Santa Rosa de Lima, 400 años de su fallecimiento

El 30 de agosto de es una fecha especial en el calendario festivo de muchísimas ciudades peruanas, no es para menos. Ese día se festeja a Santa Rosa de Lima, la primera santa del calendario católico de origen americano. Precisamente este año se conmemora el 400 aniversario de su fallecimiento acaecido el 24 de agosto de 1617. Curiosamente, no se escogió la fecha de su defunción para festejarla debido a que ese día es la festividad de San Bartolomé y el 30 de era la fecha disponible más próxima. Es de entender que en esos años las ideas feministas modernas estaban a años luz de la actualidad.



Isabel Flores de Oliva nació en la ciudad de Lima el 20 de abril de 1586. Su padre fue el español Gaspar Flores y su madre la limeña María de Oliva y Herrera. Sus primeros años de vida los pasó en la pequeña localidad de Quives, en donde su padre trabajaba como administrador de una mina de la zona. El nombre de Rosa viene de cuando un día su niñera fue a verla en su cuna y encontró que su rostro se había convertido en una preciosa rosa. Verdad o no, lo cierto es que cuando el obispo Toribio de Mogrovejo la confirmó, ella cambió su nombre por el de Rosa.

Cuentan sus biógrafos que desde muy niña dio muestras de gran devoción y empezó a ayunar tres veces por semana, además de someterse a severas penalidades en secreto. Cuando empezó a convertirse en una joven hermosa se cortó el pelo para evitar que los hombres muestren interés en ella. Comulgaba todos los días y tomo un voto de castidad anunciando a sus padres que se iba a casar con Jesucristo para dedicarse a servir a los necesitados.

A poco de cumplir los veinte años quiso ingresar al convento de Santa Clara, pero sus deseos no pudieron hacerse realidad debido a que su pobreza no le permitió pagar la dote necesaria, motivo por el cual construyó una pequeña habitación en el patio de su casa en donde pasaba la mayor parte del día dedicada a la oración además de someterse a suplicios terribles.

En sus pocos ratos libres trabajaba haciendo bordados y cultivando flores, que luego vendía para ayudar a los más necesitados. Su devoción a Dios y ayuda a los necesitados hizo que la orden de los Dominicos la permitieran ser parte de la orden sin pagar. Como parte de los sacrificios a que se sometía, Rosa no comía carne y se alimentaba solo de pan y agua, además de llevar una cadena de hierro en la cintura y una corona de metal con púas. Dormía muy pocas horas y lo hacía teniendo una piedra como almohada para apoyar la cabeza.

Indudablemente que su cuerpo, sometido a tan severo sacrificio físico no podía soportar tanto maltrato, falleciendo a la edad de 31 años. Toda la Lima de ese entonces atendió a sus funerales que duraron dos días. Fue enterrada en el convento de Santo Domingo. Rosa fue beatificada en 1667 y canonizada el 12 de abril de 1671.

El 30 de agosto es feriado no laborable en el Perú y se realizan grandes celebraciones religiosas en la capital peruana y en diversos pueblos del interior. Por otro lado, la casa en donde residió la Santa Peruana es centro de peregrinación de todos sus creyentes y devotos, los cuales arrojan cartas con peticiones de todo tipo a un pozo de agua que existe a un lado del patio de la antigua casona colonial, a cuyo costado se ha construido un templo para honrar la memoria de la santa peruana.

La fama de la religiosidad de Santa Rosa de Lima ha hecho que existan, alrededor del mundo, templos dedicados a preservar la memoria religiosa de esta santa peruana. Es así que en Connecticut existen por lo menos tres iglesias consagradas a ella. De igual forma, uno de los altares más visitados en la Catedral de San Patrick en Nueva York es el de Santa Rosa de Lima, ubicado en el lado derecho de la nave central.

Decía, al comienzo de esta nota, la festividad de Santa Rosa de Lima es celebrada en muchísimos pueblos del Perú. Uno de ellos es Chiquián, ubicada en los Andes del departamento de Ancash y cuya festividad en honor de Santa Rosa es una de las más celebradas, no solo por su devoción, sino también por los ocho días que dura la fiesta, en la cual salen a bailar el Capitán y sus acompañantes, que representan a los conquistadores españoles; el Inca y su Rumiñahui con sus respectivas pallas (sus esposas), los cuales bailan al compás de bandas de músicos y orquestas, escenificando uno de los aspectos que marcaron la historia peruana: la conquista del imperio de los Incas por los españoles. Los festejos terminan con dos corridas de toros.

La historia y tradiciones de los pueblos la escriben sus hijos, porque son parte de ella. Mi tierra no es la excepción, donde quiera que haya un grupo de chiquianos, estarán festejando a Santa Rosa, unos por fe religiosa, otros porque representa las vivencias culturales con las cuales crecieron.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com
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