Periodico Identidad Latina

Homenaje al gran músico Sergio Espinoza

Lo conocí hace poco más de veinte años, cuando junto a su familia llegó a vivir a Hartford. Sabedores de mi afición a la música andina y latinoamericana, algunos amigos me pusieron en contacto con Sergio Espinoza. Rápidamente hicimos amistad y pronto estuvimos conformando el “Dúo Mestizo”, demás está decir que su dominio de instrumentos típicos latinoamericanos, como quena, zampoña y charango, y también del violín y la guitarra, le daban prestancia y sonoridad a nuestra unión musical.
Sergio tenía una formación musical académica sólida, con estudios en el Conservatorio Nacional de Música de Lima, y profesionalmente había sido parte de diversas agrupaciones de música tradicional en el Perú, viajando en esa condición por diversos países del viejo continente. Siendo la música su vocación, había logrado hacer que su vida girara en torno a su arte, de allí que no es extraño que al llegar a los Estados Unidos, su intención haya sido continuar su carrera musical y dedicarse a la difusión de la música que tanto amó.
Luego de estar tocando juntos por espacio de poco más de un año, Sergio empezó a tratar de ampliar su horizonte artístico, buscando jóvenes aficionados a la música latinoamericana andina, naciendo “Mestizo Manta”. Sin embargo, los demás componentes de la naciente agrupación pensábamos diferente, veíamos la música más como un medio de difusión cultural que como una profesión, cada uno tenía sus respectivas ocupaciones, por lo tanto era difícil, por no decir imposible, que dejáramos nuestras ocupaciones habituales para dedicarnos a la música al cien por ciento, tal como era el deseo de Sergio. Motivo por el cual decidió dejar el grupo y buscar nuevos horizontes, en donde tuviera mejores oportunidades artísticas.
Viajó a Boston y se incorporó a “Incason”, agrupación en la que permaneció aproximadamente diez años. El establecer sus actividades profesionales en la capital de Massachusetts no significó que Sergio acabara su relación con Hartford, ciudad en la que residía su familia, y en donde siempre mantuvo vínculos amicales, sociales y musicales, pues continuó presentándose como parte de “Incason” por algún tiempo más. Pronto su inquietud musical y emprendedora salió a flote y se dio cuenta que había llegado el momento de tomar el mando de su propio destino artístico; se separa de la agrupación en la que había estado tocando y para formar su propia compañía musical.

Grupo Inkaswasi

A inicios del presente siglo aparece “Inkaswasi, Música y Danzas de los Andes”, antes viaja al Perú para proveerse de todo lo necesario para organizar una empresa de ese tipo; instrumentos musicales, vestimentas y lo fundamental, talento humano. Vuelve a los Estados Unidos y luego de un corto tiempo para poner a punto la agrupación, decide irrumpir en el mercado musical del arte latinoamericano. Pronto comienzan a llegar los contratos y con su agrupación artística recorre diversos escenarios del país, en donde su arte es aplaudido por todos los que tienen oportunidad de verlo y escucharlo. A estas alturas de su vida, el mundo le sonríe, su sueño de padre se hace realidad al ver profesionales a sus dos hijos ¿Qué más puede desear?
Lamentablemente el destino le tenía reservada una mala jugada, algo terrible, en Enero del 2014 Sergio es diagnosticado con cáncer al cerebro, tumor maligno en etapa 4, motivo por el cual es sometido a una operación quirúrgica el día anterior a cumplir cincuenta años, de la cual sale aparentemente bien librado. Sin embargo, ese tipo de cáncer es agresivo y no da muchas posibilidades de supervivencia al que la padece. Poco a poco, el cáncer fue avanzando, debilitando su cuerpo y llevándoselo al infinito el pasado 21 de Junio del 2015.
Durante su vida artística, de casi treinta años, tanto en el Perú como en los Estados Unidos, Sergio hizo innumerables grabaciones, lamentablemente los mercaderes de la música jamás le dieron crédito, pese a ser el alma musical de cualquier agrupación musical en la que participó. Sin embargo, cuando funda “Inkaswasi” tuvo la satisfacción de realizar la grabación de trece placas sonoras con música andina, latinoamericana e, incluso clásica. De esa forma, su arte musical continuará en los oídos de sus amigos y admiradores.
Sabido es que una enfermedad de ese tipo no solo aniquila físicamente al que la padece, sino también el costo económico es enorme. Por otro lado, el deseo de Sergio fue descansar eternamente en su amado Perú. Para que sus hijos logren satisfacer el deseo final de su padre han puesto a disposición de quien desee colaborar la música grabada que ha dejado. Se la puede bajar de la página web que nuestro amigo manejaba en vida www.inkaswasi.com y hacer una donación voluntaria para lograr la repatriación de sus restos.
Siempre fue un placer tocar con Sergio. Como componente de una agrupación era generoso compartiendo su experiencia musical, enseñando y trabajando fuerte. Para mí fue una experiencia muy gratificante el haber conocido y compartido alguna vez el escenario con Sergio. Descansa en paz recordado amigo.