Se vienen cambios en nuestro idioma: El Futuro del Español

Lengua viva en plena transformación

Las críticas no se han hecho esperar con respecto a las modificaciones
que plantean los académicos a la Lengua española, la misma que
al igual que otros idiomas del mundo ha experimentado múltiples transformaciones en los últimos veinte años.
Las lenguas son entes vivos que se transforman de acuerdo al uso que se hace de ellas; responden a las necesidades de los pueblos donde nacieron o donde son de amplia utilización. Así, el Inglés que se habla en Boston, por ejemplo, es muy distinto al que se conoce en Mumbay, en Jamaica o en Trinidad.
Puede escribirse en castellano, desde cualquier nación hispanoamericana o del Caribe, en términos que respondan específicamente a las costumbres o tradiciones de un área geográfica determinada. Los costumbrismos, localismos, arcaísmos, jergas, logran crear un sublenguaje de propios, un ritual de habituales, pero ello no depone la pertenencia a una lengua determinada, como ocurre con el creóle en las islas del Caribe, o el Caló General de los gitanos de Andalucía.
Uno de los aportes más considerables de los últimos tiempos, linguísticamente, es el de la lengua inglesa al español. Los hispanos que residen en Estados Unidos han acelerado el proceso de nuevos vocablos, ya aceptados por la Real Academia de la Lengua, como el verbo “zapiar”, de “Zapping”,el cual hace alusión al hecho de cambiar de un canal a otro con el control del TV.
Más, son ya decenas las palabras del “Spanglish” que hacen fila para ingresar al empleo correcto de la lengua española, tales como “janguear” (errar, vagabundear), de Hanging around; “yarda” (Jardín), de Yard; “viles”, (cuentas); “guachar”, mirar, de To watch.
Uno de los últimos congresos de la lengua española, se llevó a cabo en Rosario, Argentina, y planteó múltiples interrogantes, centrado en el tema de Identidad Linguística y la Globalización.
Inaugurado por el Rey Juan Carlos de España, tuvo entre sus asistentes a los escritores José Saramago, ya fallecido, Carlos Fuentes, Jorge Edwards, Ernesto Cardenal, Francisco Ayala y Héctor Tizón, entre otros. Nuevamente, brilló por su ausencia el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, quien no visita Argentina desde los años 60 cuando publicó su novela “Cien Años de Soledad”. Fue precisamente ahí donde Tomás Eloy Martínez, otro de los escritores participantes, ya fallecido, presentó como una primicia la obra de Gabo “Primera Plana”. Tomas Eloy recordó cómo esa fue la primera nota crítica favorable que apareció para la obra del autor colombiano; lo que siguió después ya fue historia. Cuando Gabo regresó a Buenos Aires, invitado a una función de gala en el teatro Colón, sintió de pronto que el reflector se posaba en su rostro y el teatro, de pie, aplaudía. Confesaría luego que no sabía si esa ovación era precisamente para él.
Entre las propuestas más interesantes que se presentaron en el Congreso, se destacó la del poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, quien contó la parábola de los cuatro ancianos, los mismos, que, pertenecientes a una pequeña comunidad indígena de Nicaragua, eran los últimos representantes de una lengua hoy extinta. Cuando Cardenal tuvo la oportunidad de trabajar con el gobierno revolucionario, propuso visitar a estos ancianos para tratar de recuperar su lengua y evitar la pérdida de la misma. Ellos estuvieron de acuerdo; sin embargo, en el ínterin, mientras se adelantaban las tareas pertinentes para consolidar el proyecto, los ancianos fallecieron, uno a uno, y aquella lengua, por supuesto, también desapareció. Lo que parece una fábula, es realidad. Esta historia se da cotidianamente en América Latina, donde las lenguas nativas sobreviven en medio de grandes esfuerzos por parte de pequeñas comunidades.

La protesta del Quechua
La lengua Quechua, fue al momento del Descubrimiento de América, una de las más expandidas en el sur y Mesoamérica. Se habla aún en el Perú, Chile, Argentina y otras comunidades. Fue por ello que la ADILQ, la Asociación de Investigaciones de la Lengua Quechua, de Tucumán, hizo una propuesta dentro del III Congreso de Lengua Española, en la cual sentó su desazón por el desconocimiento que de esta lengua se hace en un certamen de carácter oficial, bajo el auspicio de España.
El escritor Carlos Fuentes por su parte, reconoció que la lengua Española, es “una lengua de migración y mestizaje”, expresión en la que está contenida la estructura de su formación, en la historia. Como se sabe, muchas palabras castellanas provienen del árabe, pues la huella de los califatos marcó a España por más de ocho siglos. La Alhambra, en Granada, uno de los palacios Nazaríes considerado como una de las maravillas del universo, contiene parte de esa saga. Fue ahí donde Boabdil, el último moro, viendo que perdían la guerra ante los cristianos y era menester abandonar España, lloró viendo por última vez la imagen de lo que para ellos fue el paraíso. “Llora como mujer lo que no pudiste defender como hombre”, fue la expresión que escuchó, y esta circunstancia sirvió para que el escritor Salman Rushdie, autor de los versos satánicos, escribiera una novela bajo el título de “El último moro”.
El título, pues, que consagró el III Congreso Internacional de la Lengua Española en Argentina, “Identidad linguística y globalización”, permitió múltiples debates, en una lengua atravesada por tantos ríos culturales; judíos, árabes, fenicios, celtíberos, romanos.
Los cambios vendrán, y el Español se fortalecerá.

*Escritor colombiano

Los Cambios que se vienen

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará en breve, plantea innovaciones y actualizaciones respecto de la anterior edición, de 1999. Algunos Cambios importantes son:

La i griega será ye.
Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto.
Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, “signos ortográficos de dos letras”. Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime “formalmente”. Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

4 o 5 y no 4 ó 5.
Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: “era la única palabra átona que podía llevar tilde”. Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado “el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor”.

Fuente: Grupo de Comunicación La Cerca (Albacete, España).
Medardo Arias Satizabal
medardoarias@yahoo.com

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