Posición sobre las Islas Malvinas

Al conmemorarse 30 años del final de la guerra que libraron ingleses y argentinos por las Islas Malvinas, el Comité de Descolonización de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) llamó a ambos países a entablar negociaciones a fin de encontrar “una solución pacífica, justa y duradera” para dicho conflicto. La resolución, aprobada por consenso, recalca que “la manera de poner fin a la especial y particular situación colonial en la cuestión de Las Malvinas es la solución pacífica y negociada de la controversia sobre soberanía que existe entre los gobiernos de Argentina y del Reino Unido”. El aniversario que se conmemoró con diversos actos en Argentina, en Reino Unido y en las Islas Malvinas, se vivió intensamente en la ONU con la presencia de la presidenta argentina Cristina Fernández y de los legisladores malvinenses, quienes expusieron sus puntos de vista sobre el futuro que quieren para el archipiélago.
Como se sabe, las Islas Malvinas están bajo dominio británico desde 1833, viven actualmente unas 3 mil personas, y que el 2 de abril de 1982 se desató una guerra que duró 74 días y dejó más de 900 muertos, con la victoria de los ingleses. La coyuntura de aquella época en América Latina era sin duda la de los últimos gobiernos militares y de las últimas dictaduras provenientes de golpes de estado, y el presidente argentino de entonces, Galtieri, en un afán desesperado de salvar su régimen, a punto de colapsar, envió tropas a las Islas Malvinas con el propósito de recuperarlas y acudiendo a un discurso populista y nacionalista, sometió a su país y en especial a sus jóvenes soldados a un acto suicida, por la diferencia del potencial bélico entre una y otra nación; aunque de verdad aquello haya servido para exponer al mundo uno de los más antiguos problemas de la humanidad, que es el del colonialismo, y el fervor de soberanía y libertad que gritan los sudamericanos, y que en el caso de Argentina se enciende particularmente por el espíritu nacionalista que ha caracterizado a esta nación a través de toda su historia.
¿Qué es lo que nos queda después de la guerra y qué se viene ahora y en los próximos años?, seguramente una política más prudente, diálogo y mesura, y esperar el devenir irremediable de los hechos y de la historia; porque ese territorio añorado por los argentinos, sabemos, que es mucho más que unas islas perdidas al sur del atlántico, un archipiélago, junto con las Sandwich del Sur, Georgias del Sur y los espacios circundantes; es una posición estratégica en el mundo contemporáneo, una base privilegiada en el hemisferio sur, y la posibilidad de salvación y posicionamiento en tiempos de crisis y convulsiones, para el poder que conforma el bloque occidental y el binomio anglo-americano, quizá sea el pretexto perfecto de aquellos que predican la protección y el cuidado del planeta de los enemigos que quieren robarse la libertad o aterrorizar el mundo; un lugar en esas islas, para disparar y monitorear a las fuerzas del mal y mantener el equilibrio de la tierra.
Solidaridad a todos los argentinos en esta su lucha; los latinoamericanos no podríamos reaccionar de otra manera, porque aunque la situación sea complicada, la globalización y los tiempos modernos nos hagan cada vez más tolerantes y ciudadanos del mundo, ese cerco fraterno que formemos en torno a la defensa del territorio sudamericano, va a ser siempre nuestro mayor baluarte, quizá aquello que aglutine a esta gran nación, pese a sus diferencias y las diferentes políticas y actitudes, finalmente la defensa de nuestra soberanía terminará por unirnos.

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