SINTESIS (1)

Acerca de Literatura

La literatura nos afecta a todos, de una u otra manera estamos inmersos en su mundo, desde la cuna en nuestros cuentos infantiles, nunca hemos estado separados de ella, aún cuando no lo creamos así. Es más, somos civilizados por ella, el Diccionario de la Academia define a la literatura como: “el arte bello que emplea como instrumento la palabra, el lenguaje” y como dice Alexis Carrel en La incógnita del hombre: “Si no fuera por el lenguaje no existiría la civilización”.

La Literatura puede ser Universal, que comprende las obras literarias de todos los pueblos y naciones o Particular de una sola nación, esforzadamente podemos leer bastante de una sola nación, pero no lo podemos hacer a la misma escala con la literatura Universal, por esto y por afinidad vamos seleccionando géneros, estilos, épocas o movimientos y vamos creando un mundo, un mundo literario propio en el que trascendemos por medio de las experiencias reales o de ficción de los personajes, rompiendo momentaneamente nuestro espacio y tiempo y caminamos al lado de colosales gigantes, animales y hombres prodigiosos, además de lugares y seres fantásticos en las Mitologías ancestrales de todos los pueblos, en especial la egipcia, griega y romana o nos deleitamos al lado de una alberca escuchando a los sabios griegos. Y ya en nuestro tiempo tiempo, acompañando a los escritores latinos como Dante Allighiri, siguiéndolo a través de su alucinante viaje por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso en busca de su amada Beatriz en la Divina Comedia, cuando expresa: “!Oh resplandor de viva luz eterna!...Solo quien hubiese reposado a la sombra del Paraíso, habría podido expresar la belleza etérea de la mujer angelical”.

O con Miguel de Cervantes, recorriendo tierras españolas, cuando en el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha adoctrina a su escudero antes de que éste fuera a gobernar su ínsula: “préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio... si tomas por medio la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos no hay que tener envidia a los que los tienen, príncipes y señores, porque la sangre se hereda y la virtud se adquiere y la virtud vale por si sola, lo que la sangre no vale”.

Y dando un salto al norte, en tierras británicas, viajando con la compañía de teatro de William Shakespeare y en un monologo de Hamlet, escuchar lo siguiente: “El ser grande no consiste por cierto, en obrar solo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una gran razón plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa, cuando se trata de adquirir honor.”

Y podemos seguir nombrando mas autores y obras, atrás y adelante en la secuencia temporal todos llenos de mensajes, esperando por nosotros, tranquilos, serenos, que nos atrevamos a comenzar la aventura de leerlos, Sófocles, Bocaccio, Scott, Balsac, Stevenson, Becquer, Víctor Hugo, Poe, Dickens, Machado, Twain, Kafka, Mistral, Neruda, Mann, Palma, Prada, Vallejo, Cortazar y la lista sigue casi interminable, esperando que el lector al recorrer las páginas de sus obras se enriquezca de su legado, como cuando Ernest Hemingway en su El Viejo y el Mar, nos habla de la negativa del hombre a darse por vencido a pesar de todo : “El hombre no esta hecho para la derrota, puede ser destruido pero jamás derrotado”.

Y el mensaje incomparable de los dos maestros latinoamericanos Gabriel García Márquez en Vivir para contarla: “La vida no es la que uno vivió, sino cómo uno la recuerda y cómo la recuerda para contarla” y Mario Vargas Llosa en La Señorita de Tacna : “Al final, te morirás sin haber escrito lo que realmente querías escribir. Mira puede ser una definición (Anotando): escritor es aquel que escribe, no lo que quiere escribir -ése es el hombre normal- sino lo que sus demonios quieren”. Y siguiendo la saga de sus coterráneos, el colombiano William Ospina, en su novela histórica Ursua acerca del descubrimiento y conquista del ahora continente Latinoamericano, donde el narrador se expresa del mestizaje de esta manera: “Vivimos en tiempos en los que puede ser pecado y vergüenza la sangre que corre por las venas de un hombre... pienso en la luna de tres caras que gobierna mi propia sangre y me pregunto, después de todo lo que he visto en este mundo, si esta malvada edad que rastrea en las venas de los hombres y maldice los ríos de su origen no se prolongara para siempre” y el peruano Santiago Roncagliolo acerca de su novela Abril Rojo ambientada en la época del terror: “Uno necesita un presente para no tener que volver a vivir en el pasado”, “Toda novela es un intento de darle sentido al mundo, o a un mundo”.

Poco a poco vamos ampliando nuestro horizonte a través de los autores que escogemos y estamos en contacto con la literatura Universal en diversos frentes, esto es lo que debemos hacer sobre todo en estos tiempos en que la información llega ya resumida, compacta, digerida, incluso parcializada en un mundo tecnológico y sensual, que nos aleja inconscientemente del placer de la lectura y la reflexión, no nos descuidemos, no sea que nos pase lo mismo que en el libro Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury, y que fue llevado a la pantalla grande en 1966 por Truffaut, donde un gobierno mundial toma poder absoluto sobre la sociedad y planifica todos los aspectos de la vida y para que la gente no tenga pensamientos críticos, quema todos los libros y bibliotecas y monopoliza toda la información a través de una pantalla en cada hogar. El protagonista, un bombero que paradójicamente tiene la misión de quemar los libros que se encuentren, descubre el placer por la lectura que lo transporta a otros mundos y abre su mente a la reflexión, perseguido por esto, escapa a los bosques donde encuentra una sociedad marginal oprimida por su amor a la lectura.

Al preguntar al líder cómo hacen para leer ya que no hay un solo libro, él le responde -señalando hacia unos hombres y mujeres que lo rodean- : “este que ves aquí es Tom Sawyer, este Don Quijote Tomo I y está Don Quijote Tomo II, cada uno de nosotros somos un libro vivo, que hemos memorizado para las generaciones futuras, esperando el día que podamos imprimirlos otra vez”.

No esperemos que esta ficción que ya está a mitad de camino de realizarse, se logre, refexionemos, leamos.


Nota del Autor.- Una versión moderna de Fahrenheit 457 es esperada que aparezca este año tras muchas dificultades. Ojalá, y no la quemen en el camino.

Pablo D. Perleche
pablodperleche@aol.com

Avatar
Acerca del Autor