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EE.UU. investigarán posturas “antiestadounidenses” de solicitantes migratorios

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) anunció nuevas directrices que ordenan a sus funcionarios examinar de forma más exhaustiva las solicitudes de beneficios migratorios, incluyendo residencia permanente, permisos de trabajo y ajustes de estatus. La medida, revelada el 19 de agosto, introduce como criterio negativo la detección de supuestas “posturas antiestadounidenses” por parte de los aplicantes.

Según CBS News, el protocolo instruye a revisar no solo los antecedentes ideológicos de los solicitantes, sino también su actividad en redes sociales, en busca de vínculos con organizaciones terroristas o de afinidad con discursos contrarios a los valores del país. Cualquier indicio será considerado un “factor abrumadoramente negativo” para conceder el beneficio, incluso en trámites discrecionales donde el aspirante cumpla con los requisitos legales.

La política también impactará en el uso del mecanismo de parole humanitario, empleado de forma extensiva por la administración Biden para gestionar flujos migratorios en la frontera con México. Ahora, USCIS verificará si los solicitantes hicieron uso indebido del programa o entregaron información fraudulenta en sus expedientes.

El cambio se apoya en una sección de la ley migratoria estadounidense que prohíbe la naturalización de personas con simpatías hacia el comunismo, el totalitarismo o la violencia política. Sin embargo, expertos advierten que la amplitud del concepto “postura antiestadounidense” abre la puerta a interpretaciones subjetivas y arbitrarias.

“Este memorando ofrece aún más razones a los funcionarios de USCIS para negar peticiones por causas discrecionales”, señaló Stephen Yale-Loehr, profesor de derecho migratorio. Mientras tanto, Matthew Tragesser, portavoz de USCIS, defendió la medida asegurando que los beneficios migratorios “no deben concederse a quienes desprecian al país”.

En paralelo, la agencia amplió la revisión del criterio de “buen carácter moral” para trámites de ciudadanía, incorporando factores como infracciones de tráfico recurrentes o, en el extremo opuesto, la participación comunitaria. También reforzó la vigilancia digital sobre los solicitantes, consolidando una tendencia de mayor escrutinio ideológico y social en la política migratoria federal.

Fuentes varias