Rosaicela Rodríguez, directora del Ministerio Reina Esther de Hartford:

Cuando uno va dejando el centro de Hartford y se dirige por la Main Street para el lado de la denominada zona norte, se encuentra a mano izquierda con un imponente edificio que en su frente reza “Iglesia Casa de la Restauración”, igual de impactante es su playa de estacionamiento, inmensa y bien cuidada. Ahí en su interior funciona las oficinas del Ministerio Reina Esther que trabaja con la organización “Foster Care & Adoption Services”, que se dedica a reclutar padres de crianza. Su directora es Rosaicela Rodríguez (37) una joven mujer nacida en Hartford y de padres puertorriqueños. Conversamos con ella de la organización que dirige, de las satisfacciones y de las necesidades que tienen.
-Rosaicela, ¿Desde hace cuánto pertenece a la Iglesia Casa de la Restauración?
-Pertenezco a esta iglesia cristiana de toda la vida, fueron mis tías que la introdujeron a mi mamá y yo seguí sus pasos. La iglesia tiene ya 54 años.
-¿Y cómo nace la relación con la organización de adopción?
-Es una iniciativa que se crea dentro del Departamento de Niños y Familia aproximadamente hace 9 años, donde ellos nos pidieron que les ayudáramos a reclutar dentro de las iglesias y de la comunidad a padres y familias que pudieran hacerse cargo de jóvenes sin hogar. Esa es nuestra función, vamos de iglesia en iglesia, tratamos de llegar a la comunidad y hacerles saber la necesidad de reclutar padres de crianza que sean latinos. Porque muchos niños que llegan al sistema son hispanos, y cuando se los mueve a lugares donde no se habla español y no tienen nuestras costumbres, sufren.
-¿Nos puede contar de esta triste realidad de los niños que no tienen un hogar?
-El Departamento de Niños y Familia, mas conocido como DCF tiene niños de cero a 18 años que necesitan ser adoptados. Hay varias razones por las que están allí, puede ser que sus padres han muerto, o los han abandonado, o han estado en peligro, ya sea por violencia doméstica o porque los padres están en la drogas. También está el maltrato, la negligencia hacia los niños. Es bueno saber también, que son difíciles de adoptar niños con alguna incapacidad, porque las personas no se creen capaces de criar a estos chicos.
-¿Cómo es el proceso para llegar a ser un padre de crianza?
-Hay que diferenciar los padres de crianza de los que adoptan realmente. Los de crianza, de alguna manera son temporeros. Todo padre de crianza tiene que pasar por 10 semanas de entrenamiento; al completar el entrenamiento DCF hace una evaluación y les da la Licenciatura para que puedan recibir un niño, que en muchos casos pueden ser elegidos, de acuerdo a ciertas costumbres, por ejemplo que hablen el mismo idioma. Ahora, el padre adoptivo tiene un proceso mas intenso y lleva otro trámite, porque ese niño será parte de la familia permanentemente. Hay un equipo de personas que trabajan con esas familias, toma mas tiempo porque tienen que asegurarse que se cumpla con los requisitos.
-Debe ser difícil cuando una familia se encariña con el niño y luego debe volver a su hogar biológico.
-Ese es el plan del Departamento, remover al niño, restaurar a los padres biológicos, mientras tanto tener ese niño en un lugar seguro, o sea con una familia de crianza. Es cierto, si usted lo tiene por 2 o 3 años se va a encariñar, pero el plan es que deben regresar con sus padres biológicos; para eso están los trabajadores sociales, quienes les dicen a los padres de crianza, recuerden que estamos trabajando con sus padres y queremos que vuelvan a sus hogares. Es ahí donde está el reto mayor, donde el corazón debe ser amplio y generoso.
-¿Cómo convocan o reclutan a los padres de crianza?
-Usualmente yo me comunico con Pastores o diferentes padres. Un ejemplo, en la próxima semana estaremos en la Parroquia San Agustín, el padre Mercado nos dio la autorización, hablaremos al terminar la misa hispana, les dejaremos saber quiénes somos y lo que estamos buscando para esos niños que no tienen hogar. Luego, la semana siguiente -el 4 de Marzo-, después de la misa, nos vamos al sótano y a los que estén interesados les daremos una charla, responderemos preguntas y les diremos cómo pueden comenzar el proceso.
-¿Esto es para los padres y qué de los chicos que necesitan ser protegidos, ustedes hacen el contacto también?
-Cualquier niño que está en peligro, eso es directamente con DCF, hay una línea de comunicación especial. Cualquiera que tenga sospecha de que un niño está siendo maltratado o bajo negligencia, inmediatamente se debe comunicar con el Departamento de Niños y Familia, ellos saben cómo lidiar en estos casos.
-¿Es posible que se necesiten mas padres de crianza?
-Absolutamente, la crisis no toma vacaciones, porque todos los días hay gente que llama a DCF para denunciar que hay niños que están siendo abusados física o emocionalmente, y esos niños que llegan al sistema necesitan que al otro lado haya gente preparada para recibirlos.
-¿Recuerda algún caso que le llegó al corazón y haya tenido un final feliz?
-Muchos, pero nombro dos. El de un joven que fue puesto en el lugar de un familiar, desafortunadamente su mamá no estaba bien mentalmente y su papá había muerto. El familiar lo tomó, lo ayudó, era un jovencito de unos 14 años, se mantuvo con él, terminó su escuela superior, se fue al college, terminó dos bachilleratos y una Maestría y ya está buscando hacer su doctorado. El es puertorriqueño y ahora tiene 24. El otro caso, hubieron 3 bebés que llegaron a nosotros, la mas chiquita tenía menos de 1 año, el otro 2 y 3 la mas grande. Nuestros pastores principales tomaron estos niños, se sintieron cautivados por su historia, ellos sabían que no podían adoptarlos porque tenían ya tres hijos, invitaron a una Hermana de la iglesia para que pudiera cuidarlos durante el día, ella se enamoró de esos niños hasta el punto que los adoptó. Ella tenía ya 3 hijas adultas, hoy día esos niños están floreciendo en sus vidas, la mas chiquitita tiene como 7 añitos.

Jorge Alatrista

N. de R.- Las oficinas de Rosaicela Rodríguez están en la 1665 Main Street, en Hartford y su teléfono es 860-524-0809.

Ivette López: “Hay que hacer ajustes en la familia, pero se puede”

Ivette López es nacida en Fajardo, Puerto Rico y reside actualmente en New Britain, Connecticut. Ella es madre de crianza de dos jóvenes y tiene dos hijos propios que estudian en la Universidad.
“Tengo un niño de 15 y una niña de 12. El muchacho lo tengo ya tres años. Lo que me llevó a dar el paso de ser una madre de crianza fue el pensar qué hubiese sido de mi a la edad de 12 años, si a mi madre le diagnosticaran que tenía poco de vida y cómo iba a quedar yo. El varoncito que tengo había rodado de hogar en hogar, con familiares, y al llegar a mi hogar decidió que no quería moverse mas. Es un niño que comenzó a crecer, a brillar, a cambiar, comenzó a asistir a la escuela regularmente, a respetar, a relacionarse con jóvenes mas saludables y hoy en día participa en la Iglesia, es un ejemplo”, “Ellos tienen contacto con sus familias biológicas, visitan a sus padres, hermanos, lamentablemente no han podido regresar a sus hogares”. “A veces el concepto es que DCF se encargue, pero el Departamento necesita hogares y estos niños necesitan no estar en una institución, necesitan el cariño de padres, buenos ejemplos, y puedan emular a ellos. Conlleva ajustes para esas familias, no hay nada en la vida que enseñe cómo ser padres, ser un padre de crianza mucho menos, las recompensas sobrepasan el sacrificio que eso pueda llevar”.

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