RESEÑA DE TEATRO: “El Huracán” en Yale Rep: Potente y desgarradora. Escribe: Bessy Reyna

Jennifer Paredes y María Christina Oliveras en una escena de “El Huracán”. (Foto de T. Charles Erickson, 2018. Cortesía de Yale Rep)

Por esas casualidades que no ocurren con mucha frecuencia, la obra teatral “El Huracán” que tiene su estreno mundial en Yale Rep, se está presentando en los mismos días en que el huracán Michael está desbastando varias ciudades de la Florida. Y para aún encontrar más casualidades, la obra se inicia en Miami durante el huracán Andrew en el 1992 y termina 27 años después con un huracán llamado Penélope.

La obra escrita por Charise Castro Smith, está dirigida con gran acierto por Laurie Woolery. Esta producción es una colaboración de “The Sol Project” que tiene por objetivo darle realce a las voces de dramaturgos Latinos a nivel nacional. Su director artístico es Jacob G. Padrón, profesor de la escuela de Drama de Yale University

Confieso  que “El Huracán” es una de las obras más interesantes que he visto por mucho tiempo. Tanto el libreto, como todos los aspectos técnicos, y la maravillosa actuación de los actores que componen el elenco, se han unido para presentar una obra en la que el público demuestra su admiración con aplausos al final de ciertas escenas, y con lágrimas al final de otras.

Hasta cierto punto esta obra trata de cuatro huracanes: Los dos físicos Andrew y Penélope, que inundarán los barrios donde están las casas de Valeria, la Abuela y Ximena, su hija; y los dos emocionales que sufrirán Ximena y su hija Miranda.

La obra empieza en 1992, con Valeria, quien es una anciana que sufre de momentos la pérdida de la memoria. Esto la hace pensar que vive en el pasado, en Cuba, y pregunta con frecuencia que cuando viene su esposo, Alonso. A pesar de que la familia trata de engañarla de que él fue a la farmacia, Valeria continúa preguntando, “dónde está Alonso?”.
El papel de Valeria-anciana, está magistralmente interpretado por Adriana Sevahn Nichols. Es ella la que inicia la obra teatral, al usar una varita, abriendo así la escena como si fuera por arte de magia. Y es por esto que repentinamente nos encontramos en el escenario con una Valeria de joven, vestida con un traje elegante, azul, y haciendo trucos mágicos. Interpretada por Irene Sofía Lucio. La obra requiere que esta actriz no solo actue, sino también baile y hasta que aprenda a hacer los trucos mágicos que Valeria y su esposo Alonso presentaban en su “show” de magia en el famoso cabaret Tropicana, en La Habana, mientras que escuchamos a Frank Sinatra cantando “Come Fly With Me” de música de fondo. El actor Arturo Soria se luce en el papel del joven Alonso, el compañero de Valeria en Tropicana. Su talento será demostrado a través de la obra cuando también interpretaría dos otros papeles muy distintos.

Al mismo tiempo que la abuela regresa a su pasado y continúa en el escenario reviviendo sus triunfos artísticos, su hija Ximena (la actriz María-Christina Oliveras) tiene que sacarla de donde vive antes de que llegue el huracán Andrew, pero mientras Ximena pone ropa y cosas en cajas, Valeria las va sacando ya que no quiere ni irse, ni dejar cosas de su pasado.

Otro personaje importante en la obra es Miranda, la hija de Ximena, la que viene desde Harvard, donde estudia supuestamente para ayudar a mudar a la abuela. La actriz Irene Sofía Lucio, también tiene el papel de la malcriada Miranda cuando es joven, y más tarde, casi dos décadas después cuando regresa a ver a su madre. En las escenas de la preparación del huracán Andrew, el joven Fernando, (Arturo Soria) también viene a ayudar con esta mudanza. La dramaturga utiliza estos momentos para que podamos conocer la dinámica de las tres mujeres, cómo actúan a nivel personal, lo poco que sabe la nieta sobre el pasado de la abuela y, sobre todo, como Miranda y Ximena van a distanciarse, destruyendo el  cariño que han tenido de madre a hija. Es Miranda, la que precipita la tragedia, con su falta de sentido común, al quedarse dormida, después de irse a su cuarto para tener relaciones sexuales con Fernando, en vez de cuidar a su abuela en la casa de Ximena cerca del mar. Valeria al estar sola, sale de la casa y nunca más lograrán encontrarla.

Pero, aunque este personaje no esté presente en la casa, continuamos viendo a Valeria en escenas donde conversa con su hermana ya fallecida, y con su esposo Alonso, quien había abandonado a la familia. Brindándonos así sus recuerdos como si fuera un álbum familiar, mientras que el resto de la familia se prepara para un segundo huracán.

Esta obra tiene un impacto emocional muy importante, sobre todo para los que tenemos un miembro de nuestra familia, o conocemos a personas que sufren de enfermedades como Alzheimer. La actuación de Adriana Sevahn Nichols, en su papel de la anciana Valeria es admirable. Esta actriz, solo con unos gestos faciales y de sus manos, va cambiando de momentos lucidos a otros en los que Valeria vuelve a encerrarse en su mundo de los recuerdos, de cuando era la estrella del espectáculo de magia.

La dramaturga Castro Smith, nos presenta cuatro generaciones de una familia, en la que la estudiante Miranda y su madre Ximena, no volverán a comunicarse por dos décadas, mientras que Ximena, que al pasar el tiempo, se va dando cuenta de cómo la vejez la está convirtiendo en un retrato de cómo era su propia madre al envejecer. Ximena, quien ha rechazado a Miranda al culparla de la desaparición de Valeria, solo demuestra algo de afecto cuando ve por primera vez a su nieta Val.

Esta obra es como si nos hubiéramos encerrado en un circulo que, al ir girando, nos lleva de Valeria de joven a anciana, lo mismo que a Ximena a Miranda, la que, a su vez tiene una hija que es la que continuará este círculo biológico.

Es interesante notar que esta no es una obra política, sin embargo la idea del daño al ambiente, y de que algunos barrios están más protegidos de las tormentas que otros, es algo que la dramaturga utiliza para criticar la falta de seguridad con la que se construyen las viviendas en lugares donde estos huracanes son frecuentes y lo que le ocurre a los dueños de casa cuando los seguros no pagan por los daños.

Esta es una obra de gran dignidad humana. Es la historia de cuatro generaciones de una familia Cubana, pero a pesar de que Valeria vive en el exilio en Miami, curiosamente no se habla de política. Hay una mención rápida de los Castro y la situación de Cuba, cuando Theo, el sobrino de Ximena es un exiliado que viene a vivir con ellas.

La escenografía de Gerardo Diaz-Sánchez, es sumamente práctica y consiste más bien de cajas en las que se van a guardar lo que se llevarán en la mudanza de una casa a otra, con ropa tirada en partes del escenario. También vemos el escenario del Tropicana durante las escenas de magia. Algo interesante a nivel del vestuario diseñado por Herin Kaputkin, y que no vemos con frecuencia, fue el momento en el que Miranda (joven) y Ximena (joven) se desvisten a la vista del público, quedan en ropa interior, y se ponen una cubierta de goma, una piel postiza que parece un cuerpo, desde las piernas hasta el torso que las harán parecer como si hubieran engordado a través de los años.

Es impresionante la transformación que logran estos actores, sobre todo de Irene Sofía Lucio quien interpreta a tanto a Valeria de joven como a Miranda en dos etapas de su vida. Arturo Soria, quien es el joven Alonso bailando y haciendo magia en el Tropicana, y luego es el personaje de Fernando, el amigo de la familia, y Theo el cubano recién llegado. Mientras que la joven Jennifer Paredes en los papeles de Alicia, el fantasma de la hermana de Valeria, quien aparece en escena con un vestido de baño, ya murió ahogada. Paredes también interpreta a otros dos personajes: la Dra. Kempler, cuando a Valeria le hacen un examen para evaluar su condición mental, y la joven Val, la hija de Miranda y Fernando. El actor Jonathan Nichols, en el papel de Alfonso, el esposo, nos presenta un personaje a quien el paso del tiempo no le ha quitado su elegancia.

Es difícil tratar de describir la intensidad emocional de esta obra, la cual exige un gran talento de todos sus actores, y estos no nos decepcionan; por el contrario, nos ofrecen unas actuaciones de lo mejor que puede esperarse del teatro.

Las proyecciones gigantescas de Yaara Bar, que nos permiten ver a Alicia nadando, así como las palmeras siendo sacudidas por ambos huracanes, influyen para crear el impacto emocional de esta obra.

Tengo que confesar que para mi en particular, ver este talento Latino siendo presentado en un escenario de tal prestigio como es Yale Rep, y escuchar a los actores hablando en Español con acentos Cubanos, fue algo que me llenó de orgullo.

La obra se presenta hasta el 20 de Octubre en University Theater, Yale Rep: 222 York St, en New Haven. Para mayor información llamen al 203-432-1234 o visiten www.yalerep.org. Existen descuentos para estudiantes, grupos y personas envejecientes.

  * Bessy Reyna es miembro de Connecticut Critics Circle, la Asociación de Críticos Teatrales de Connecticut.(www.bessyreyna.com)
Bessy Reyna
bessy_reyna@hotmail.com
www.bessyreyna.com

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