Tiger Woods en medio del escándalo real y mediático

Tiger Woods tiene derecho a tener todas las amantes que desee, pues por algo lleva la vida entera metiendo bolas con precisión en el hoyito, una virtud que le ha granjeado millones de dólares, hasta convertirlo en el deportista mejor pagado del mundo.

Sólo que por ser quien es, pasó en 24 horas de ser una figura pública, a convertirse en la figura “púbica” más renombrada del mundo. Más que Berlusconi, pues diariamente sube la lista de sus amantes. En la pasada semana eran ya quince las novias que se habían atrevido a cantar sus romances, con tendencia a subir en el “rating” de las revistas del corazón.

Es la disparidad que produce el dinero en el mundo sentimental. A más dinero, más rubias, mayores tentaciones desde el bello sexo; el crucero, el yate amarrado en el muelle trasero de la casa, el avión particular, la casa frente al lago Di Como, la cabaña de troncos perfumados junto a la estación de Ski de Aspen, el Cadillac, el encandilamiento de reflectores, cámaras, alfombras rojas, son asuntos que están en el imaginario de muchas mujeres talentosas con posgrado en Oxford y en Harvard, y también en la vida cotidiana de meseras, mucamas, secretarias bilingües o coristas de cabaret.

La idea del éxito en la vida, por cuenta del cine, los culebrones y la mala literatura, se vende como una arcadia feliz anclada en valores decadentes, cuyo fin, una existencia regalada, excluye las cosas simples y esenciales como portadoras de bienestar.

De ahí toda la curiosidad que despierta la vida de alguien que como Tiger Woods, acumula ya más de 1.000 millones de dólares en su patrimonio personal. Un deportista integral, “dentro y fuera del estadio”, hasta hace apenas 20 días, cuando el choque de su Cadillac contra un árbol y un hidrante frente a su mansión en Florida, y las huellas de heridas, causadas, al parecer por su propia esposa, con un palo de golf, desataron toda clase de rumores en la prensa internacional. Woods ha salido a decir que se retirará temporalmente, mientras intenta salvar su hogar, bajo esta lluvia de negatividad que ha traído el escándalo, el mismo que amenaza con dejarlo convertido en un simple mortal, pues las grandes compañías a las que representaba publicitariamente, han empezado a retirarle apoyo.

Una situación como la suya sería inconcebible en el mundo musulmán, por ejemplo, donde el islam permite que un hombre pueda tener todas las mujeres que desee, mientras pueda mantenerlas. Es el caso de Woods, sólo que practicó esta premisa del islamismo en el lugar no indicado. Su matrimonio con la bella ex-modelo Sueca Elin Nordegren, podría irse al traste por cuenta de los mensajes de texto y las consejas que hoy corren por hoteles, restaurantes, lugares del mundo donde se disputan los grandes torneos abiertos de golf.

El concepto de “vida privada” sólo debería importar al portador de la misma, pero Woods es demasiado notorio en el concierto del mundo, tanto como el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, sorprendido recientemente en una fiesta de topless por el fotógrafo Antonello Zappadu.

La caída social y en todos los niveles, por infidelidad, se produce en Estados Unidos de manera automática. Le ocurrió así, al Gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, a quien se le demostró, gastó dinero del erario público en viajes a Argentina, donde posee una amante. Quizá el único personaje de la vida pública estadounidense que se cayó “hacia arriba” fue el ex-presidente Bill Clinton, quien estuvo durante varios meses en la picota pública, por cuenta de su amorío con Mónica Lewinsky, una chiquilla que inauguró para el mundo el erotismo nicotínico, o sea aquel que se desprende de la mezcla hasta entonces impensada, de sexo y tabaco.

Clinton no sólo tiene hoy un pie en el poder, con la presencia de su esposa Hillary Rodham Clinton en la Secretaría de Estado, sino que es cabeza de playa de este gobierno democrático, tiene oficina en Harlem y según sondeos, los estadounidenses volverían a votar por él, si ello fuera posible.


Lo que puede ocurrir

Dadas las circunstancias de hoy, es muy probable que Woods, como lo ha anunciado, tome distancia de los campos de golf por al menos 1 año, mientras restablece la paz de su hogar. En el ínterin, otras figuras de este deporte que han permanecido a su sombra, a la espera de una oportunidad para tomar el primer lugar, tendrán el espacio para brillar. Dependerá de Woods si les permite conservar esa posición por mucho tiempo. El escándalo puede llegar a minar su estado anímico, y lanzarlo a segundos lugares, cuando decida el retorno, o un retiro definitivo.

Si logra “hacerse la foto”, nuevamente, de la familia feliz, con su actual esposa e hijos, pide perdón a los estadounidenses y al mundo por sus errores, como se estila en estos casos, y mantiene un buen nivel de entrenamiento mientras dura la ausencia, puede volver a ubicarse en el pódium que ha mantenido por tantos años, sin mayores obstáculos.

*Escritor colombiano

Medardo Arias Satizabal
medardoarias@yahoo.com

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