Sobre el calentamiento global

DALTO COMENTA

Los cambios climáticos que ocurren hoy en el mundo son producidos con seguridad por el “calentamiento global” del que tanto se habla en todas partes y en todos los escenarios, y ahora que nos afecta directamente es que nos alarmamos y recién tomamos las precauciones necesarias; llueve por todos lados sin pausa, sea en el hemisferio austral o septentrional, a pesar que aquí donde escribimos (Cusco, Perú) es verano y el sol se acercó como corresponde y los rayos solares caen perpendicularmente, produciendo el fenómeno lógico que producen las nubes cargadas y el goteo incesante, también en Europa y Norteamérica llueve y nieva como nunca, los glaciales se derriten, el sol quema y la nieve cae al sur de California.

No cuidamos a nuestro planeta como se debe y merece, no tomamos conciencia de nuestro pequeño astro en el universo, ni vemos la creación de la tierra en siete días como el milagro más grande ocurrido jamás, con la mano de Dios conformando mares y montañas, con el gesto del creador inundando los espacios de praderas, de seres vivos, animales, plantas y ríos; se creó el campo fértil para el desarrollo de la historia y el libre albedrío, todos embarcados en esta aventura de más de cinco mil años, o quizá cinco mil millones de años como explican los científicos cuando calculan la antigüedad del planeta tierra o miles de millones más; la tierra es un milagro, girando y surcando el universo, nunca quieta y siempre en movimiento, como la vida misma.

La depredación de los campos y los bosques, el irresponsable manejo de los recursos, la caza indiscriminada de las especies en extinción, el uso de productos artificiales que atentan contra de la atmósfera y la capa de ozono, las pruebas nucleares, la contaminación y los desechos mineros, alteran definitivamente el normal discurrir y devenir de la naturaleza, o sea lo que se llama la ecología; los grandes intereses económicos de las multinacionales y las inmensas inversiones en el mundo globalizado han provocado sin duda una gran erosión en nuestros campos, en las llanuras, costas quebradas porque las ganancias no se pueden detener, el “progreso” no puede parar y las organizaciones internacionales son casi siempre incapaces de detener esta vorágine; la naturaleza se encarga entonces de llamarnos la atención, provocándonos excesivo calor, congelándonos de frío, o amenazando con el agotamiento del agua.

El planeta ha sido siempre muy benigno y condescendiente con nosotros, nos ha tolerado todo y lo sigue haciendo, nos ha esperado, se ha esforzado y pedido clemencia, pero esta vez puede ser la última; sabemos que si se acaba este mundo no hay otro, no existe la nave que nos salvará, salvo lo explicado en el último capítulo del Nuevo Testamento; el planeta puede explotar en cualquier momento y con él toda promesa y esperanza de los autos supersónicos, del elixir de la juventud, del viaje a las estrellas, de la auto transportación, de la dictadura del proletariado o del triunfo del capitalismo, todo será en vano, ni Obama, ni Bill Gates, ni la NASA, ni los Rusos, ni los Chinos, ni Castro o John Lennon, ni el Internet, ni el Facebook nos salvarán; a poner todos un poco de empeño, cuidando nuestra casa, a dejarnos de soberbias y de inercias, a esforzarnos y marchar derechos; tan culpables son los que depredan, abusan, y engañan, como los que no hacemos nada por impedirlo.

Daniel Torreblanca
dalto2000@hotmail.com

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