Orgullosos de Nuestra Cultura Hispana

Hace algunas semanas, al inicio del año escolar, a mis estudiantes de la clase de español para hispanoparlantes, les hice la siguiente pregunta: ¿Por qué se sienten orgullosos de ser hispanos?... Algunos contestaron que la cultura hispana es única. Indudablemente que tienen razón, nuestra cultura es el resultado del cruce de tres culturas, la europea, la indígena y la africana, lo cual, como es natural, la hace diferente y especial. Otros jóvenes expresaron que los hispanos somos gente muy alegre, con tradiciones enraizadas en nuestro diario vivir que nos permiten superar los problemas que se nos presentan. Hubo quienes mencionaron características tales como la diversidad de nuestras comidas, sin igual según algunos; la música y sus bailes fueron también mencionados. De sus respuestas se puede sacar la conclusión de que nuestra juventud se siente orgullosa de la herencia cultural hispana que festejamos las primeras semanas de cada otoño en los Estados Unidos.

Sabemos que la hispanidad, en este país, ha tomado fuerza durante los últimos cincuenta años, al punto de que, en la actualidad somos la primera mayoría de la minoría y que, en los próximos años, de acuerdo a las proyecciones estadísticas se duplicará el número de hispanos, superando fácilmente los 60 millones. En la actualidad la comunidad hispana conforma el 13 por ciento de la población, de los cuales el 60 por ciento ha nacido en los Estados Unidos. Un factor que, sin lugar a dudas, hace que cada vez, sea mayor la visibilidad de la comunidad hispana, es su capacidad de adquisición, algo que hace frotarse las manos de contento a las empresas comerciales. Su contento tiene 735,600 millones de razones, que fue el poder de compra de los hispanos el año pasado y que constituyó 8.1por ciento del total del país, según un estudio del Cetro Selig. Sin embargo, más importante que esas cifras actuales, son las proyecciones para el futuro. Se calcula que su capacidad de compra aumentará en un 48 por ciento para el año 2010. Se puede deducir, entonces, que la capacidad económica hispana, hace imposible que pueda ser ignorada por los comerciantes, los cuales hacen de todo para atraerlos. No es extraño, por lo tanto, ver anuncios en español tratando de convencer a sus potenciales clientes “que no hablan inglés”.

La población hispana de los Estados Unidos tiene diferentes orígenes, siendo la mejicana la más numerosa, casi un 65 por ciento tienen es origen, siguiéndoles de lejos, los de origen puertorriqueño, los cuales conforman el 9.6 por ciento, y los de origen cubano con un 3.5 por ciento. El resto de la población hispana es conformada por los que han venido de los restantes países latinoamericanos y sus descendientes. Sin embargo, la aparente diversificación, por su origen, de la población hispana desaparece cuando tienen que enfrentar problemas comunes. Esto se vio claramente, a principios de la primavera pasada, cuando cientos de miles de hispanos salieron a las calles de las ciudades norteamericanas para pedir leyes de inmigración más justas, que en definitiva, beneficiarán a todos los inmigrantes, hispanos y no hispanos.

Revisando las estadísticas podemos observar que, alrededor de dos millones de hispanos, mayores de 25 años, tienen algún tipo de formación universitaria. Contándose entre éstos a profesionales formados en sus países de origen, los cuales, dado su nivel de educación, encontrarán mayor facilidad para encontrar mejores oportunidades de trabajo. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de los menores de 25 años, grupo que alcanza solamente a contar con un cincuenta por ciento de graduados de la escuela secundaria, consecuencia del alto porcentaje de deserción escolar, problema social que es uno de los retos a enfrentar, no solo por el sistema educativo, sino por las organizaciones y familias hispanas. Esto último es importante debido a que, en definitiva los beneficiarios del decrecimiento de la deserción escolar hispana serán los jóvenes y la sociedad a la que pertenecen.

La educación de las nuevas generaciones hispanas es importante para el desarrollo de su futuro. Vemos, cada vez con mayor esperanza, como, poco a poco, van apareciendo nombre de jóvenes profesionales hispanos que van ocupando puestos de expectativa en el quehacer diario de este país, ejemplo que repercutirá positivamente en los más jóvenes. Es necesario que todos pongamos de nuestra parte para que así sea.

Volviendo al grupo de jóvenes que tengo la suerte de tener en el salón de clase, estoy seguro que, el orgullo que sienten de ser hispanos repercutirá positivamente en la mejor formación de sus vidas, lo aprendieron en sus hogares, lo refuerzan en las aulas de estudio y, tengo la seguridad que, lo sabrán utilizar positivamente en un futuro cercano. Vivamos orgullosos de nuestra herencia hispana, de sus valores positivos y de todo lo que aprendimos de nuestros padres.

Armando Zarazú
azarazu@aol.com

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