OPINION: Obama-Romney desde el Sur del Continente

DALTO COMENTA

La óptica que se tiene desde el sur del continente con respecto al “duelo” entre el Demócrata Barack Obama y el Republicano Mitt Romney, es muy particular y digno de compartirlo. Como se sabe, la expectativa por el rumbo que tomará la nación más importante del mundo a partir de la designación del próximo presidente de los Estados Unidos ha llamado la atención a todo el orbe, al punto que los debates presidenciales, los programas de gobierno, las iniciativas o las virtudes de estos dos postulantes a gobernar prácticamente el planeta, son el comentario cotidiano aquí también en Sudamérica; y es que los medios de comunicación y la tecnología moderna han ayudado a acercarnos cada vez más a los climas, tendencias y políticas del mundo exterior; y lo que se dice aquí, puede que tenga algún eco por aquellos territorios.

Hablemos de Obama, el candidato de color que se va a la reelección, siempre creó simpatía en los países lejanos, o digamos “del tercer mundo”, pues lo ven, por su raza, como el hombre que permanentemente buscará la justicia y la reivindicación de los oprimidos y los marginados, por el color de su piel igual a los cobrizos del mundo y por la esclavitud a cuestas que lleva la historia de los negros; además porque se mostró siempre como un líder moderno, con gran empatía con la juventud y las redes sociales, y porque venía como un salvador luego de las políticas extremas de Bush. A Romney en cambio, se le ve justamente como el continuador de aquél presidente republicano tan polémico y cuyo apellido cubrió la política americana de los últimos 25 años, y la gente de estos lados lo ve lejos del pueblo, de los cambios y de la tolerancia, como el auténtico representante de la derecha norteamericana y quien quizá represente mejor a aquella nación poderosa, omnipotente, imparable e históricamente protagonista.

Al fin de cuentas, aquí nos interesa cómo cambiará la política internacional, a partir de la elección de uno o de otro, cómo repercutirá en las demás naciones y gobiernos un mandato nuevo; no solo por la influencia inevitable, las relaciones económicas y las ideologías siempre en efervescencia, sino porque nos interesa el futuro de la humanidad, el camino que tomará la historia en esta segunda década del siglo XXI, tan llena de predicciones, amenazas y desconciertos, y porque Estados Unidos marca definitivamente la agenda de acontecimientos mundiales.

El país de la famosa Estatua de la Libertad se aproxima cada vez mas a Marte y Jupiter, se va con todo en contra del terrorismo internacional, marca sutilmente su distancia con las ideologías totalitarias o marxistas, propone siempre las políticas de libertad, apertura y libre mercado en cuanto foro pueda expresarse, proyecta y ofrece desde siempre el “sueño americano”, y sin duda que basa su poderío en su corta historia, en su vasto territorio, su férrea democracia, su pasión por las armas, su afán y mística por los negocios y el capitalismo, y qué duda cabe, en los exitosos episodios de guerra y su protagonismo catapultado a partir de la Segunda Guerra Mundial. Es de esperar entonces un mundo esperanzado, de mayor apertura y menos intolerante si es que gana Obama; u otro mundo, algo desconfiado, temeroso y siempre a la expectativa si gana Romney.

En uno u otro caso, no perdamos nuestra individualidad y nuestros sueños, comprendamos que todos somos parte de la historia, y que también en este espacio pequeño se juega la suerte de nuestro planeta, cada esfuerzo, creación y propuesta será tomada en cuenta, si es que la hacemos con resolución, certeza y convicción. Al fin, este mundo y estos territorios también son nuestros.
Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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