Graves incidentes obligaron a suspender el Independiente – Universidad de Chile por la Copa Sudamericana
El partido de vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente y Universidad de Chile, disputado en Avellaneda, terminó en un verdadero escándalo tras los graves incidentes protagonizados por la parcialidad visitante y luego por la barra disidente del Rojo.
Durante el primer tiempo, hinchas chilenos ubicados en la Tribuna Sur Alta provocaron destrozos: violentaron un cuarto de limpieza, destruyeron baños, arrancaron butacas y las convirtieron en proyectiles. A esto se sumaron palos, botellas, bombas de estruendo e incluso incendios en los asientos, que fueron arrojados contra los simpatizantes locales en las bandejas inferiores.
El segundo tiempo comenzó con retraso, luego de que la policía ordenara desalojar la tribuna visitante. Sin embargo, apenas dos minutos después el árbitro Gustavo Tejera suspendió el partido debido a que varios hinchas, algunos heridos, invadieron el campo de juego. A pesar de las reuniones entre capitanes, autoridades y seguridad, la situación no logró controlarse.
La tensión aumentó cuando la facción disidente de la barra de Independiente irrumpió en el sector visitante, iniciando una verdadera cacería contra los pocos fanáticos chilenos que permanecían allí. Golpes, persecuciones y escenas de extrema violencia, con hinchas ensangrentados y uno de ellos cayendo desde la tribuna, marcaron el final de la jornada.
Según Aprevide, el operativo contó con 650 policías y 150 agentes de seguridad privada, aunque en el sector de los visitantes no se percibió presencia efectiva. Una hora y media después de la suspensión, más de 300 hinchas chilenos fueron detenidos en Puerto Madero.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, repudió lo ocurrido: “Nada justifica un linchamiento. Nuestra prioridad es conocer el estado de nuestros compatriotas, garantizar atención médica y respeto de sus derechos”. Por su parte, el embajador José Antonio Viera Gallo confirmó que al menos un aficionado resultó herido de gravedad.
La Conmebol, que ya había apercibido a la Universidad de Chile semanas atrás por conductas indebidas de sus hinchas, se enfrenta ahora a la presión de imponer sanciones más duras. Lo que debía ser una fiesta del fútbol sudamericano terminó en un episodio marcado por la violencia, la falta de organización y la suspensión definitiva del encuentro.
Fuentes varias

