VENEZUELA: Chávez o Capriles, crece expectativa (Por Medardo Arias)

El próximo 7 de Octubre son las elecciones presidenciales en Venezuela

El mundo mira con escepticismo las posibilidades del candidato venezolano Henrique Capriles, ante la maquinaria electoral de Hugo Chávez. Comentaristas internacionales aseguran que “el fraude está listo”, y existen “encuestas para todos los gustos”.
Con gesto amenazador y el puño en el alto, el presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías repite: “Vamos a darle una lección a la burguesía”, en una referencia obvia a lo que, en su concepto, ocurrirá este 7 de octubre en las elecciones presidenciales.
Desde Miami, el escritor cubano Alberto Montaner, se adelanta a pensar que el fraude ahí está listo; un fraude para atajar el paso de Capriles, y permitirle a Chávez otros años de Socialismo Bolivariano, amistad con Cuba y discursos contra el “imperio”.
Con respecto a las encuestas, el candidato Henrique Capriles dice que las hay para todos los gustos; las del régimen aseguran la victoria para Chávez y otras, por el contrario, le dan ventaja al retador en la contienda.

Chávez, su enfermedad y la cura milagrosa

Algo que debe notarse en estos comicios que están a punto de culminar es la manera cómo desapareció en los registros de Venezuela cualquier alusión al mal que aquejaba al presidente Chávez. Después de su tres visitas a Cuba donde fue atendido por personal médico puesto a su disposición por los hermanos Castro y sesiones de chamanismo protagonizadas por indígenas bolivianos, Chávez se declaró “sano”, al punto que muchos han llegado a dudar de si alguna vez, realmente, estuvo enfermo. De todos modos, la quimioterapia en Cuba no es ardid suficiente para pensar que Chávez haya utilizado este hecho como recurso electoral.
Son 13.683 los puestos de votación puestos a disposición del pueblo venezolano este 7 de octubre. Así mismo, se informa que 39.000 militares estarán desplegados en todas las provincias y en la capital, para garantizar la tranquilidad de los comicios. Así lo informó el Comandante Estratégico de las Fuerzas Armadas, Wilmer Barrientos.
El alto representante gubernamental expresó en una entrevista a través de la TV que “el operativo de seguridad en la jornada electoral recibió el nombre de Plan República”. Desde 1958 las Fuerzas Armadas se han encargado de velar por la seguridad de las elecciones generales en el país. Este año se espera la participación de unos 19 millones de ciudadanos venezolanos.

América Latina ya no es la misma

Lo que aparece claro también es que en todos estos años de gobierno de Chávez, cambió el mapa político de América Latina. Cuba dejó de ser una obsesión para los Estados Unidos; abandonada a su suerte, se colgó del último tren socialista que pasó frente a sus costas, el del rebelde comandante venezolano, en un momento que nadie daba ni un maravedí por la resurrección del socialismo en el mundo. Cuba venía ya damnificada del fin de la Unión soviética, la misma que le proporcionaba combustible y un subsidio suficiente para sobrevivir entre el asedio del bloqueo económico. China también dijo adiós a los tiempos del maoísmo, cayó el Muro de Berlín y aquello que había sido el sueño de Ronald Reagan, se precipitó en sucesión de un juego de dominó, e un término de tiempo jamás soñado por los poderes occidentales: el fin del comunismo.
Un fin que de todos modos marcó el inicio de las guerras religiosas, el reagrupamiento de viejas huestes islamistas, el sueño árabe de la reconquista del mundo, en un tiempo en que desaparecieron los caballos de la guerra, la lucha cuerpo a cuerpo, el filo de las cimitarras.
Chávez apareció pues como un “redentor” en el camino de Cuba y vino a cumplir el papel que otro día ejerció la vieja URSS. Le suministra petróleo, gratuito, le envía alimentos y medicinas y es en América Latina su aliado, quizá el último, un socio que permeó las políticas de derecha en el continente, y animó a otras naciones como Argentina, Nicaragua, Paraguay, Honduras, Bolivia, a ayudar a Cuba, sin temor ya al Tío Sam.
De otro lado, en la isla caribeña, Raúl Castro, consciente de las consecuencias que podría traer para el régimen la continuidad de una política despótica, en la que abundan los casos de desprecio a los derechos humanos -el mundo sabe hoy lo que pasa en las cárceles castristas con los presos políticos- ha “flexibilizado” algunas medidas económicas. Al parecer, en Cuba ya es posible comprar y vender casas y automóviles, sin la supuesta vigilancia del Estado. Castro asegura que hoy algunos cubanos pueden sembrar y vender sus propios productos.
El panorama, con el arribo de otro gobierno de Chávez muestra entonces la continuidad de un continente que en algunas regiones desea separarse de las políticas estadounidenses y explorar otros caminos, con otros aliados, y a un Chávez que hoy, lejos del mal que lo aquejaba, está dispuesto a instaurar, definitivamente en su país, algo que ideólogos de izquierda y derecha no comprenden aún bien: el denominado “Socialismo del Siglo XXI”.

Elecciones que no prevé vicepresidente

La figura vicepresidencial parece no ser importante en Venezuela; Chávez no menciona compañeros de fórmula, y Capriles tampoco. Los chavistas de todos modos manifiestan incertidumbre en caso de que su comandante “vuelva a enfermar, en el transcurso del poder, y no se encuentre a nadie para reemplazarlo…”.
La ley venezolana, deja la designación del vicepresidente hasta después de que el nuevo mandatario asume el cargo. No contempló la existencia de un vicepresidente hasta 1999, cuando se creó ese cargo en una nueva constitución animada por Hugo Chávez.
“Capriles, al igual que Chávez, quiere que esto sea una competencia entre dos figuras”, dijo Miguel Tinker Salas, profesor de estudios sobre América Latina en el Pomona College de Claremont, California. Consideró que, para ambos candidatos, el nombramiento de un vicepresidente en la actualidad “iría en detrimento de esta estrategia”.
Lo claro es que en todo el tiempo que ha permanecido en el poder, Chávez ha delegado poco, llevado por la desconfianza que le inspiran algunos cercanos colaboradores, de los que tampoco puede prescindir.
La Constitución venezolana dice que si un presidente electo fallece antes de asumir su puesto, debe convocarse a nuevas elecciones. Si un mandatario muere durante los primeros cuatro años de su periodo, el vicepresidente lo sucederá de manera temporal, pero esto obliga a la realización de nuevos comicios. Los venezolanos reconocen, no obstante, al canciller Nicolás Maduro y al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, como sucesores naturales de Chávez o figuras que bien pueden representar la vicepresidencia.
Este 7 de octubre pues, se conocerá el destino inmediato de Venezuela.

*Escritor colombiano
Medardo Arias Satizabal
medardoarias@yahoo.com

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