Home Arte y Cultura RESEÑA DE TEATRO: “Manahatta” en Yale Repertory Theatre. Por Bessy Reyna

RESEÑA DE TEATRO: “Manahatta” en Yale Repertory Theatre. Por Bessy Reyna

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Escena de la obra “Manhatta” (Cortesía de Yale Rep) 

            Como crítica teatral, ocupo mi asiento en las salas de teatro a esperar que una obra empiece. Esos momentos de espera siempre están llenos de expectativa. ¿Me va a gustar la obra?, ¿Tendrá algo nuevo que presentarle al público?, ¿Cuál es la calidad de actores?, ¿Del equipo técnico? Siempre que espero ese momento en el que las luces de la sala se apagan y se encienden las del escenario, es como esperar a ver a una amistad que no hemos visto por años, o conocer a alguien por primera vez. El teatro es así. Un género tan especial que nos hace entrar de lleno en las vidas que son representadas en el escenario; o en las historias antiguas, o contemporáneas, que van desarrollándose frente a nosotros.

          La obra Manahatta, que acaba de estrenarse en Yale Rep. nos lleva a tres épocas en la vida de dos grupos: indios descendientes de la tribu “Lanape” que ahora viven en Oklahoma, lugar donde fueron llevados sus antepasados al perder sus tierras. La historia de la compañía Dutch Trading Company, y los colonos que “compraron” la tierra de la tribu que vivía en esa área, que ellos llamaban: “Manahatta”. Una vez logrado asesinar o deshacerse de la tribu, establecieron lo que llamaron “Nuevo Ámsterdam” en honor de su ciudad natal, en el 1620. La otra parte de la obra teatral tiene que ver con la joven Jane Snake, quien es graduada de la prestigiosa MIT (Massachusetts Institute of Technology) y consigue trabajo en una firma de comerciantes de acciones. Ella es la primera “indígena” que logra un puesto en este tipo de negocio tan lucrativo.

          Mientras Jane se alegra de conseguir el trabajo, su padre está moribundo en un Hospital en Oklahoma. La madre decide que operen al padre para tratar de salvarlo cuando en realidad ella no tiene dinero para pagar el Hospital, una información que ella no le dice a sus hijas Jane o Debra. Es este acto de la madre el que llevará a la ruina a la familia y hasta perder el hogar donde varias generaciones han vivido.

          Jane triunfa en su trabajo y tiene una vida de abundancia económica hasta que la crisis de la bolsa de valores, hace que su compañía se declare en bancarrota.

          La dramaturga Mary Kathryn Nagle, pertenece a la nación “Cherokee” y es abogada de en casos de protección de los derechos indígenas. Fueron algunos de los casos sobre pérdida de hogares debido a las compañías aprovechándose de personas que no podían pagar sus hipotecas y quitándoles sus casas, que Nagle fue creando los personajes de esta obra.

          Podemos decir que hasta cierto punto, Nagle ha tratado de combinar demasiados elementos, lo cual ha producido una obra que no nos llena de satisfacción. Por ejemplo, mientras la madre está perdiendo su casa en Oklahoma, en Wall Street, en Nueva York, en el centro económico de USA se están perdiendo billones de dólares al caerse la bolsa de valores. Mientras los colonos Holandeses le roban la tierra a la tribu que habita la isla, los bancos están haciendo lo mismo con los dueños de casas, a los que les prometieron hipotecas sabiendo los bancos que ellos no tenían suficiente dinero para pagarlos. Al igual que  el personaje de “la madre”, miles de personas en EEUU no tienen seguro médico, y tienen que escoger pagar una hipoteca o pagar miles de dólares por cualquier emergencia médica.

          Otro aspecto que Nagle pone a relucir, es la participación de la iglesia de la época colonial, la cual trata por todos los medios de “cristianizar” a los indígenas, no solo en el siglo XVII sino también en el XX cuando, según la madre, se llevaron a los niños de la tribu, los metieron en un orfanato y les prohibieron hablar el lenguaje “Lanape”.

          A manera didáctica, algo que si logra esta obra, es darnos a conocer de dónde proviene el nombre “Wall Street” y es que en realidad fue una pared de madera de 10 pies de altura, construida por los Holandeses para que los indígenas no entraran a “su ciudad”. También nos enteramos que el nombre original de la isla que ahora llamamos “Manhattan” era Manahatta.

          Tres de los actores forman parte de diversas naciones indígenas en el país. Carla-Rae, en el doble papel de la madre y Bobbie, es Seneca/Mohawk/French Canadian; Steven Flores, quien tiene el papel de Se-ket-tu-may-qua en Manahatta y de Luke en Oklahoma es descendiente de Numunuu (Comanche) y Lily Gladstone, en el doble papel de Jane y de Le-le-wa-you, es descendiente de Ampskapi Pikani, Kainaiwa y Nimii’puu nations. El elenco está compuesto por Jeffrey King en los papeles de Dick Fuld y Peter Minuit, el dueño de la compañía de acciones y en colono director de la compañía holandesa. Shyla Lefner también en doble papel de Debra en la sección contemporánea de la historia y de Toosh-ki-pa-kwis-i, la mujer Lanape que tiene que huir para salvar su vida. T. Ryder Smith, actor que hemos visto en Yale Rep en otra obra, tiene el papel del “Pastor de la iglesia”, es quien le da una hipoteca a Bobbie sabiendo que ella no podrá pagarla, y es también el Reverendo Holandés tratando de convertir a los indios. El actor Danforth Comins en el papel de Joe, en su oficina de Wall St. y jefe de Jane, y como Jakob el Holandés, es el único de los personajes masculinos que en algún momento sienten culpa por lo que le están haciendo a los compraron acciones y en su papel de colono, en el pasado de cómo masacraron a los indígenas de la isla.

          La obra fue estrenada en el 2018 en el Festival de Shakespeare de Oregon donde, al igual que en esta producción fue dirigida por Laurie Woolery, quien se lució en la dirección de la obra “El Huracán”. Si bien ella trata de mover a los actores de la época actual al pasado, ayudada por magníficas proyecciones en la parte de atrás del escenario diseñadas por Mark Holthusen, esta es una obra que no le permite a la directora entrar de lleno en los personajes, ya que estos han sido creados en una forma sin mucha profundidad.

          Me llamó la atención el vestuario de Jane, diseñado por Stephanie Bahniuk, el cual es color marrón claro con un triángulo en la esquina de la falda que no le daba nada de elegancia y el que solo sirvió para distraerme. También la ropa del personaje de Debra, unos pantalones anchos que no eran ni “capri” ni largos, me parecieron que no le agregaban nada a un personaje que en realidad la dramaturga no le dio mucho valor. Al menos no fallaron con la ropa de los hombres, ya sean colonos o banqueros.

          Hay que reconocer que es algo estupendo tener nuevos valores en el teatro, nuevas voces de grupos minoritarios de los cuales casi nunca son representados. En este sentido, la obra Manahatta, llena un gran vacío al darnos personajes indígenas con vidas reales y no como los estereotipos que vemos en las películas de Hollywood.

          La obra se presenta hasta el 15 de Febrero en Yale Rep,  1120 Chapel St, New Haven. Para mayor información visiten: www.yalerep.org

* Bessy Reyna es miembro de CT Critics Circle, la Asociación de Críticos Teatrales de Connecticut. www.bessyreyna.com

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