Multitarea y pantallas: los hábitos diarios que están deteriorando la concentración, según la neurociencia
La capacidad de mantener la atención durante períodos prolongados se ve cada vez más afectada por los hábitos de la vida moderna. Un informe publicado por The Times reunió la opinión de expertos en neurociencia que advierten sobre el impacto negativo del uso constante de pantallas, la multitarea y el mal descanso en la memoria, la atención y el rendimiento mental.
La neurocientífica y psicóloga Sabina Brennan, profesora del Instituto de Neurociencia del Trinity College de Dublín, explicó que el cerebro humano funciona mejor cuando se concentra en una sola tarea. Sin embargo, la exposición continua a estímulos fragmenta la atención y reduce la capacidad cognitiva. Además, factores como una mala alimentación y patrones de sueño irregulares influyen directamente en la memoria. “La concentración y la atención son la clave para una mejor memoria”, afirmó.
Según la especialista, sin una atención adecuada los recuerdos no se consolidan correctamente, lo que resalta la necesidad de adoptar estrategias para fortalecer el enfoque mental en un entorno dominado por distracciones.
Tecnología: entre el beneficio y el riesgo
Las aplicaciones de entrenamiento cerebral pueden ser una herramienta útil si se utilizan de forma controlada. Brennan destacó plataformas como Peak, desarrolladas con el apoyo de expertos como la profesora Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge. Un estudio publicado en Frontiers in Behavioural Neuroscience mostró que el uso frecuente de estos ejercicios activa zonas cerebrales asociadas con la atención y mejora el rendimiento cognitivo cuando se practican en sesiones breves y regulares.
En el ámbito deportivo, dispositivos especializados permiten entrenar el rendimiento sensorial mediante programas personalizados. Estudios citados por The Times indican que este tipo de ejercicios mejora la precisión y el tiempo de reacción tras sesiones cortas realizadas varias veces por semana.
Romper la rutina para fortalecer el cerebro
La neuroplasticidad se estimula cuando el cerebro enfrenta nuevos desafíos. Actividades como aprender una coreografía, reconocer especies de plantas o practicar deportes con reglas estratégicas —como el pádel o el squash— resultan más beneficiosas que repetir tareas automáticas.
Un estudio de la Universidad de Granada reveló que las personas físicamente activas presentan mayores niveles de atención sostenida que quienes llevan una vida sedentaria. “Necesitamos probar cosas nuevas para que nuestros cerebros mejoren su capacidad de concentración y memoria”, sostuvo Brennan.
Sueño, celular y pausas mentales
El descanso regular es otro factor clave. La experta recomendó mantener horarios estables para dormir y despertar, ya que esto favorece la consolidación de los recuerdos y mejora la atención. “Dormir lo suficiente es esencial para la memoria y la concentración”, señaló.
El teléfono móvil se ha convertido en uno de los principales enemigos del foco mental. Su sola presencia activa respuestas automáticas del cerebro que interrumpen la atención. Brennan aconsejó limitar su uso a intervalos cortos y mantenerlo fuera del campo visual durante períodos de trabajo concentrado.
El psicólogo cognitivo Mark Tigchelaar agregó que el cerebro necesita pausas para recuperarse del exceso de estímulos. Técnicas como el método Pomodoro —25 minutos de trabajo y cinco de descanso— o pausas más largas tras sesiones prolongadas se aplican en sistemas educativos como el finlandés, con resultados positivos en el rendimiento cognitivo.
Alcohol y salud cerebral
Entre los hábitos que más perjudican la concentración se encuentra el consumo excesivo de alcohol. El Dr. Jeevan Fernando, portavoz de Alcohol Change, advirtió que superar los límites recomendados afecta la absorción de nutrientes esenciales para el cerebro, lo que repercute negativamente en la memoria y la agudeza mental.
Las investigaciones recopiladas por The Times coinciden en que preservar la concentración requiere cambios cotidianos: reducir la multitarea, dormir mejor, limitar el uso del celular, incorporar pausas y desafiar al cerebro con actividades nuevas. En un entorno saturado de estímulos, la atención se ha convertido en un recurso que debe cuidarse activamente.
Fuentes varias

