REFLEXIONES: Las Fiestas Patrias a la distancia

Es indiscutible que el proceso de migración es doloroso por decir lo menos. Dejar el hábitat natural para tratar de insertarse en uno nuevo, completamente diferente, con una cultura diferente es una experiencia hasta cierto punto traumática para el inmigrante. Por lo general es el anhelo de una vida mejor, el potencial de nuevas oportunidades y los sueños que podrían verse realizados, la fuerza que empuja a los seres humanos a buscar nuevos horizontes. El buscar inmigrantes con los cuales comparte el mismo origen, la cultura y el idioma hace que el inmigrante encuentre una forma de hacer más llevadera su nueva vida. El crecimiento de la población de origen hispano se ha visto acompañado de la persistencia de las culturas de origen y muy particularmente del idioma español.
Por otro lado la comunidad hispana mantiene estrechos contactos familiares, sociales, económicos y culturales con las naciones y poblaciones hispanoamericanas. Ello ha reforzado los vínculos entre ambas, como lo demuestran las remesas migratorias, que en algunos países representan la principal fuente de ingreso. Indudablemente que la moderna tecnología existente ha facilitado más este contacto. Además, Los centros académicos estadounidenses también están prestando una dedicación creciente al estudio de las manifestaciones culturales hispanoamericanas, al punto que en muchos casos existen centros de estudios latinoamericanos.
En la actualidad la población de origen hispano en los Estados Unidos se aproxima al 18%, lo cual implica que representa un amplio y rico mercado que no se puede ignorar. Esto da origen a la aparición de diferentes medios de comunicación como la televisión y radio en español, además de un sin fin de periódicos y revistas. Todo lo cual contribuye a dar la errónea idea de que la comunidad hispana es reacia a participar en el quehacer diario del país que lo ha acogido. Es bueno recordar que la migración de los países del sur del continente es un fenómeno social relativamente nuevo, si se compara con otros grupos étnicos que llegaron anteriormente. Es más en sus inicios estos también vivieron en grupos en donde la cultura de origen era el común denominador, y en donde el idioma, costumbres y valores culturales se mantuvieron. Claro en esos años no existía televisión, Internet, Skype u otras maravillas de la tecnología que hacen posible que el nuevo inmigrante se mantenga en comunicación constante con familiares, amigos o simplemente con los sucesos más importantes de lo que sucede en su país de origen.
En la actualidad el compartir con otros inmigrantes del mismo origen es casi común en los Estados Unidos y en otros países en donde hay extensas comunidades latinoamericanas. Esta unión cultural facilita la realización de festividades comunes, en donde se puede compartir comidas, música o simplemente discutir los triunfos o derrotas de su equipo de fútbol favorito, allá en la lejana tierra.
Una de las festividades cívicas más celebradas en todos los países latinoamericanos es, qué duda cabe, el aniversario patrio respectivo. La fecha que marca la ruptura definitiva con el poder colonial que durante siglos rigió sus destinos de manera despótica y poco favorable para estas tierras. Es la fecha en las que literalmente se tira la casa por la ventana en nuestros países. Desfiles militares, escolares están a la orden del día, así como diversas actividades cívicas que recuerdan el sacrificio de los que ofrendaran sus vidas en aras de la ansiada libertad.
Ese sentimiento patriótico surge con mayor fuerza y sentimiento cuando se está lejos de la añorada tierra. Fiestas, festivales culturales y actividades artísticas están a la orden del día en estos meses de buen tiempo. Nuestros hermanos argentinos celebraron en grande el pasado 20 de mayo, mientras que el 20 y 28 de julio tanto colombianos como peruanos estarán recordando y festejando sus respectivas fiestas de independencia. Por otro lado, Bolivia, Ecuador y Uruguay estarán haciendo lo propio el 6, 10 y 25 de agosto respectivamente.
Mención aparte merece los festejos de la independencia de los Estados Unidos, tierra a la que hemos inmigrado y en la cual trabajamos buscando un mejor porvenir para nuestros hijos. Este año las celebraciones patrias estadounidenses llevan un mensaje especial para millones de inmigrantes debido a que, luego de años de incertidumbre, se empieza a ver la luz de la esperanza en el horizonte, traducida en la nueva ley de inmigración aprobada recientemente por el senado y que solo falta ser aprobada por la cámara de representantes. Por otro lado, el Congreso de Connecticut acaba de aprobar la ley que permitirá otorgar licencias de manejo a los inmigrantes, cualquiera sea el status legal de este.
La vida del inmigrante en tierras extrañas es difícil, no solo por que marca el inicio de un nuevo comienzo, sino también por la nostalgia que significa el haber abandonado sus raíces culturales. Quizá los pocos momentos de esparcimiento que tiene el nuevo inmigrante es celebrar lo que aprendió desde niño, la independencia de sus lejanos países. Hacerlo significa mantener vivo el vínculo que lo une a lo suyo.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com

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