus calles y estudiantes regresando a sus hogares, y los vehículos sin identificación asociados a los operativos migratorios.
La tensión alcanzó uno de sus puntos más delicados cuando un hombre fue detenido en un procedimiento que quedó registrado en videos difundidos posteriormente en redes sociales.
De acuerdo con el relato de familiares y testigos citado en la información original, el hombre viajaba junto a otras personas rumbo a un trabajo de construcción cuando observaron un vehículo que aparentemente pertenecía a ICE. Tras intentar regresar hacia su residencia, fueron seguidos.

Las imágenes divulgadas posteriormente mostraron al detenido parcialmente fuera de un automóvil y tendido boca abajo sobre una entrada de asfalto mientras varios agentes lo rodeaban. En el procedimiento se observa el uso de un dispositivo Taser.
Edel Hernandez Cervantes, sobrino del detenido, relató que quedó impactado al reconocer a su familiar en los videos que comenzaron a circular en redes sociales.
Según un audio de una llamada al 911 posteriormente proporcionado por la oficina del alcalde, un agente de ICE informó que habían utilizado un Taser contra un hombre que, según explicó, se había resistido y posteriormente presentaba temblores y dificultades para respirar.
Una ambulancia llegó al lugar y trasladó al detenido a Danbury Hospital.
Hernandez indicó que familiares intentaron posteriormente visitarlo, pero agentes federales les habrían impedido ingresar a la habitación debido a que el hombre permanecía bajo custodia.
Más tarde, un abogado y varios organizadores comunitarios también intentaron obtener acceso al detenido. Según sus declaraciones, personal del hospital les informó inicialmente que no existía registro del paciente y posteriormente les pidió abandonar el lugar.
Danbury Hospital señaló, mediante una declaración incluida en la información original, que brinda el mismo tratamiento a todos los pacientes independientemente de su situación migratoria, país de origen o si se encuentran bajo custodia de autoridades.
Las preguntas específicas sobre el detenido fueron remitidas a ICE.
Horas más tarde, el alcalde de Danbury, Roberto Alves, aseguró que recibió llamadas solicitando ayuda para conocer por qué familiares y abogados no podían ver al hombre hospitalizado. El funcionario realizó consultas, pero cuando se disponía a acudir al hospital recibió información de que el detenido ya había sido trasladado por ICE hacia Hartford.
Patrullas comunitarias y alertas en los vecindarios
Mientras se desarrollaban estas gestiones, los grupos de respuesta rápida continuaban desplazándose por Danbury.
Frente a Broadview Middle School, voluntarios utilizaron silbatos para alertar a residentes sobre la presencia de agentes migratorios. Algunos llevaban gafas de protección y mascarillas como medida preventiva ante un eventual uso de gas pimienta.

La preocupación también alcanzó a familias con hijos en edad escolar. Activistas afirmaron haber recibido reportes sobre vehículos de ICE cerca de paradas de autobuses escolares, por lo que comenzaron a vigilar algunos de esos puntos durante los horarios de salida de los estudiantes.
El alcalde Alves expresó especial preocupación por el impacto psicológico que la situación podría estar teniendo sobre los niños.
Alves llegó a Estados Unidos desde Brasil cuando tenía cinco años y vivió durante parte de su infancia como inmigrante indocumentado. Recordó que desde pequeño temía que sus padres pudieran ser detenidos y aseguró que actualmente escucha preocupaciones similares de estudiantes de la ciudad.
“Hay niños preguntando qué deben hacer si su madre desaparece”, relató el alcalde al describir las conversaciones que ha mantenido en escuelas.
El funcionario reconoció además que enfrenta presiones desde distintas posiciones. Algunos residentes y activistas consideran que las autoridades locales deberían adoptar una postura más contundente frente a ICE, mientras empresarios y otros miembros de la comunidad le han pedido evitar acciones que puedan atraer una mayor atención del gobierno federal hacia Danbury.
Alves sostuvo que la policía municipal no tiene autoridad para detener a agentes federales simplemente por participar en operativos migratorios.
Casi 100 arrestos contabilizados por activistas
Organizaciones de defensa de inmigrantes aseguraron que durante aquella semana el número de detenciones registradas en Connecticut se aproximó a 100, incluyendo operativos en Danbury, Stamford y Bridgeport.
En Danbury, grupos como CT Students for a Dream contabilizaron más de 60 personas detenidas hasta la noche del jueves, basándose en videos y reportes recopilados por equipos comunitarios.
La información original también indica que desde enero del año anterior ICE había detenido a más de 1.200 personas durante operaciones realizadas en Connecticut, mientras que una proporción menor de esos detenidos enfrentaba cargos criminales.
Activistas sostienen que el crecimiento de detenciones de personas sin antecedentes o procesos penales pendientes refleja una tendencia observada también a nivel nacional.
Las organizaciones comunitarias habían pasado meses preparándose para un escenario de mayor actividad migratoria. Entre las medidas adoptadas estaban entrenamientos para documentar operativos, distribución de números de emergencia, preparación de suministros de protección y orientación para que padres inmigrantes organizaran documentos legales en caso de ser separados de sus hijos.
Para trabajadores de los equipos de respuesta rápida como Garcia, las jornadas comenzaron antes del amanecer y terminaron entrada la noche.

Después de pasar el día recorriendo Danbury, atendiendo alertas y monitoreando posibles movimientos de ICE, regresó a Hartford para descansar unas horas antes de volver a levantarse a las 4:30 de la madrugada.
Para las familias afectadas, sin embargo, la incertidumbre continuó.
Hernandez pasó parte de aquella noche buscando expedientes médicos de su tío junto a familiares y abogados, con la esperanza de obtener información que pudiera ayudar en su situación migratoria.
Después de un día prácticamente sin comer y marcado por llamadas, videos, hospitales y trámites, terminó la noche cenando una hamburguesa y papas fritas cerca de las 11.
A la mañana siguiente, la búsqueda de respuestas continuaría.
Por Laura Tillman (CT Mirror)
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