Departamento de Justicia de EE. UU. reautoriza pelotones de fusilamiento para ejecuciones federales
El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció un cambio profundo en la política federal de pena de muerte, al reactivar protocolos de ejecución que incluyen la inyección letal con pentobarbital y la posibilidad de usar métodos alternativos como el pelotón de fusilamiento.
La medida forma parte de una nueva estrategia del gobierno de Donald Trump para “fortalecer” y acelerar la aplicación de la pena capital en casos federales. Según el Departamento de Justicia, la decisión responde a una orden ejecutiva firmada el primer día del actual mandato presidencial, en la que se instruyó a las agencias federales a priorizar la búsqueda e implementación de sentencias de muerte en delitos considerados especialmente graves.
El documento oficial, titulado “Restaurar y fortalecer la pena de muerte federal”, recomienda que la Oficina Federal de Prisiones vuelva a adoptar el protocolo usado durante la primera administración Trump, basado en una dosis única de pentobarbital, y que además se incorporen métodos alternativos de ejecución.
De acuerdo con reportes de prensa, esta es la primera vez que el gobierno federal autoriza de manera explícita el uso del pelotón de fusilamiento como método de ejecución. La política también busca agilizar los procesos internos en casos de pena capital, limitar demoras legales y permitir que los fiscales federales pidan la pena de muerte en más casos.
El anuncio ocurre después de que la administración de Joe Biden impusiera una moratoria a las ejecuciones federales y conmutara la sentencia de 37 de los 40 presos que estaban en el corredor federal de la muerte. Actualmente, solo tres personas permanecen bajo sentencia de muerte federal, aunque el Departamento de Justicia ha autorizado a fiscales a buscar la pena capital en decenas de nuevos casos.
La decisión ha generado una fuerte reacción de organizaciones defensoras de derechos humanos y de legisladores demócratas, quienes consideran que el regreso de métodos como el pelotón de fusilamiento representa un retroceso y abre nuevos debates constitucionales, éticos y judiciales. Sus críticos advierten que la pena de muerte en Estados Unidos ha estado marcada por desigualdades raciales, errores judiciales y prolongadas batallas legales.
El gobierno, por su parte, sostiene que la pena capital es una herramienta legítima para castigar los crímenes más graves y garantizar justicia a las víctimas y sus familias. Sin embargo, aunque la política ya fue anunciada, expertos legales señalan que una nueva ejecución federal podría tardar años debido a apelaciones, impugnaciones y posibles desafíos en tribunales.
La reactivación de estos métodos coloca nuevamente a Estados Unidos en el centro del debate internacional sobre la pena de muerte, especialmente en un momento en que varios países han abandonado este castigo y organismos de derechos humanos presionan por su abolición total.
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