Home Deportes Mi maestro, el “Pocho” Rospigliosi. Por: Jorge Alatrista

Mi maestro, el “Pocho” Rospigliosi. Por: Jorge Alatrista

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Mi gran maestro para incursionar en el periodismo fue Alfonso Rospigliosi Rivarola, más conocido como Pocho Rospigliosi, un periodista deportivo de radio, medios escritos y televisión de renombre en el Perú. Claro, él nunca supo de mi admiración, falleció en 1988 y nunca tuve la oportunidad de decírselo.

Terminaba la década de 1960 cuando el fútbol en Perú era una locura, con el inicio de la “Década Dorada”, de los Chumpitaz, Cubillas, Perico León, Cholo Sotil y tantos otros. La clasificación al Mundial de México 70 fue realmente apoteósica. Fue también una época extraordinaria del periodismo radial y escrito, y es ahí donde aparece con todas las luces el programa radial OVACION de Radio El Sol que se escuchaba en todo el país, aquel fundado en 1964 por el gran Pocho. Las transmisiones de Lucho Izuzqui y los comentarios de Pocho y su inigualable staff eran infaltables. “Donde se hace deporte… ahí esta Ovación de Radio El Sol. Un Perú en sintonía” se escuchaba casi como un rezo místico.

Aunque había leído alguna columna de Pocho en aquel viejo diario La Crónica o La Tercera, fue en 1973, cuando inicia la publicación de la Revista OVACION, en que verdaderamente me enamoré del periodismo deportivo.

No me perdía ningún ejemplar, me devoraba sus páginas, las volvía a leer, había un encanto en su contenido que te atrapaba, sus textos, sus títulos, las fotos cada vez más panorámicas, los reportes, entrevistas y los infaltables posters a todo color en el medio de la revista. Por supuesto, la mano de Pocho estaba ahí, desde los artículos, las columnas de opinión y toda la actualidad del deporte en una revista semanal.

Recuerdo que en mi tierra el Cusco no siempre la distribución era regular, a veces tardaba unos días en llegar, la angustia por la espera nunca me desanimaba, es así que logré tener los primeros 40 ediciones de  OVACION; que solo se interrumpió por mi viaje a Argentina, luego de terminar mis estudios secundarios.

Algo que me llamó la atención del Pocho, aparte de su pasión por el periodismo deportivo, fue su presencia en todos los Mundiales de Fútbol desde 1950, en Brasil. Ya en 1974 lo decía con mucho orgullo que llevaba 7 Mundiales en su haber y estoy seguro que no se perdió ninguno hasta el de Francia ‘86. Toda una trayectoria periodística plasmada en su incansable producción. Hay que decir también que en 1980 creó “Gigante Deportivo”, un programa de los sábados, de amplio horario que salía por Panamericana Televisión.

No puedo negar, que casi sin darme cuenta, quise imitar algunos recorridos del Pocho Rospigliosi. Si hasta pensé que a partir del Argentina 1978, Mundial que pude verlo en persona, iba a seguir viajando para no perderme ninguno, pero la vida me cambió los planes. Y aunque me gradué de periodista y trabajo de ello, no pude emularlo en su trajín profesional.

Faltaba decir que, cuando me mudé de Cusco para Buenos Aires con el objetivo de estudiar, en el viaje llevé poca ropa, pero todas mis revistas OVACION y otras, realmente era lo que más pesaba, pero no me importaba eran mi tesoro.

No fue casual mi viaje a Argentina a los 16 años. Sabía que ahí el fútbol era como el pan de cada día y no me equivoqué, viví episodios increíbles como aquel campeonato mundial del 78 y tantos otros, que serían para otra nota.

Volviendo al Pocho y OVACION, en Buenos Aires, en Capital federal donde me afinqué, había un solo quiosco de diarios que vendía la revista OVACION, en la esquina de Maipú y Corrientes, al frente de la Telefónica, un emblemático lugar para los inmigrantes, porque aparte de hablar a tu país en cabina, podías ver revistas de varios países. Claro, OVACION  no siempre se conseguía, el dueño del puesto me había dicho que la revista peruana solo la tenía cuando un señor algo gordito la traía desde Perú; por supuesto, no era otro que el propio Pocho que las dejaba cuando venía a hacer coberturas a la Argentina y lo hacía muy seguido.

Hablando de Pocho y su vínculo con Argentina, él era amigo de otro grande del periodismo sudamericano,  el recordado y polémico José María Muñoz, que dirigía los deportes en Radio Rivadavia. Siempre recuerdo que cuando invitaba a Pocho a los micrófonos, le decía “¿Pocho decime cómo está en fútbol por el mundo?” y el Pocho con esa voz de niño pero tan característica, en cinco minutos daba un pantallazo brillante de la actividad deportiva. Era una cátedra de síntesis y conocimiento.

Hay muchas cosas que admiré del gran Pocho, uno que era muy singular, sus colecciones de recuerdos, las camisetas, los banderines, los llaveros, los souvenirs que los mostraba en fotos en las páginas finales de la revista, explicando muy emocionado dónde y cómo los había conseguido.

Lamentablemente Pocho Rospigliosi se nos fue joven, a los 58 años, falleció el 14 de octubre de 1988. Según las crónicas, fue de un derrame cerebral, dicen que su salud se resquebrajo luego de una operación al corazón. También se comenta que la hiperactividad y el sobrepeso le jugaron en contra. Sin embargo, su legado como periodista multifacético y multimedio quedó como testimonio de su grandeza. Así como en Perú hubo un Chumpitaz como jugador, así también hubo un Pocho Rospigliosi en el periodismo deportivo, referente inacabable para cuando se hable de talento y de pasión por el periodismo.

Gracias Pocho! gracias maestro! si algo he hecho en el periodismo, también te lo debo a ti. ¡Hasta siempre!

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