Sammy Sosa, de la Pobreza a la Inmortalidad

El Pelotero Dominicano regresa a las Grandes Ligas

Samuel Peralta Sosa, mas conocido como Sammy Sosa, se ganó el corazón de todos en el verano de 1998, cuando en una increíble campaña, al igual que Mark McGwire, rompieron el viejo récord de jonrones en una temporada. Sosa, continuó su gran forma, superando los 60 jonrones en dos ocasiones más (1999 y 2001), pero en el 2004 su equipo de larga trayectoria, Los Chicago Cubs, lo dejó de lado, y luego de una mala campaña el 2005 con los Orioles, Sosa se fue del béisbol y nada mas se supo de él….hasta ahora.

La historia de Sammy Sosa es un gran ejemplo de cómo con perseverancia, ganas de superarse, y con un poco de suerte, todos podemos llegar a cumplir nuestros sueños y mucho mas. Sosa, el quinto de 7 hermanos, nació en San Pedro de Macoris en la República Dominicana. A la corta edad de 7 años, su padre falleció, y desde ese entonces tuvo que salir a la calle a vender naranjas y lustrar zapatos para apoyar a su madre.

Durante estos años su pasión por el béisbol empezó a crecer. Con las pobres condiciones que padecía, la única manera de jugar “pelota” era con cajas de leche como guantes, troncos de árboles como bate y medias envueltas como pelota. Fue recién a los 14 años que Sosa agarró su primer bate, jugando por varios equipos juveniles en Santo Domingo.

Fue en esta etapa, cuando el equipo de los Texas Rangers empezó a ponerle el ojo, a los 16 le ofrecieron un contrato para que juegue en los ligas menores del equipo. En 1989, Sosa hizo su debut profesional con Texas, pero luego de un año frustrante en donde sólo golpeó un jonrón, el equipo lo mandó a los Chicago White Sox. Ahí, su producción mejoró un poco, pero promediando sólo 9 jonrones por año y siendo ponchado con regularidad, los White Sox una vez más mandaron a Sosa rumbo a otro equipo. Su destino esta vez, fueron los Cachorros de Chicago.

Sólo le levó un año con los Chicago Cubs para que Sammy mostrará el talento que los Texas Rangers habían visto en él cuando aún era un jovencito. En 1993, su primera temporada con los Cubs, Sosa terminó con 33 jonrones. Para el año 1995, Sosa ya era una estrella en su equipo, y fue premiado por su esfuerzo siendo elegido para el equipo de estrellas de la Liga Nacional. Lo mejor de su carrera aún estaba por venir.

Fue en el año de 1998 que el nombre de Sammy “Slammin” Sosa se volvería un nombre familiar hasta para el más casual de aficionados del béisbol. En una carrera inolvidable superaron los 61 jonrones, Sosa y McGwire, ellos captaron la atención de todo el país. Las camisetas de Sosa se empezaron a ver ya no sólo en Chicago, sino en todos los Estados Unidos. La gente no se cansaba de ver los saludos de Sosa a la cámara, dando besos y tocando su corazón con dos dedos. Su salto antes de cada jonrón era cosa de maravilla.

Sus años productivos continuaron en las campañas de 1999, 2000, 2001 y 2002. Promediando casi 57 jonrones durante esos 4 años, Sosa se encontraba en la cima del Béisbol. El, quien 15 años atrás se encontraba en la pobreza, ahora podía demandar contratos multi-millonarios, y gozar de una fama que lo hizo recorrer por todas partes del país como un héroe.

La carrera de Sammy Sosa parecía no tener frenos, pero un cambio rotundo llegaría en el 2003. Por primera vez en su carrera Sosa, empezó a sufrir de lesiones y a perder partidos a causa de ellas. Pese a esto Sosa, logró llegar a los 40 jonrones, pero ya no era el mismo Sosa de antes, su promedio decayó, y su velocidad de antes, ya casi inexistente. En el 2004, sus números cayeron aún más, y las lesiones continuaron persiguiéndolo. Con un contrato que le garantizaba millones de dólares hasta el 2006, los Cubs se esforzaron en buscarle una nueva casa para Sammy.

En la parte mas humillante de su carrera, y con todo lo que Sosa había hecho por los Cubs, esto fue antes de la campaña del 2005, que Chicago hizo un intercambio con los Orioles de Baltimore, quien alegremente se hicieron cargo de Sosa a un precio rebajado (Chicago se prestó a pagar la mitad de su salario). El cambio de Liga, nuevo estadio, nuevo equipo –Baltimore- apostaba a que el viejo Sosa reaparecería. Su paso por los Orioles terminó siendo sólo una buena inversión en el aspecto económico, porque en la cancha Sosa no demostró mucho. Los 14 jonrones que bateó en esa temporada fue la producción mas baja que tuvo desde 1992, y su promedio fue horroroso. Con dinero de sobra, y con falta de entusiasmo, Sosa se alejó del béisbol, optando por no aceptar ofertas de otros equipos.

Con un año y medio de descanso, Sosa anunció al comienzo de este año que estaba listo para regresar nuevamente a las Grandes Ligas. Texas, su primer equipo, le dió una chance. Su gran rendimiento en la pre-temporada, hizo que se ganara un puesto de titular en el actual plantel de los Rangers. Sosa ahora con 38 años encima, y con 590 jonrones a su nombre, no sólo busca superar los 600 jonrones, algo que solamente 8 personas han logrado en la historia del béisbol, sino que también busca sacarse esa espina que le quedó el día que Chicago anunció que ya no requería de sus servicios.

Por un buen final a una magnífica carrera de uno de los grandes atletas latinos de las últimas décadas, le deseamos a Sammy un buen año, y ojalá siga entreteniendo a todos sus fans aquí y en República Dominicana.

Identidad Latina
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