Home Deportes El día que Chumpitaz, Perico y Meléndez jugaron en Hartford

El día que Chumpitaz, Perico y Meléndez jugaron en Hartford

Corría el verano de 1997 y en la apacible ciudad de Hartford se dio un acontecimiento que nunca más se volvería a repetir. Fue un domingo de mucho sol y de mucha alegría y emociones. En el estadio Dillon, se le rindió un homenaje a Héctor Chumpitaz, ídolo del fútbol peruano, llamado el Gran Capitán de América, que brilló con luz propia en los años 70s y 80s vistiendo la camiseta de Universitario y de Sporting Cristal de su país. Y dueño de la camiseta número 5 y la capitanía de su selección por casi dos décadas. Un jugador muy querido por sus grandes condiciones y por su humildad. Héctor ya pasados sus 50 años, llegó desde Lima junto a su inseparable esposa María.

Ese día llegó una delegación de New Jersey y New York con una gran cantidad de ex jugadores profesionales peruanos. Pudimos verlos de cerca a Pedro Perico León, Julio Meléndez, José Lugo, Odriozola, Lobatón, Alfredo Quezada, José Sierra y otros que la memoria deja en el camino. Varios de ellos fueron los protagonistas de “la Década de Oro” del fútbol peruano que tuvo su máximo esplendor en el Mundial de México  ’70.

Se jugó un partido entre los veteranos (Academia) de Hartford frente a los veteranos de New Jersey, y el gran Chumpi jugó medio tiempo en cada equipo. Todavía con la estampa de futbolista, llevando la pelota desde atrás, abriendo como un abanico a todo su equipo, dando pases con la elegancia que los caracterizaba y pegándole a la pelota como solo él sabía hacerlo, con esa fuerza y puntería que harían popular sus “Chumpigolazos”. Un personaje sinceramente.

Es bueno también reconocer el esfuerzo de los organizadores, empezando por José Sandoval y su familia, el infaltable Jorge Bustamante y apoyados muy de cerca por el Club Breña y su presidente Carlos Salas. El homenaje empezó con una ceremonia en la que participaron, entre otros Nancy Wyman, en ese momento Contralor del Estado, su asistente Carmen Sierra, quienes le entregaron una proclama del Estado y saludaron su presencia en la capital del Estado de Connecticut.

Cómo olvidar lo emotivo que fue escuchar los himnos de EEUU y Perú ante los dos equipos alineados antes de empezar el partido. Por supuesto, el resultado fue anecdótico, lo más importante era ver en acción a Chumpitaz y sus amigos, y no defraudaron. Luego de la entrega de los trofeos y otros reconocimientos, la gente invadió la cancha y se mezcló con sus ídolos. Se tomaron fotos a montones, quizá no tantas como hubiera sido hoy con las digitales. Hubo comidas y bebidas tradicionales, música, gritos de euforia y lo que nunca se borrará de la memoria, ser testigos de un hecho histórico en Hartford, que dejó huella. A propósito, hace un par de semanas falleció el gran Perico León en Lima. Y todo esto se los digo porque… yo estuve ahí, no me lo contaron.

Jorge Alatrista (jorge@identidadlatina.com)

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