¿Por qué no le dice que se calle…?

La imagen ha dado la vuelta al mundo, Chávez logró sacar de sus casillas al Rey Juan Carlos de España. Aún conociendo al presidente Venezolano, resultaba sospechosa la torpeza política de crear tal incidente. Recordé entonces, su primera visita a La Habana al salir de prisión y la sólida alianza que a partir de ahí ha forjado con el anciano dictador. Poco a poco la “Revolución Bolivariana” se ha ido pareciendo más a la Cuba comunista, hasta proclamarse “socialista” y pretender institucionalizar cambios de carácter totalitario mediante referendo. Hay que estar totalmente ciego para no ver que la estrategia política chavista está diseñada y dirigida cuidadosamente desde La Habana, pero mas allá del petróleo venezolano con el que Cuba escapa diariamente al colapso energético, queda una gran interrogante. El gobierno comunista ha tenido 48 años para comprobar en suelo propio (y ajeno) la ineficacia y las consecuencias de muchos de los métodos y cambios institucionales que se están adoptando en Venezuela, donde a pesar de las enormes ganancias petroleras y un dudoso crecimiento económico en cifras, aumenta la inflación, no se resuelve la criminalidad ni la pobreza crónica y empieza a aparecer el desabastecimiento de productos básicos. Pareciera que asesoran a su pupilo en el sentido equivocado.

Chávez habla cada vez más inflamadamente de un “Socialismo del Siglo XXI” utópico y ambiguo con un discurso caudillista anacrónico que le resta credibilidad, crea controversias, hace chistes de mal gusto, dice groserías y disparates y hasta canta.


¿Por qué su maestro no lo ayuda y le pide que se calle?

Conociendo la maquiavélica astucia y la rancia experiencia política del Comité Central cubano, es muy sospechoso que lo dejen cometer tantos errores. En el caso del incidente con el Rey, se entiende que provoque un escándalo para desviar la atención de la caliente situación que Venezuela vive en la víspera de tan controversial reforma. Protestas masivas en las calles, ataques a la Universidad Central, estudiantes heridos por pistoleros chavistas, amenazas de cierre de Globovisión y las bochornosas denuncias de un ex ministro de Defensa y amigo personal, son titulares menos convenientes que el ya famoso regaño real. Pero también Chávez esta cometiendo errores que crean entre su política y la que sigue Cuba una sospechosa ambigüedad.

Veamos algunos ejemplos:

- Cuba trata de respirar económicamente con inversiones extranjeras y “empresas mixtas”, pide (hipócritamente) el cese del embargo y compra alimentos a EEUU pagando en efectivo, reconoce la inoperancia empresarial de su modelo económico y la corrupción, asimila los efectos ideológicos nocivos del turismo y hace cambios cosméticos a la economía interna. Son frecuentes los rumores de “exploraciones secretas” entre importantes compañías de EEUU y la cúpula comunista en el umbral de una Cuba post-Castro. Chávez, en cambio, desempolva lo mejor de la retórica fidelista de los 60, habla de “oligarquías, burguesías y latifundios”, nacionaliza, amenaza a empresas extranjeras, desestimula las inversiones de capital, arremete contra la empresa venezolana y pretende institucionalizar formas de producción y propiedad comprobadamente ineficaces y obsoletas. Además despilfarra el dinero en apoyar a líderes y partidos, regalar o subsidiar petróleo y financiar programas de dudosa rentabilidad en toda la región. En un país donde no hay una sólida infraestructura industrial, y si una dependencia casi absoluta de los ingresos por exportaciones de hidrocarburos, eso puede crear la base para un descalabro económico. Baste señalar que el 25% de la gasolina que EEUU consume diariamente es de factura venezolana, lo que entre otros rubros, hace al gigante del norte el principal socio económico de la flamante Revolución Bolivariana.

- En un intento por acallar las críticas internacionales, el gobierno cubano ha ido bajando el nivel de represión a la disidencia. Han disminuido los arrestos, las duras condenas y los ataques “populares”, se tolera a las Damas de Blanco y se han otorgado “licencias extra-penales” a varios presos políticos. Resurge en La Habana el viejo truco de las asambleas populares “abiertas”, donde el propio Presidente interino exhorta a la población a criticar sin miedo al sistema, lo critica él mismo en público, su propia hija declara a favor de los derechos de los homosexuales y se debate en la prensa la represión a los artistas durante el “decenio negro” de los 70. Es a todas luces engañoso e hipócrita, pero indica cierto cambio de actitud y la intención de aparentar flexibilidad, apertura y tolerancia.

Venezuela va en sentido contrario. Chávez y los líderes de la “Asamblea” usan un lenguaje cada vez más amenazante, arengan al “pueblo” a tomar las calles por la fuerza, sacan del aire a Venevision, arrecian los enfrentamientos y se crea un ambiente de intolerancia, demagogia, descalificación de la disidencia, represión de las libertades básicas, fabricación de enemigos extranjeros y violencia “revolucionaria”. Chávez se puede complicar al ir demasiado lejos, demasiado rápido y demasiado fuerte pero sus asesores cubanos parecen no haberlo notado.

- La Habana maniobra diplomáticamente con astucia sin abrirse a la democracia. Raúl Castro tiende una inesperada “rama de olivo” a EEUU, recibe a congresistas, acepta (aunque fraudulentas y monitoreadas) inspecciones sobre derechos humanos de la ONU y trata de recuperar la tolerancia de la Unión Europea con el celestinaje de los socialistas españoles. Ambos coinciden en fomentar la ascensión al poder de la izquierda Latinoamericana, pero Cuba ha tratado desde 1990 de mejorar sus relaciones con los líderes continentales de cualquier orientación política, cambiando el enfoque marxista de la guerra fría por uno mas pan-americanista y olvidando los tiempos en que el Departamento América del Comité Central inundó el continente de guerrillas.

Chávez no sigue ese rumbo, sube el tono, ofende, ataca y desafía constantemente a líderes nacionales, congresos y organismos mundiales, erosiona las relaciones de Venezuela, interviene descaradamente en las políticas internas, amenaza con invadir militarmente a Bolivia si su amigo Evo es derrocado, parafrasea al Che de 1965 en la creación de “muchos Vietnam”, y se alía públicamente con Corea del Norte e Irán. Tal parece un premeditado intento de auto-aislamiento internacional.

- Cuba (ya sin la URSS) reduce su ejército, trata de borrar el sabor amargo de las “campanas internacionalistas” en África e insiste en no ser una amenaza militar para EEUU, al tiempo que Chávez gasta sumas millonarias en armamento, incrementa y entrena tropas irregulares, denuncia supuestos planes de invasión militar bajo el clásico libreto castrista de “cuanta sangre heroica se va a derramar” y enarbola desafiante y teatral una vieja espada de Simón Bolívar.

-Castro, amparado por una convalecencia misteriosa, desaparece de la mirada pública, y se dedica a publicar eclécticos editoriales de opinión periodística. Raúl aparece en público en contadas ocasiones y habla lo menos posible. Chávez aparece constantemente, concede entrevistas, emite un programa semanal y alarga sus discursos megalómanamente emulando al gran Cantinflas en lo incomprensible, atrae la atención, crea controversias y se enreda en sus propias palabras, cometiendo errores de todo tipo. Le faltan, además del carisma, la astucia, la educación, los conocimientos y el sentido del ridículo.


Queda claro que Cuba necesita el petróleo venezolano, pero también procura mantener con vida la imagen de su anacrónico y fracasado modelo político y social de Capitalismo de Estado de estilo soviético y su postura tradicional en política exterior sin crear nuevos conflictos. Chávez está sirviendo de vocero de ese modelo y junto a los otros “tres chiflados”, Ortega, Morales y Correa, le insufla renovada “validez” al luchar por su adopción en América Latina, a la vez asume el papel de punta de lanza al sustituir a Cuba como líder visible de la subversión izquierdista, atrayendo sobre si todas las miradas y las críticas. La Habana sabe que vienen momentos de cambio tras la inevitable muerte del dictador y que se necesita menos atención internacional para manejar la situación interna con calma.

Eso se llama, en buen español, matar tres pájaros de un tiro y aquel joven golpista que buscó a Fidel antes de ser presidente, cayó como anillo de oro en el dedo del dictador. Los expertos criollos saben que Chávez va camino del fracaso, pero el proceso es aun popular y hay mucho dinero en Miraflores para sobrevivir por un tiempo, Mientras tanto, el oro negro sigue llegando puntual a puerto habanero y Chávez satisface sus egocéntricas ansias de hijo pródigo, creyéndose el Bolívar del nuevo milenio. Cuestión de gustos, aunque nadie le ha explicado el precio.

Valdría recordarle al caudillo la increíble desaparición de Camilo Cienfuegos, la sospechosa facilidad con que la CIA atrapó al Che Guevara en Bolivia, el descalabro del ingenuo Salvador Allende (cuya guardia personal cubana juró defender hasta la muerte y apareció intacta en La Habana después del golpe), el caos político en que murió Maurice Bishop, la trágica muerte de Torrijos, la caza de Manuel Noriega y el fusilamiento del General Ochoa. Solo por citar algunos ejemplos.

Tras el ¿Por qué no te callas?!!!, Fidel publicó en Granma uno de sus editoriales expresando su preocupación de padre, acerca de la posibilidad de que su querido vástago pudiera ser asesinado por la oligarquía nacional, el imperialismo, o un enfermo mental.

Por si acaso…

Humberto Castro-Cruz
yokamir@sbcglobal.net

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