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La importancia de los Bancos de Alimentos en Connecticut

Fue a media semana, en días que ya el frío nos anuncia la llegada del invierno, quisimos conocer el sistema en que entregan alimentos gratis en Connecticut y se ha intensificado durante la pandemia. En las inmediaciones del inmenso estadio Rentschler o Pratt & Whitney de East Hartford, nos sorprendió la cantidad de autos que ordenadamente hacían fila para esperar su turno. Eran cientos, y al pensar que son 4 horas de distribución pensamos que pasarían los mil fácilmente.
La espera duró más de media hora hasta que llegamos a un punto donde varias personas colocan en el baúl del carro una caja con alimentos. Las personas que en realidad son voluntarios, tratan de que nadie se baje por la cuestión de la salud en estos tiempos de coronavirus. Tampoco hay preguntas, ni requerimientos.
Para graficar lo que entregan o por lo menos fue lo que recibimos ese día, pollo fresco trozado, leche, fruta, salsa de tomate, algunas verduras, quesos, panes y cereales.
Esto nos llevó a indagar un poco más sobre este programa de entrega de alimentos gratis, que sabemos que con la pandemia se ha hecho más masivo, con muchos puntos de distribución y un calendario permanente.
La coordinación está cargo de “Foodshare” (“Compartir Comida”), una organización sin fines de lucro fundada en 1982, que sirve fundamentalmente como banco de alimentos para los condados de Hartford y Tolland de Connecticut. Foodshare es miembro de la organización nacional “Feeding America”, que tiene más de 200 bancos de alimentos a nivel nacional.
Hay que tener en cuenta que estas organizaciones se mueven en base a donaciones, a fondos federales y estatales, en asociación con la industria alimenticia, líderes comunitarios y voluntarios. Su objetivo, junto a otras tareas: combatir el hambre. Así de simple.
Para dimensionar aún más la misión de esta organización, la recolección y distribución de alimentos pasan los 12 millones de alimentos cada año a través de una red de programas asociados y cubren 42 pueblos y ciudades de los condados de Hartford y Tolland.
Un párrafo aparte para los voluntarios, en East Hartford aquel día había cerca de 50 personas, dirigiendo el tráfico, ordenando las filas, entregando las cajas, supervisando la entrega y todos con una sonrisa y muestra de satisfacción.
No podemos dejar de pensar en nuestros países de Latinoamérica, seguramente con mucho más necesidades, justo ahora que los huracanes están destruyendo poblados dejando en la miseria a la gente en Centroamérica. Pensemos en ayudar de cualquier manera, ya sea donando, enviando dinero a los familiares o participando en eventos de solidaridad.

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