Por qué sangra la nariz y cuáles son los errores más comunes al detener la hemorragia
Los sangrados nasales, conocidos en medicina como epistaxis, son un fenómeno frecuente que suele generar alarma, aunque en la mayoría de los casos no representan un riesgo grave y pueden controlarse en casa. Sin embargo, cuando los episodios son recurrentes, es importante consultar a un especialista para descartar problemas de salud subyacentes.
La hemorragia nasal ocurre cuando se rompen los vasos sanguíneos dentro de la nariz. Es más común en niños y adultos mayores, y puede estar relacionada con factores como resfriados, alergias, aire seco, golpes leves, hipertensión o el uso de medicamentos anticoagulantes. También influyen condiciones de salud como enfermedades hepáticas, renales o cardíacas.
Existen dos tipos principales de hemorragias: las anteriores, que provienen del tabique y son las más comunes y leves; y las posteriores, menos frecuentes pero más graves, ya que la sangre puede dirigirse hacia la garganta.
Entre los hábitos que incrementan el riesgo están hurgarse la nariz, sonarse con demasiada fuerza o introducir objetos, en el caso de los niños. Asimismo, el consumo de fármacos anticoagulantes como aspirina o warfarina aumenta la posibilidad de sangrados prolongados.
Los especialistas recomiendan actuar de la siguiente forma ante un episodio: sentarse, inclinar la cabeza levemente hacia adelante y presionar ambas fosas nasales durante al menos diez minutos, respirando por la boca. También puede aplicarse un descongestionante nasal en algodón y colocarlo en la fosa sangrante. Tras detenerse el sangrado, se aconseja hidratar la mucosa con solución salina.
El error más común es echar la cabeza hacia atrás, lo que provoca que la sangre fluya a la garganta y pueda causar náuseas, vómitos o incluso complicaciones respiratorias.
Se debe acudir al médico si el sangrado dura más de unos minutos, se repite varias veces por semana o no cede pese a la presión. En pacientes con enfermedades crónicas o bajo tratamiento anticoagulante, la supervisión profesional es clave.
Como medida preventiva, los expertos sugieren mantener la nariz hidratada con humidificadores, soluciones salinas y evitar la manipulación excesiva, reduciendo así la frecuencia de estos episodios.
Fuentes varias

