Una Argentina inspirada gana 4 1 a Corea del Sur

Buenos Aires, 17 jun (EFE).- Miles de hinchas argentinos salieron hoy a las calles a festejar la victoria por 4-1 ante Corea del Sur en medio de una fiebre mundialista que paralizó la jornada laboral y en las escuelas durante el partido que jugaron ambos equipos por el Grupo B del Mundial de Sudáfrica.
La mayoría de empresas permitieron a sus empleados seguir el encuentro en sus oficinas o incorporarse más tarde, mientras que todas las escuelas del país instalaron televisores para seguir el partido que, por la diferencia horaria con Sudáfrica, empezó a las 08.30 hora argentina (11.30 GMT).
Los bares de Buenos Aires también se beneficiaron del horario del encuentro y acomodaron sus locales y oferta gastronómica para los entusiastas aficionados que siguieron la retransmisión televisiva.
En este sentido, el presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de Buenos Aires, Luis María Peña, comentó a Efe que se espera un aumento del 20 por ciento como mínimo en el número de clientes "gracias a la fiebre mundialista" que sacude a los argentinos.
Este incremento "crecerá progresivamente" según los resultados de la selección de Diego Maradona en el torneo mundialista, añadió.
Los torneos mundialistas paralizan por completo al país, arrastrando la pasión futbolística a todos los estratos sociales, hasta el punto de que solamente uno de cada diez argentinos no verá ningún partido de la competición, según un estudio de la consultora local TNS.
El próximo encuentro de Argentina se disputará ante Grecia el martes 22 a las 15.30 hora local. Si la selección albiceleste se clasifica primera de su grupo sólo jugaría un partido más en día laborable, la semifinal del 7 de julio próximo.
Miles de personas disfrutaron también de la victoria de Argentina en las dos pantallas gigantes que instaló la Alcaldía de Buenos Aires en otras tantas plazas de la capital.
Otros hinchas prefirieron seguir el encuentro en las salas de cine que retransmiten todos los partidos de Argentina, a un precio de 60 pesos (unos 15 dólares), y algunos de las demás selecciones a 40 pesos (unos 10 dólares).
Quienes seguro que también disfrutaron del choque fueron los escolares argentinos que lo siguieron en directo desde sus aulas, una decisión que fue adoptada en abril pasado por el Ministerio de Educación y que desató una fuerte polémica en el país suramericano.
"Es un hecho cultural muy importante. Negarlo sería negar una realidad porque el partido se verá en las oficinas, en dependencias públicas, así que está bien que entre en las escuelas. El Mundial es una fiesta con un gran efecto pedagógico", aseguró entonces el ministro de educación argentino, Alberto Sileoni.
Algunas universidades instalaron pantallas gigantes para seguir los encuentros de Argentina, mientras que otras mantuvieron la actividad académica habitual, aunque con un seguro descenso de asistentes.
Según un estudio de la consultora Havas Media, un 39 por ciento de los argentinos verá los partidos de la selección nacional en su lugar de trabajo, frente a un 20 por ciento que los disfrutará desde sus casas.
Otro 17 por ciento los seguirá, según la encuesta, en un bar, mientras que un 10 por ciento lo hará por internet y un 9 por ciento asegura que no podrá ver los encuentros de la albiceleste.


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