Sobre la Salvación y otros Evangelios

Dalto Comenta

A propósito del incidente ocasionado por un obispo de la Iglesia Católica polemizando sobre la verdad y autenticidad del Holocausto judío en la 2da Guerra Mundial y el pronunciamiento del Vaticano por intermedio del Papa Benedicto XVI, poniendo paños fríos al conflicto, se reavivan y actualizan las posiciones del mundo contemporáneo con respecto al poder e influencia de la iglesia y la religión en la sociedad.

La fuerza y poder del Vaticano y el Papa es innegable en todo el orbe, la iglesia como institución ha ido siempre a la par con la historia, es el sustento por excelencia del espíritu humano, el refugio inminente de los gobiernos del mundo y el estandarte obligatorio de lo establecido; aunque la figura de Jesucristo se haya venido diluyendo en los últimos años y su presencia sea reclamada en las portadas y titulares de los medios de comunicación y más precisamente en los interminables discursos y prédicas de la Iglesia y la recargada agenda de los países.

La Santa Sede interviene siempre que hay convulsión en el mundo, es el guardián espiritual al cual las democracias oficiales se han suscrito, por ello ahora que los judíos protestan por cuestionarse su persecución histórica y el clima antisemita que invade algunos rincones, el Papa como representante máximo y oficial de la Iglesia a pedido perdón al pueblo judío o más bien a las comunidades judías estadounidenses y ha recordado que las raíces de la fe se encuentran allá en Israel.

Sin duda que la Iglesia se ha politizado aunque suene duro decirlo; puede que en las actuales circunstancias sea necesaria una Iglesia fuerte, poderosa y globalizada, que se defina por sus férreas posturas y acciones, como articulada al desarrollo vertiginoso de la civilización y el Opus Dei haya ganado mucho espacio a estas horas, lejos quizá de la figura de Juan Pablo II, quien supo acercarse más al hombre y puso a la Iglesia católica en su más alto performance dos décadas atrás, con humildad y convocatorias multitudinarias convenció a millones de peregrinos.

La religión en gran medida está retratada en La Biblia, y ese libro milenario estuvo siempre allí, aunque muchos necios la ignoren, y este alejamiento y divorcio de la Iglesia oficial del pueblo ha sido aprovechado por un sinnúmero religiones, sectas o simplemente agrupaciones que en nombre de Cristo indican el camino y prometen la salvación, y en muchos casos devuelven certeramente la ilusión y fe que a veces se pierde, y cuando dicen que el Cielo no es un mito, sino un lugar real de verdad y eterna felicidad, o que antes de que el tiempo siga pasando debes convertirte o ser condenado, o que la tierra no fue hecha para ser el último hogar del hombre, irremediablemente nos salimos de nuestra labor cotidiana y como que nos detenemos a observar cuan grandiosa puede ser la vida si andamos derecho.

Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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