OPINIÓN: Sobre la nominación de Kavanaugh

OPINIÓN: Reflexiones sobre la nominación de Kavanaugh

La nominación de Jueces a la Corte Suprema de los Estados Unidos desde hace unas décadas ha dejado de ser llanamente un asunto de probación, si la persona es la adecuada para el cargo. Ya sea elegida por los demócratas o por los republicanos, cualquiera de los dos partidos al final está dispuesto a negociar cualquier tipo de impase. Lo único que no perdonan es la abierta opinión de un juez candidato a la Corte Suprema acerca del aborto. Si se es republicano se tratará de evitar que un nominado juez pro aborto sea elegido y si se es demócrata se tratará de vetar a toda costa que un juez pro vida llegue a la Corte Suprema.

Semejante polarización no se ha observado desde hace 160 años cuando la sociedad estadounidense estuvo irreconciliablemente dividida; en ese entonces se afirmaba por parte de los Estados de la Confederación que las personas afroamericanas no eran seres humanos y por parte los Estados de la Unión que si eran seres humanos. Hoy en día la mitad del país, representados por los republicanos en el Congreso, postulan que los niños en el vientre de una madre son seres humanos, mientras que una gran parte de la nación representada por los demócratas, dicen que esos niños no son seres humanos. Hace 160 años el dilema similar de las personas afroamericanas se zanjó con una cruenta Guerra Civil que dejó 600, 000 muertos. Hoy en día el aborto es el detonante que está directa o indirectamente detrás de toda confrontación entre ambos partidos, es el punto de irreconciabilidad. Si bien es cierto que no se ha llegado a una confrontación bélica formal si se ha llegado a una confrontación total en los campos legales, mediáticos y logísticos.

Es innegable que el partido republicano postula errores en su agenda política que de seguro también comparte Brett Kavanaugh, su candidato a la Corte Suprema. Pero los demócratas solo enfilaron sus baterías a una reciente denuncia de asalto sexual sin comprobación, por parte de Kavanaugh hacia una compañera de secundaria, cuando ambos eran menores de edad hace 35 años. Pese a que el FBI y todo el sistema de investigación no encontraron culpabilidad, los demócratas mantuvieron hasta el último momento la esperanza de que la inmensa presión mediática descarrilaría la nominación de Kavanaugh.

Cuando vieron que ya era improbable que esto pasara, salió a relucir el motivo principal que buscaba su desaprobación. A través de la nación los partidarios pro aborto instaban a defender “el derecho reproductivo de todas las mujeres”. Las grandes corporaciones abortistas, los políticos demócratas y los activistas que defienden el lobby del aborto salieron a las calles y se multiplicaron en las redes sociales buscando hacer todo el daño posible a la nominación de Kavanaugh por ser pro vida.

La reciente juramentación de Kavanaugh como Juez de la Corte Suprema no garantiza una eminente supresión del aborto, pero es una batalla ganada por los pro vida en la confrontación mencionada. Como está enunciado al principio de este artículo, por lo menos la mitad de las mujeres en esta nación están fervorosamente opuestas al aborto, lo mismo que por lo menos la mitad de los hombres. Es el único punto que divide a la nación irreconciliablemente. Es otra vez como hace 160 años el asunto de conferir el estatus de ser humano a un ser vivo y se resume en una sola pregunta: ¿Es el niño en el vientre materno un ser humano?
Pablo D. Perleche
pablodperleche@aol.com
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