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La expulsión de Carrascal tras el entretiempo desata polémica en la Supercopa de Brasil, pero fue reglamentaria

La tarjeta roja mostrada al colombiano Jorge Carrascal en la final de la Supercopa de Brasil entre Flamengo y Corinthians generó un intenso debate, no por la gravedad de la infracción —un golpe con el brazo a un rival— sino por el momento en que se sancionó: antes del inicio del segundo tiempo, tras la intervención del VAR.

La jugada ocurrió durante el primer tiempo, pero fue revisada recién en el entretiempo por indicación del VAR, a cargo de Bruno Boschilia. Luego de observar la acción en la pantalla, el árbitro Rafael Rodrigo Klein decidió expulsar de manera directa al exjugador de River Plate. La clave reglamentaria es que el partido aún no se había reanudado.

El punto central es que el segundo tiempo todavía no había comenzado oficialmente. El descanso no forma parte del tiempo de juego efectivo y, para que un período se considere iniciado, el árbitro debe autorizar la reanudación con el silbato y el saque inicial. En este caso, no se había dado ninguna de esas condiciones: el balón no estaba en juego y el juez conservaba todas sus facultades disciplinarias.

Las Reglas de Juego de la IFAB y el Protocolo VAR respaldan este procedimiento. Una conducta violenta puede ser sancionada hasta antes de la reanudación del juego, y el VAR está habilitado a intervenir ante posibles expulsiones directas, incluso si la acción ocurrió en el período previo. Además, mientras el balón no esté en juego, el árbitro puede revisar y modificar decisiones disciplinarias.

El golpe cometido por Carrascal fue considerado conducta violenta, ya que implicó el uso del brazo como arma y un riesgo para la integridad física del adversario, independientemente de que el balón estuviera o no en disputa.

Por este motivo, no puede hablarse de una “marcha atrás” ni de una anulación del inicio del segundo tiempo, ya que ese reinicio nunca existió. No hubo saque inicial ni silbatazo que pusiera el balón en juego. La expulsión, por lo tanto, fue válida y ajustada al reglamento vigente.

En lo deportivo, Corinthians ya ganaba 1-0 al momento de la expulsión gracias al gol de Gabriel Paulista. En el noveno minuto de descuento, Yuri Alberto selló el 2-0 con una definición por encima del arquero argentino Agustín Rossi, asegurando el título para el equipo paulista frente al último campeón de la Copa Libertadores y del Brasileirao.

La acción dejó en evidencia uno de los principios del arbitraje moderno: las conductas violentas no prescriben con el paso del tiempo ni quedan sin sanción por ocurrir antes del entretiempo.

Fuentes varias

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