Tecnovisión

Los griefbots: ¿acompañamiento emocional o riesgo psicológico para quienes atraviesan el duelo?

Un reciente análisis citado por Scientific American reavivó el debate sobre los griefbots, chatbots impulsados por inteligencia artificial que simulan conversaciones con personas fallecidas. Aunque estos sistemas demostraron potencial para aliviar el dolor emocional de quienes enfrentan la pérdida de un ser querido, especialistas advierten que su uso exige cautela y supervisión profesional.

Una tecnología que intenta reconstruir la presencia ausente

Los griefbots —también llamados “fantasmas digitales”, “deadbots” o “constructos interactivos de personalidad de los muertos”— utilizan modelos de IA generativa para imitar el estilo conversacional y la personalidad de personas fallecidas. Para ello emplean correos, mensajes, descripciones y archivos multimedia, formando un perfil capaz de sostener diálogos personalizados con el usuario.

La tecnología, ya implementada en empresas de Asia, Europa y Norteamérica, también puede reproducirse de manera casera mediante plataformas como Replika o Character.ai, adaptadas por usuarios que desean recrear a un ser querido ausente.

Lo que reveló el estudio: alivio emocional sin aislamiento

Una investigación dirigida por Anna Xygkou (Universidad de Kent) y Robert Neimeyer (Universidad de Memphis) analizó las experiencias de diez personas que usaron griefbots tras perder a alguien cercano. Según Scientific American, los testimonios revelaron que estas herramientas permiten procesar el dolor de maneras que el entorno social no siempre facilita.

Los participantes destacaron que los griefbots no juzgan, no imponen tiempos para “superar” la pérdida y ofrecen un espacio seguro para expresar emociones. El estudio también desmintió el temor de que estas tecnologías generen aislamiento: por el contrario, varios usuarios reportaron sentirse más capaces de mantener sus relaciones cotidianas sin cargar emocionalmente a quienes los rodean.

Advertencias: riesgos psicológicos y posibilidad de dependencia

Pese a los beneficios, especialistas consultados por Scientific American señalaron riesgos importantes. Mary-Frances O’Connor, psicóloga clínica de la Universidad de Arizona, advirtió que el cerebro humano tiende a preservar la sensación de vínculo eterno con seres queridos, lo que puede dificultar la aceptación de la muerte. En ese contexto, los griefbots podrían volver el pasado demasiado atractivo y obstaculizar el proceso natural del duelo.

El profesor Neimeyer agregó que entre el 7% y el 10% de las personas en duelo presentan un estilo de apego ansioso, lo que aumenta el riesgo de desarrollar relaciones adictivas con estas simulaciones. Además, aquellos que se encuentran en las etapas iniciales de la pérdida —cuando la sensación de presencia del fallecido es más vívida— podrían llegar a confundir la simulación con la realidad, especialmente si las empresas fomentan interacciones frecuentes.

Por estas razones, algunos académicos sugieren regular los griefbots como dispositivos médicos y limitar su uso a contextos terapéuticos supervisados.

Aplicaciones creativas que reabren la reflexión

El potencial de estos sistemas también se ha explorado en ámbitos novedosos. En Arizona, la familia de Chris Pelkey —asesinado en 2023— creó un avatar digital mediante IA generativa y reconocimiento facial. Durante la audiencia judicial, el avatar leyó una declaración de perdón escrita por la hermana de la víctima, un acto que la familia describió como profundamente significativo y sanador.

Casos similares muestran que los griefbots pueden convertirse en herramientas creativas para honrar la memoria, cerrar asuntos pendientes o expresar emociones difíciles de comunicar en vida.

Un futuro prometedor, pero que exige prudencia

Expertos como Amy Kurzweil y el filósofo Daniel Story comparan la relación con los griefbots con el vínculo emocional que se forma con personajes ficticios: los usuarios saben que no son reales, pero las emociones que generan sí pueden serlo. La clave, advierten, está en equilibrar la utilidad emocional con una guía profesional que prevenga riesgos.

Mientras la tecnología avanza y redefine la forma en que recordamos y procesamos la ausencia, el reto será encontrar un marco ético y clínico que permita aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud mental de quienes atraviesan el duelo.

Fuentes varias