Más de 570,000 arrestos migratorios bajo Trump: una cifra comparable con la población de ciudades enteras
La política migratoria implementada durante el segundo mandato del presidente Donald Trump ha dejado más de 570,000 registros de arrestos migratorios en Estados Unidos en poco más de año y medio, una cifra que, por su magnitud, supera la población de varias ciudades importantes del país.
Entre el 1 de febrero de 2025 y el 21 de agosto de 2026 se contabilizaron 571,417 arrestos migratorios, según datos recopilados por proyectos académicos de la Universidad de California, Berkeley, a partir de informes oficiales del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
El volumen representa un promedio aproximado de 1,008 arrestos registrados diariamente durante ese periodo. Sin embargo, la cifra no debe interpretarse necesariamente como el número exacto de personas detenidas o deportadas, debido a que los registros pueden incluir diferentes actuaciones relacionadas con una misma persona y no todos los arrestos terminan en una expulsión de Estados Unidos.
Durante 2025, entre febrero y diciembre, se documentaron 308,649 arrestos. En 2026, hasta el 21 de agosto, la cifra alcanzó los 262,768, para un total acumulado de 571,417.
Diciembre de 2025 fue el mes con mayor número de registros de ese año, con 40,177. En lo transcurrido de 2026 hasta la fecha señalada, julio encabezó las estadísticas con 49,571 arrestos.
Una cifra superior a la población de varias ciudades
La dimensión del fenómeno puede apreciarse al comparar los registros migratorios con las estimaciones de población de diferentes ciudades estadounidenses.
De acuerdo con cifras de la Oficina del Censo correspondientes al 1 de julio de 2025, Baltimore tenía una población estimada de 569,997 habitantes; Milwaukee, 562,407; Albuquerque, 556,588; Fresno, 555,549; Tucson, 542,629; Sacramento, 536,449; Atlanta, 529,110; Kansas City, 521,220; Mesa, 513,656, y Miami, aproximadamente 489,812 habitantes.
En otras palabras, los 571,417 registros de arrestos migratorios acumulados durante el periodo analizado superan individualmente la población estimada de cada una de esas ciudades.
La cantidad también se aproxima a la población completa del estado de Wyoming, estimada en 588,753 habitantes.
Familias separadas por las detenciones
Más allá de las estadísticas, las operaciones migratorias han provocado separaciones familiares, cambios en la custodia de menores y situaciones de incertidumbre económica y legal.
Uno de los casos señalados es el de Abraham Domingo y María Leiva Pérez, quienes fueron deportados a Guatemala después de ser detenidos el 9 de agosto mientras se encontraban con sus cinco hijos, todos ciudadanos estadounidenses.
Tras la deportación de sus padres, Wendy, de 18 años, quedó a cargo de sus hermanos de 16, 14, 11 y 3 años.
Otro caso involucró a un niño de apenas un año que compareció ante una corte de inmigración en Arizona sin representación legal. El menor recibió instrucciones para presentar una solicitud de asilo antes de su siguiente audiencia o podría enfrentar una orden de deportación.
El episodio ocurrió después de que el gobierno federal dejara expirar un contrato destinado a financiar determinados servicios de asistencia legal para menores involucrados en procesos migratorios.
Durante el mismo periodo también se reportaron detenciones de familiares de veteranos y de integrantes activos de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Algunas de esas situaciones recibieron atención pública y seguimiento legal que terminaron evitando deportaciones.
Entre ellas se encuentra el caso de Luis Manuel Avilés Roa, padre de un marinero estadounidense desplegado en Oriente Medio, quien fue puesto en libertad por ICE después de su detención.
También está el caso de Samuel y Jessica Yojana Hernández Quintano, una pareja residente en Maryland con tres hijos de 19, 16 y 10 años.
Samuel fue detenido después de un accidente automovilístico. Posteriormente, Jessica fue arrestada por agentes de inmigración cuando acudió a una cita migratoria, dejando a sus hijos menores sin la presencia de sus padres.
El impacto se extiende a la economía
Las consecuencias de las detenciones migratorias no se limitan al ámbito familiar. Comunidades con una alta presencia de trabajadores inmigrantes también han enfrentado efectos sobre la actividad económica y el mercado laboral.
Sectores como la construcción, agricultura, hostelería, restaurantes y servicios de cuidado dependen en distintas regiones de una importante fuerza laboral inmigrante. Las detenciones y el temor generado por los operativos pueden reducir la disponibilidad de trabajadores y, al mismo tiempo, disminuir el movimiento de consumidores en comercios locales.
Pequeños y medianos negocios, especialmente aquellos administrados por inmigrantes o ubicados en comunidades con una elevada población extranjera, han reportado reducción de clientes, disminución de horas laborales y dificultades para mantener sus operaciones.
Un informe citado del Instituto Brookings relacionó las políticas migratorias y las redadas de ICE durante 2025 con la pérdida de aproximadamente 668,000 empleos. Según el análisis citado, los efectos no habrían alcanzado únicamente a los trabajadores inmigrantes, sino también a personas nacidas en Estados Unidos, especialmente en sectores como restaurantes y construcción.
La reducción de trabajadores, consumidores y familias presentes en determinadas comunidades puede generar un efecto en cadena: menor consumo, negocios con menos ingresos, reducción de jornadas laborales y dificultades para cubrir puestos de trabajo.
Así, detrás de los más de 571,000 registros de arrestos existe un impacto que va más allá de las estadísticas migratorias. La magnitud de las operaciones también se refleja en hogares separados, menores afectados, trabajadores ausentes y comunidades donde la actividad económica y la vida cotidiana han sufrido transformaciones.
Fuentes varias

