REPORTAJE: Jorge Rivera, Director de Mi Casa Family Service

“Mi pasión es ayudar a los jóvenes”

Toda persona que ha recorrido la Park Street de Hartford, a la altura de la Broad Street tiene, necesariamente que detenerse a observar el imponente edificio que se levantó hace unos años en el 590 de dicha calle. Es la sede de Mi Casa Family Service and Educational Center, entidad que en Febrero de este 2011 cumplió 20 años. Conocimos las amplias y remodelas instalaciones y también al máximo responsable y fundador de la organización. Jorge Rivera (61) es el director ejecutivo, nacido en Caguas, Puerto Rico, quien desde 1989 vive en Connecticut; está casado y tiene actualmente 3 hijos, el año pasado perdió al mayor. Graduado en Administración y Mercadeo y en Derecho de la Universidad Interamericana de PR y tiene una Maestría en Trabajo Social y Educación Bilingüe de la Universidad de Connecticut. Nos recibió con gran amabilidad y muy dispuesto a conversar de la historia y de la actualidad de “Mi Casa” que ya es un símbolo de soporte a la comunidad Latina en Hartford.
Jorge, ¿Qué lo motivó para venir por estos lados del país?
-Realmente vine por aventura, la idea era experimentar lo que escuchaba por conversaciones, de cómo se vive en los Estados Unidos. Estuve por muchos años en Hartford y actualmente resido en Newington. Vine con mi familia y una formación profesional, soy abogado, trabajé en el Departamento de Justicia de Puerto Rico y tuve una oficina con un colega en Caguas y Rio Piedras. Al poco tiempo de llegar tengo un contrato con el Sistema de Educación para establecer unos programas de prevención de drogas en la Escuela Elemental, ahí me doy cuenta de la realidad del puertorriqueño en este área de Hartford.
-¿Logró establecer los programas de prevención que menciona?
-Sí, incluso lo llegué a hacerlo en el Bulkeley High School. Luego me hize voluntario de HART. Supe de un estudio del Concilio Hispano de la Salud, donde decía que habían familias latinas donde los niños que eran víctimas de drogas y de alcohol, a veces no lo consumían ellos pero si sus padres. El problema era que los menores no podían recibir tratamiento hasta la mayoría de edad, entonces eran puestos en centros de detención, que yo los llamo cárceles.
-¿Y cuál fue la respuesta que usted o su gente les dio a esa situación?
-Basado en eso, nos establecemos como un programa de manejo de casos. Niños que habían sido adjudicados por el Tribunal de Menores -hasta 16 años-, íbamos al tribunal y abogamos por ellos y nos lo daban con ciertas condiciones. Es así que organicé la infraestructura, recibí apoyo de HART, nos cubrieron en su sombrilla corporativa mientras nosotros nos desarrollábamos. Empezamos llamándonos CMAY, Case Management for Adjustment of Youth, por aquello de que a la mamá le decimos de cariño “may”. Después la ambición mía fue convertirlo en una agencia multiservicios.
-¿Entonces, ahí nació formalmente Mi Casa Family Service?
-Técnicamente lo iniciamos en Agosto de 1991 y en el 92 empezamos a proveer servicios. Debo aclarar que el programa fue diseñado específicamente para latinos. El proceso luego de que el juez nos adjudicaba al niño y pasaba por DCF, les decíamos, dame un chance con él, nosotros bregaremos para ver si cambia, pero para eso no podemos tenerlo encerrado, sino en la casa, con la familia y que venga a nuestros programas. Con un trabajador social, se hace una evaluación de la situación del niño y en base de eso les decimos los días y el tiempo que debe venir; luego los conectamos también con las agencias de servicios que necesiten. Los padres deben estar de acuerdo y hacemos un compromiso con ellos.
-Veo que el programa se amplió para trabajar con las familias también.
-Si el niño anda mal es muy probable que la familia también esté mal, el joven es un síntoma de lo que está pasando en la casa. Para poder atacar el mal debíamos tener una visión de la problemática y tratarlo de una forma integral. Esto le dio mas sentido a la organización que, en el 93, se convierte en Mi Casa Family Service and Educational Center, porque entendemos que la educación es muy importante también.
-¿Con qué recursos se mantiene la organización que entiendo es sin fines de lucro?
-Empezamos con un presupuesto de 90,000 dólares al año, al principio era solamente la ayuda que recibíamos del gobierno federal a través de la ciudad. Ahora recibimos fondos de otros sitios, aparte de los ya mencionados, de las fundaciones privadas, como Hartford Foundation for Public Giving, United Way, Travelers y otros mas.
-¿El edificio que tienen es propio, y con qué personal cuentan actualmente?
-En la actualidad el edificio es propiedad nuestra y de personal, es curioso pero ahora que necesitamos mas gente tenemos menos, contamos con 10 personas a tiempo completo. La economía nos ha golpeado y la demanda es mayor ahora.
-¿Tienen gente que visita las casas de las personas que solicitan ayuda?
-Esa es una política de nosotros desde el principio, tenemos raíces en la comunidad, visitamos a todo el mundo; eso es parte de la provisión de los servicios, ir a las casas, conocer a los niños, a sus familias, el lugar y la condición en que y así sabemos cuáles son los retos que tenemos que enfrentar.
-¿Qué cantidad de gente atienden y qué requisitos o condiciones piden?
-Ahora no es solamente para niños es para toda la familia. Atendemos mas o menos 300 a 325 niños y unas 150 familias al año. Los que atendemos, mayormente son gente que viene a la recepción y piden ayuda de cualquier tipo y les ayudamos a conseguir la solución a sus problemas. Es bueno saber que ahora atendemos a cualquier raza y nacionalidad, y nunca les preguntamos su estatus legal, salvo que voluntariamente nos cuenten y pidan ayuda al respecto.
-¿Brevemente, cómo ha sido desde el principio lidiar con los problemas de los niños y jóvenes en Hartford?
-Si nos vamos a los años 94, aquí había la guerra de las gangas, era bien difícil y nosotros estábamos en medio de ellos, los mas famosos y rivales eran “los sólidos” y los “latin kings”, fue muy duro, el enfrentamiento era a muerte, había tiros y de todo. A las 8 de la noche no podía haber nadie en las calles, se pidió ayuda de la federal y patrullaban permanentemente. Hubo muertes de niños y adolescentes inocentes. Mi Casa en ese tiempo era la única que estaba bregando con la situación. Personalmente estuve ahí, no le tengo miedo a nada de eso, yo me crié cerca de eso también; tenía a veces en mis programas a gente de los dos grupos juntos, me reuní con los jefes para pedirles que mantuvieran nuestro sitio como un santuario, ellos respetaron eso.
-Seguro tiene muchos casos de jóvenes que se han reformado y han llegado ser hombres de bien, ¿quiere contarnos alguno?
-Por supuesto, por ejemplo uno de los miembros de esas gangas ha sido un suceso su vida, yo lo rescaté de la calle y lo traje de voluntario, el tiene mucho talento, es bailarín, pintor, artista, muy inteligente. Llegó a ser director de programas de nosotros y también llegó a ser el tesorero de la junta de directores; ahora es un exitoso hombre de negocios.
-¿Puede mencionarnos algún programa específico que tienen?
-Estamos trabajando de cerca con los estudiantes de la escuela María Sánchez, queremos fortalecer esos niños para que tengan éxito. Les damos refuerzo académico, los ayudamos con las asignaciones, si están atrasados, si tienen problemas de aprendizaje.
-¿Hacen algo para promover vuestra organización?
-Pienso que la comunidad latina nos conoce bastante, realmente no nos promovemos y no es tanto para no vanagloriarnos de lo que hacemos, sino porque no tenemos la capacidad para atender mas gente. Como estamos en este momento nos mantiene bien ocupados y no hacemos ruido.
Jorge Alatrista

N. de R.- Mi Casa Family Service está ubicado en la 590 Park Street de Hartford, su teléfono es 860-522-5222. Su página web: www.micasainc.org
Jorge Alatrista
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