Recomendaciones para el cuidado de la salud

La llegada de la primavera es para muchos sinónimo de alergia, que puede ser de distinto grado, desde leve a severa, pero que en todos los casos produce muchas molestias y trastornos. Irritación de los ojos y lagrimeo constante, picazón que puede alcanzar la garganta y boca; estornudos, tos y cuadros bronquiales, dificultades respiratorias o problemas para dormir son los síntomas más comunes.
Las estadísticas demuestran que la rinitis alérgica, también conocida como “fiebre de heno”, provoca más de 12 millones de visitas al médico cada año y es la primera causa por la que se falta a la escuela o al trabajo. Según el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades infecciosas, el 40% de los niños en EEUU la padecen.
Una de las principales causas de alergia es la polinización que se produce al llegar la Primavera. Álamos, abedules, pinos y cedros son especialmente alergénicos, así como el pasto en verano y las hierbas y malezas en otoño.
El asma puede ser también alérgica. Muchos de sus síntomas pueden ser idénticos a los del asma no alérgica, aunque las causas que la producen sean diferentes. Se la conoce también como asma inducida y es muy común, ya que puede ser causada por alérgenos como el polen, los ácaros del polvo, el moho, las descamaciones de la piel o el pelo de algunos animales como los gatos. Todos estos alérgenos pueden penetrar en nuestro sistema inmunológico, instalarse en los pulmones e inflamarlos. Y esto puede provocar reacciones complejas como el ronquido o silbido del pecho, dificultades respiratorias y tos seca.
Para el tratamiento de las alergias normalmente se prescriben antihistamínicos, algunos de los cuales producen somnolencia (por ello se aconseja no conducir o manejar equipos y maquinarias que requieren concentración). En casos más graves se administran corticoides. Son los famosos “pufs”, que si bien pueden ser muy eficaces, deben administrarse cuidadosamente y según la prescripción médica, ya que su uso prolongado puede generar adicción y, a su vez su supresión abrupta, un efecto rebote. Además, pueden causar serios efectos secundarios.

Sin perjuicio de visitar al alergista, una estrategia para luchar contra la alergia se puede observar ciertas pautas que pueden ayudar:

- Limite las actividades al aire libre cuando hay altos niveles de polen (en días lluviosos o nublados los niveles bajan).
- Mantenga cerradas las ventanas de su casa o de su coche para evitar que entre el polen.
- Si trabaja en el jardín o en el exterior, tenga cuidado de llevarse la mano a los ojos.
- Dese una ducha al llegar a casa, para sacarse todo el polen que puede tener en su cabello o en su ropa.
- Trate de evitar dormir en un cuarto con alfombras o, en su defecto, pase la aspiradora con frecuencia para reducir los ácaros del polvo.
- Evite secar la ropa al aire libre durante la temporada.
- Aunque ya no se están usando, si duerme con una almohada o un colchón de algodón, considere su reemplazo por fibras sintéticas.
- Hierba agua con hojas de eucaliptus o de yerba mate e inhale el vapor.
Fabiola Rinaudo
fabiola.rinaudo@gmail.com

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