Remesas de Inmigrantes ayudan economía Latinoamericana

La presencia de inmigrantes hispanos en los Estados Unidos insuflan grandes bocanadas de aire a la economía de América Latina y rescatan de la pobreza a más de 2.5 millones de personas. Por ello, el envío de remesas a sus respectivos países subió el año pasado a 55 mil millones de dólares, monto que podría aumentar por la participación de la comunidad hispana en las actividades económicas de esta nación.




El propio Banco Interamericano de Desarrollo (BID) informó que el envío de dinero (remesa) a los países latinos ha aumentado en el año 2005 y las proyecciones indican que se incrementarán aún más porque no sólo mandan desde los Estados Unidos, sino también de Canadá, Japón y la Unión Europea.

Las remesas que los hispanos envían a sus países ascienden normalmente a pequeñas cantidades, por lo general entre 50 y 300 dólares semanales. Sin embargo, hay algunos inmigrantes que se han integrado exitosamente a la economía de las naciones que los acogen, y remiten cantidades significativas para sus respectivos parientes.

De esta manera, las remesas se convierten en un reflejo de la realidad de los mercados laborales, no sólo en las Américas sino en todo el mundo porque estos flujos constituyen una fuente de recursos vital para millones de familias.

Lo que hace falta, sin embargo, es crear condiciones para que este dinero tenga un mayor impacto en la reducción de la pobreza y el desarrollo de los países de origen de los inmigrantes, y que no se envíen a través de canales informales para que puedan generar mayores beneficios a los emisores y receptores del dinero.

Si bien para la población general de América Latina y el Caribe, el efecto de las remesas en la atenuación de la pobreza es pequeño, éste se vuelve enorme para los beneficiarios directos. Por ejemplo, la mitad o más de los miembros de hogares vinculados con emigrantes, serían pobres sin las remesas, mientras que algunos pobres serían indigentes.

Al menos eso revela el informe Panorama Social 2005, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), al indicar que la pobreza y la indigencia que afectan en conjunto a 301 millones de personas, siguen una tendencia de reducción, abonada en pequeña proporción por las remesas, pero a un ritmo muy lento.

Remesas dentro de América Latina

Pero lo curioso es que las remesas no sólo provienen de los países del hemisferio norte. Y así lo ha confirmado el BID, una de las principales instituciones que efectúa estudios sobre el movimiento de flujos económicos en el continente americano.

Por ejemplo, reveló que unos 25 millones de adultos nacidos en América Latina y el Caribe viven y trabajan fuera de sus países de origen, principalmente en naciones industrializadas con bajas tasas de natalidad y una creciente demanda de mano de obra.

No obstante, la migración económica se da también entre países de la región, como es el caso entre Argentina y sus vecinos con menores niveles de desarrollo económico. De esa manera, los bolivianos, paraguayos, peruanos y otros latinoamericanos que viven en Argentina, envían anualmente alrededor de 500 millones de dólares a sus países de origen.

Lo mismo ocurre con Argentina, que recibe a su vez 800 millones de dólares que envían sus propios emigrantes que residen en Estados Unidos, España e Italia.
Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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