Home Opinion Mes de la Herencia Afroamericana. Por: Armando Zarazú

Mes de la Herencia Afroamericana. Por: Armando Zarazú

Cuando se escribió la Constitución de los Estados Unidos, sus autores seguramente pensaban solo en los derechos de ciertos hombres, por lo tanto, solo los blancos con propiedades podían votar. La Decimotercera Enmienda abolió la esclavitud, pero no concedió el derecho al voto a los afroamericanos; esta enmienda dice que todos en los EEUU y los nacionalizados, son ciudadanos y, por lo tanto, tenían derecho al voto. Sin embargo, había seria resistencia para permitir que los afroamericanos puedan ejercer su derecho al voto. Hubo que aprobarse otra Enmienda más para que, al menos legalmente, ellos puedan votar.

Este 2020 se cumple ciento cincuenta años de la aprobación de la Decimoquinta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, la cual dice claramente que el derecho al voto no puede ser negado a ninguna persona en base a “raza, color o una previa condición de servidumbre”. Bien sabemos que la Constitución tiene que respetarse en toda la Unión, lamentablemente no fue así, y en numerosos Estados del sur del país se trató de ignorarla, es decir se intentó privar a los afroamericanos de su derecho al voto; para ello se utilizaron argucias de todo tipo y calibre como ponerle un impuesto al voto, tomar pruebas de alfabetización, etc. Si todas estas argucias no producían el efecto deseado, se recurría a la fuerza bruta y asesina del temido “Ku Klux Klan”.

Ahora bien, la historia de la migración -si así se la puede llamar- de los afroamericanos a este país fue forzada y producto de secuestros masivos llevados a cabo en sus países de origen. Una vez llegados a estas tierras eran vendidos, cual si fueran animales, a las colonias del Sur, Estados luego de la independencia, en donde el cultivo del algodón iba cada vez más en aumento; sobre todo, después que Eli Whitney de Connecticut inventara una máquina desmontadora, la cual reducía inmensamente el tiempo y costo para separar el algodón recién cosechado de las pepas a las que este viene adherido. El algodón tenía gran demanda en las fábricas textiles del Norte de los Estados Unidos y de Europa, motivo por el que se comenzó a establecer plantaciones dedicadas a su cultivo en Tennessee, Alabama, Mississippi, Arkansas, Louisiana y Texas. Coincidentemente, el uso de mano esclava aumentó considerablemente en esos Estados sureños.

Con la aparición de la Nación Estadounidense la situación de los afroamericanos no cambió en absoluto. Sin embargo, las ideas abolicionistas empezaron a ganar adeptos, siendo la novela “La cabaña del tío Tom”, escrita por  Harriet Beecher Stowe, una de las que más influencia tuvo para ello. Finalmente, casi a las finales de la Guerra Civil, se aprobó la Decimotercera Enmienda que liberó a la gran cantidad de seres humanos que vivían en esclavitud.

La discriminación en contra de la población afroamericana continuó hasta muy entrado el siglo pasado, se hizo ostensible en la segregación existente en las escuelas, en los transportes públicos, en los servicios de cafeterías y restaurantes. Como dato curioso y para dar mayores luces al tema, es bueno mencionar que los beisbolistas negros no podían jugar en un equipo blanco, existía una Liga separada para ellos, hasta que el 15 de abril de 1947 Jackie Robinson se convirtió en el primer beisbolista negro en jugar en un equipo de la MLN, los Brooklyn Dodgers, acabando de esa forma la segregación racial deportiva. Pero, una cosa es el deporte y otra la educación.

Linda Brown, una niña afroamericana que pese a tener una escuela cerca a su casa, iba a otra muy lejos de donde vivía, ¿El motivo? que era exclusivamente para blancos y ella no podía asistir. La Asociación Nacional por el Progreso de las Personas de Color (NAACP) demandó a la Junta Escolar de Topeka, Kansas y ganó el caso en la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1954, en una decisión unánime y que cambió definitivamente la historia de la educación en este país. Cabe mencionar que con esta decisión la Corte Suprema corrigió un fallo de la misma Corte del año 1896, que había declarado la segregación racial en las escuelas, siempre y cuando las escuelas dedicadas a servir a los dos segmentos raciales ofrecieran las mismas facilidades, algo que distaba mucho de ser cierto.

Avanzando en el siglo pasado, la situación del afroamericano seguía prácticamente igual, sobre todo en los Estados del Sur. Para intentar cambiar la situación reinante y lograr un trato igual y justo empezó a gestarse el movimiento por los derechos civiles. Sus activistas realizaron manifestaciones públicas en las cuales muchos de ellos eran reprimidos violentamente por la policía, ayudada por sus perros. El movimiento por los derechos civiles tuvo como objetico principal, acabar con la discriminación y lograr un trato igualitario para los afroamericanos. Es en esta etapa que aparece la figura descollante de Martin Luther King Jr., joven y hábil orador quien, bajo la premisa de protestas no violentas supo guiar a su gente a través de manifestaciones pacíficas, pese a la hostilidad y violencia física con la que eran tratados por parte de la policía.

En 1963 el presidente John Kennedy tenía preparada una carta de derechos civiles que prohibiría la segregación en espacios públicos y detendría la discriminación en el proceso de votación y en el campo laboral. Para lograr que el Congreso apruebe dicha carta, Matin Luther King Jr. convocó a una manifestación en la ciudad de Washington, DC. Se reunieron más de doscientos mil manifestantes. Poco después, en 1964, el Congreso de los Estados Unidos la aprobó. Lamentablemente, el líder afroamericano fue asesinado de un disparo en 1968.

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