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Michigan vence a UConn y conquista su primer título nacional desde 1989

Michigan Wolverines men’s basketball se consagró campeón nacional del baloncesto universitario al imponerse 69-63 sobre UConn Huskies men’s basketball en una final intensa, disputada y muy lejos del espectáculo ofensivo que ambos equipos suelen ofrecer.

El equipo de Michigan tuvo que reinventarse sobre la marcha. Acostumbrado a partidos de alto puntaje, apenas logró encestar dos triples en toda la noche, pero compensó con una defensa férrea y una ejecución efectiva en los momentos clave para conquistar su segundo título nacional, el primero desde 1989.

Elliot Cadeau fue la figura del encuentro con 19 puntos, incluyendo el primer triple de su equipo, que no llegó sino hasta bien entrada la segunda mitad. Más tarde, el novato Trey McKenney anotó otro disparo desde larga distancia a falta de 1:50, ampliando la ventaja y marcando un punto de quiebre en el partido.

Fiel a su carácter competitivo, UConn no bajó los brazos. Solo Ball acercó a los Huskies con un triple con tablero en los últimos segundos, pero los errores desde la línea de tiros libres y la falta de precisión en el cierre terminaron por condenarlos. Alex Karaban, con 17 puntos, tuvo en sus manos un tiro clave que pudo reducir la diferencia a la mínima, pero no logró concretarlo.

El partido, de ritmo trabado y baja efectividad, evocó estilos de juego de décadas pasadas. Michigan falló sus primeros 11 intentos de triple y cerró con apenas 2 de 15 desde el perímetro. Incluso Yaxel Lendeborg, una de sus principales figuras, jugó limitado por molestias físicas, finalizando con 13 puntos y bajos porcentajes de tiro.

Por su parte, el equipo dirigido por Dan Hurley nunca encontró fluidez ofensiva. UConn lanzó apenas un 30.9% de campo y también sufrió desde el perímetro, fallando sus primeros 11 intentos de triple en la segunda mitad. Braylon Mullins, héroe en la ronda previa, tuvo una noche discreta pese a algunos aciertos tardíos.

Más allá del resultado, los Huskies lograron imponer un juego físico y de ritmo lento, obligando a Michigan a salir de su zona de confort. Sin embargo, los Wolverines supieron adaptarse y cerrar el partido desde la línea de tiros libres, donde firmaron un sólido 25 de 28.

Este título tiene un significado especial para Michigan. No solo rompe una sequía de más de tres décadas, sino que también coloca a este equipo en un lugar destacado en la historia del programa, logrando lo que ni siquiera los emblemáticos equipos del pasado pudieron alcanzar: levantar nuevamente el trofeo nacional.

Fuentes varias