OPINION: Santidad de Juan Pablo II

DALTO COMENTA

El recordado Papa Juan Pablo II será elevado a la condición de Santo por la Iglesia Católica; y la noticia nos llama atención, porque en 2005 todavía lo vimos por última vez muy cercano a la humanidad, aunque ya anciano se aferró siempre a su cargo y tomó su apostolado con mucha pasión y devoción, en buen romance… ejerció su papado hasta el último suspiro; ahora se dice que en vida hizo muchos milagros y específicamente uno o dos comprobados, verificados y “técnicamente” constatados por los especialistas del Vaticano, que lo llevarían a la santificación, y nos preguntamos si de verdad, es necesario tanta formalidad para tener el santo de nuestra devoción y pasear el estandarte de su santidad por el mundo entero.
El Arzobispo de la ciudad polaca de Cracovia, Karol Wojtila, ascendió al trono a los 58 años, el 22 de octubre de 1978, con el nombre de Juan Pablo II, como 264º sucesor de San Pedro, fue el primer Papa no italiano después de 455 años; era escritor, filósofo, deportista y dominaba muchas lenguas, hijo de una familia de campesinos, fue ordenado sacerdote en 1946, durante la ocupación alemana, el joven Wojtila corrió serios riesgos para salvar la vida de jóvenes judíos a quienes perseguía la SS; fue profesor de teología y moral y amplió sus estudios en Roma, donde alcanzó el grado de doctor en teología; fue arzobispo auxiliar y luego arzobispo de Cracovia, antes de ser nombrado Cardenal en 1967.
Juan Pablo II, apenas tres meses después de haber sido entronizado, entró en contacto con el pueblo latinoamericano, y fue México el país que lo recibió en Enero del 2009 de manera multitudinaria, y es que el Papa y la Iglesia sabían que la proyección al futuro era que uno de cada dos católicos sería latinoamericano, y no se equivocó, por ello después sus visitas a todos los países americanos y las infinitas concentraciones tras de él.
Juan Pablo II, para muchos, fue el personaje mas influyente del Siglo XX, paseó y llevó su evangelio por todo el mundo, marcó muchas vidas y regiones entre 1978 y 2005; era el hombre que la Iglesia necesitaba en esos años aciagos, se condujo como un verdadero heredero de San Pedro en este mundo contemporáneo, y la atribución a sus milagros nos llevan a reflexionar sobre el misterio de aquellos hechos extraordinarios y sorprendentes, que nos relata la Biblia en sus cuatro primeros evangelios, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en donde los prodigios de Jesús, referidos como milagros abundan en esas páginas desde la conversión del agua en vino, hasta el curar a los ciegos y resucitar a los muertos; “…Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo y le había abierto los ojos…, volvieron, pues a preguntarle también los fariseos como había recibido la vista; él les dijo: me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo…” (Juan 9, 14.15).
Seguro que Juan Pablo II nos hizo algún milagro a todos, desde aquella vez que en un pueblo joven de Lima, con millones a su frente, dijo que haya hambre de Dios, pero no de pan.., o cuando iluminó con su mirada muchos de nuestros corazones; el milagro está intacto, pues lo sembrado esos años nos hizo hombres mejores y aunque la Iglesia se debata algunas veces en crisis y haya como en todos lados, situaciones enojosas y criticables, las prédicas del representante de Dios sobre la tierra, seguro que dejaron surcos en el planeta y en el alma; y ese quizá sea el mayor milagro.
Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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